Desequilibrio inevitable
El Surne Bilbao soñaba con meter la cabeza en las posiciones de ‘play-off’ en esta jornada, pero el Barça volvió a situar una barrera física que a los hombres de negro les ha sido imposible superar esta temporada
Los equipos de la Euroliga se le están haciendo bola al Surne Bilbao esta temporada. Ese nivel físico resulta inalcanzable para los hombres de negro, cuya plantilla está diseñada para otras batallas de menos exigencia. El Barça es un peso pesado y el Surne Bilbao, como mucho, un peso medio que tiene todas las de perder en el cuerpo a cuerpo. El objetivo, casi la necesidad, para todos los equipos es evitarlo, pero para ello hace falta acelerar el ritmo de las acciones y tener mucho acierto.
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Como ocurrió en Miribilla, los azulgranas llevaron el partido a una disputa a medio campo y se mostraron superiores de principio a fin. El Surne Bilbao, que en muchos emparejamientos cedía muchos centímetros, no halló la manera de ejecutar su juego dinámico y participativo porque se encontró manos, brazos y cuerpos en cada uno de sus movimientos y en cada una de las líneas de pase que quiso generar. Cada vez que quiso correr el Barça lo frenó con falta y el equipo de Ponsarnau no pudo acelerar sus acciones en busca de lanzamientos en mejores condiciones. Había que aprovechar lo poco que los catalanes permitieron y tampoco hubo el acierto necesario.
Ponsarnau: "No hemos estado a la altura del partido, ni mucho menos"
Con siete pérdidas de balón y solo dos canastas en el primer cuarto, el partido quedó decantado demasiado pronto. Los movimientos de banquillo tampoco cambiaron la tónica porque el perfil de los jugadores tampoco permitía elevar el listón físico. Con Hlinason superado en la zona, Bagayoko y Sylla, muy pequeños al lado de los 2,24 de Fall, tampoco tenían mucho que hacer. Jaworski sufrió para encontrar tiros ante defensores mucho más grandes, a Pantzar y Hilliardles negaron cualquier opción de generar juego y solo Krampelj podía desafiar a sus pares cerca del aro.
Pero hacía falta mucho más para tumbar a un Barça que quiere vestirse con piel de cordero cuando en realidad su plantilla debería dar para mucho más. Ese talento azulgrana también salió a relucir cuando la defensa de los hombres de negro buscó soluciones desde la táctica para disimular su inferioridad física. Los tiros abiertos y cortes de Parra y el uno contra uno de Punter o Clyburn marcaron diferencias e hicieron perder la fe a los visitantes.
Comodín que se escapa
El caso es que la jornada había sido favorable y el Surne Bilbao sumó una derrota esperable, pero que no compromete sus opciones de alcanzar el play-off. Ganar en el Palau habría sido un comodín y de lo que se trata ahora es de no fallar en otros partidos de menor exigencia a todos los niveles para llegar a las últimas jornadas con todo abierto. La final de la FIBA Europe Cup supone otra vez una bendita distracción en el tramo final de una temporada que no sería injusto valorar porque el Surne Bilbao se haya quedado corto de pegada ante los rivales de Euroliga. Aquellos objetivos para los que se armó la plantilla se han cumplido de sobra.