Una bendita locura en Miribilla
El Surne Bilbao lleva el éxtasis a Miribilla en una primera parte primorosa en la que, impulsado por un acierto increíble, desarbola al La Laguna Tenerife y llega a hacer soñar con una diferencia que acercaba la Copa
El Surne Bilbao llevó ayer el éxtasis a Miribilla, que disfrutó como pocas veces en las últimas temporadas. Si hace solo quince días el equipo y el público volvieron a casa con cierta sensación de humillación y de desastre al caer por 44 puntos ante el Valencia Basket, ayer fue todo lo contrario, un estallido de felicidad, de que esta temporada el sufrimiento puede quedar aparcado y hay recursos para mirar de frente a los equipos importantes de la Liga Endesa. El La Laguna Tenerife lo es y derrotarle siempre tiene mucho mérito, como lo tuvo ante el UCAM Murcia, dos rivales que estarán en la Copa que se disputará en Valencia dentro de un mes.
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Para derrotar a este Tenerife tan pulcro y metódico en todo lo que hace hay que hacer cosas extraordinarias que salgan del guion y provocar un cierto caos para sacar de ritmo a los de Txus Vidorreta. Y a ello se puso el Surne Bilbao con valentía y determinación para convertir la primera parte en una maravillosa locura. Margiris Normantas cogió el papel de maestro de ceremonias, se vistió de Macijauskas o Stombergas para acompañar su innegociable labor defensiva y con su primer triple anuló la única ventaja de los canarios para lanzar a su equipo a una victoria magnífica, la segunda en once partidos y la primera después de tres temporadas en blanco ante el Tenerife.
En el descanso había que pellizcarse porque los registros del Surne Bilbao eran increíbles, incluso de mantenerse acercaban la Copa más de lo que se esperaba antes del partido. Los trece triples de diecisiete intentos en la primera parte quedaban solo a siete del récord histórico del club, como los cinco de cinco de Normantas le acercaban a los ocho que figuran como mejor registro individual de los hombres de negro. Los anfitriones bordaron el baloncesto, apoyados en una defensa que cerró los caminos al aro y un ataque cargado de fe y de confianza.
En la segunda mitad había que estar alerta porque el Tenerife tenía que reaccionar ya que se jugaba la Copa y la diferencia tenía mucha importancia. El ritmo anotador, lógicamente, bajó porque era insostenible ese nivel de acierto, pero el Surne Bilbao supo jugar con inteligencia sin querer buscar algo más y poner en riesgo el triunfo que le permite igualar su balance a un encuentro de concluir la primera vuelta. La reacción del equipo bilbaino tras el batacazo ante el Valencia con el que abrió el año ha sido soberbia, con tres victorias seguidas que le colocan en posición de explorar nuevas rutas en la segunda vuelta. No se hizo dramas de aquella primera derrota de 2026 ni se debe disparar la euforia por el triunfo de ayer. Tener claras las cosas y el rumbo ayuda más que dar bandazos.
Reacciones
“Todo el mundo está en su papel”
Jaume Ponsarnau. El entrenador del Surne Bilbao se mostró feliz por el rendimiento de los suyos: “Nos ha ido bien con el plan A, también con algo del B y una cosita del C”. Sin embargo, señaló que “no es momento de escupir hacia arriba porque te puede caer encima. La temporada es larga y lo podemos hacer mejor”. “Hemos tenido acierto y una gran defensa, con mucha energía en el segundo cuarto. Luego, ellos han encontrado su juego, pero hemos estado sólidos en la segunda parte”, añadió. La reacción del equipo ha sido brillante ya que “todo el mundo ha sabido estar en su papel y dar un paso adelante”.
Txus Vidorreta. El técnico del Tenerife reconoció que el Surne Bilbao fue “muy superior, sobre todo en la primera parte”, pero interpretó como “una pequeña victoria” que su equipo rebajara la diferencia “ya que se podía complicar la Copa y ahora seguimos dependiendo de nosotros mismos”.