Los seguidores del Surne Bilbao están muy pendientes de conocer qué competición europea disputará su equipo la próxima temporada. El club sigue deshojando la margarita y sopesando una decisión que puede ser importante para el futuro. Tanto la Eurocup como la BCL quieren contar con la entidad bilbaina y las dos tienen que ser convincentes en su propuesta, desde el punto de vista deportivo, en el que no hay mucha diferencia entre una y otra en cuanto al nivel de los equipos, y económico, que quizás es el más importante.
Este martes la Eurocup confirmó su nuevo formato con una primera fase de cuatro grupos de ocho equipos y eliminatorias al mejor de tres partidos desde octavos de final. Los responsables de la competición buscan estabilidad deportiva y económica para incentivar la inversión y tratan de captar adhesiones con el señuelo de una veintena de licencias por cinco años e invitaciones por méritos deportivos para los más de cuarenta clubes que han mostrado interés, entre ellos del Bilbao Basket.
El nombre de los 32 equipos se espera conocer en los próximos días, con el horizonte del 26 de junio como fecha límite. Además, la Eurocup plantea organizar un torneo a principio de temporada, una especie de Supercopa europea. “Con el nivel de demanda que estamos viendo, confío en que la competición ofrecerá una calidad excepcional y se convertirá en una plataforma aún más importante para clubes, jugadores y aficionados”, afirma Diego Guillén, director de competiciones de la Euroliga.
Del otro brazo de la entidad vizcaina tira la FIBA, que busca lo mismo que la Euroliga. Su principal cebo es la nueva competición que junto a la NBA se pondrá en marcha en octubre de 2027, haya o no acuerdo entre las dos partes. El campeón de la BCL la próxima temporada tendrá acceso al nuevo torneo. Andreas Zagklis, secretario general de la FIBA, aclara también que “dependiendo del año, podríamos tener uno o dos clasificados directamente desde la BCL, como mínimo uno, y el segundo o tercer equipo iría a los torneos de clasificación”.
La FIBA ofrece también con el sistema de competición de estos años lo que llama “un calendario inclusivo”, más llevadero, “que respeta las ligas nacionales y las selecciones para que los equipos puedan disponer de sus mejores jugadores en cualquier competición”.