Entre los asuntos pendientes que tiene el Bilbao Basket en este último tercio de temporada es el de empezar a armar el proyecto de la próxima campaña. Sin las apreturas clasificatorias de otras veces, es el momento de abordar algunas renovaciones de contrato, entre ellas las del propio entrenador.

Los resultados del Surne Bilbao esta temporada van a revalorizar a la plantilla y, supongo, también a Jaume Ponsarnau. ¿Ya toca saber algo sobre su futuro? 

Ya estamos hablando y mi deseo y lo que tengo en la cabeza es que quieran lo suficiente que siga.

¿Y piensa que el club quiere que siga?

Eso han manifestado y cuando hablo de lo suficiente no hablo de dinero, sino de construir un proyecto. Quiero seguir en Bilbao y tengo muchas ganas de seguir. Si en este proyecto que está avanzando puedo estar al frente, mucho mejor.

500 partidos en ACB

En sus tres temporadas y media en Bilbao, ha alcanzado los 500 partidos en la ACB, las 200 victorias en la competición, ha ganado un título... Sumar más tiempo le pondrá al mismo nivel de los años que hizo en su casa, en Manresa.

La verdad es que estoy muy a gusto aquí, puedo trabajar muy bien, me siento muy apoyado y la relación equipo-club es muy buena para mi filosofía. Hay unas premisas de método, de dinámica de trabajo, que aquí se pueden cumplir muy bien. Artxanda nos da unas posibilidades para trabajar muy buenas, Miribilla es una maravilla para competir, plasmar el trabajo y cumplir sueños y ojalá puede estar muchos años.

Fuera de Valencia, un club más poderoso, su tope de victorias fueron las quince de Manresa. Ahora no está muy lejos de batirlo también.

Allí en Manresa estuvimos cerca de conseguir alguna más y es lo quiero hacer aquí. Y es que cuando estás en estos sitios con tantos jugadores que quieren dar un paso adelante, lo importante es mantener el foco siempre claro y esta experiencia la quiero utilizar para que no nos conformemos y podamos prolongar esta competitividad todo lo que sea posible.

¿Cree que después de cuatro años aún tiene que demostrar algo o convencer a los escépticos?

Todos los entrenadores tienen escépticos a su alrededor, pero yo me siento a gusto con lo que hago aquí, con cómo lo hago y me siento muy apoyado. No siento que tenga que convencer a nadie porque todo el mundo sabe lo que hay y en lo que hay siempre ha habido un deseo y una ambición de hacer las cosas cada vez mejor.