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Kur Kuath, el candado del Gran Canaria

El pívot sursudanés debuta en la Liga Endesa con afán de superación: “Todo es posible si pones corazón y mente”

Kur Kuath, el candado del Gran CanariaACB PHOTO/M. HENRÍQUEZ

El Surne Bilbao se va a encontrar con el MVP de la última jornada. Kur Kuath hizo el pasado sábado su mejor partido en la Liga Endesa, en la que debuta esta temporada con 27 años, con 22 puntos, 9 rebotes y 5 tapones para la balsámica victoria del Gran Canaria en Granada. En la isla se esperaba mucho del pívot sursudanés, aunque esta actuación supera incluso esas expectativas. Al fin y al cabo, Kuath cumple solo su cuarto ejercicio como profesional y se ha tenido que adaptar a las exigencias de la que considera “la mejor liga del mundo fuera de la NBA” y a los esquemas de un entrenador tan metódico como Jaka Lakovic. De ahí su rendimiento irregular, aunque tras 19 partidos es el segundo máximo taponador de la competición por detrás de Tavares.

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El pívot del Gran Canaria juega vertical, esto es por encima del aro, y es perfectamente consciente de que necesita a sus compañeros, sobre todo a los bases, para lucir sus mejores virtudes. Su juego se basa en producir desde las continuaciones de los bloqueos y en el rebote ofensivo como había mostrado en sus anteriores equipos. Formado en las universidades de Oklahoma y Marquette, su primer equipo en Europa fue el Lavrio griego, donde estuvo media temporada antes de recalar en el Ourense. Hace tres cursos, jugó en el Lleida, donde fue decisivo para el ascenso, y de allí pasó al Hamburg Towers, donde sus números en la Bundesliga y la Eurocup llamaron la atención del Gran Canaria.

Kuath sabe que tiene que mejorar, aprender el oficio de jugador de la ACB, pero no va a rendirse porque sus padres no lo aceptarían. Nacido en Jartum, su familia tuvo que huir del país por la guerra y desplazarse a Egipto, “donde recuerdo que convivíamos como 25 o 30 personas en dos habitaciones”. A principios de los 2000, su familia pudo adquirir el estatuto de refugiados de la ONU y llegaron a Estados Unidos, donde Kuath pudo iniciar su carrera deportiva y mejorar su vida, en la que sus padres tienen un papel fundamental ya que “me enseñaron a no dar nada por sentado y a trabajar muy duro y día a día para conseguir mis propósitos”. Agradecido “por todo lo que me ha dado el baloncesto”, Kuath sigue afanado en “entender cómo ser un buen profesional” y se vanagloria de, ahora, poder ser un ejemplo como miembro de la selección de Sudán del Sur, el país más joven del mundo, y sueña con tener descendencia para que “puedan hacer lo que quieran en la vida. Porque todo es posible en la vida si pones corazón y mente”.