“Un parón muy necesario. Luego llega el esprint hasta la meta. No querréis perderos el final”. Darrun Hilliard reflejó ayer en sus redes sociales lo que, probablemente, piensan todos sus compañeros del Surne Bilbao. El estadounidense podrá tomarse algunos días de descanso, pero cinco tendrán que acudir a la llamada de sus selecciones; Frey, Pantzar, Normantas, Krampelj y Hlinason. El zurdo alero anuncia cosas buenas, aunque esta pausa de dos semanas en la competición de la Liga Endesa puede ser un arma de doble filo. Por un lado, está claro que el equipo bilbaíno lo necesita tras unas semanas muy exigentes en las que las lesiones han elevado el desgaste de la plantilla a la hora de entrenar y de jugar. Pero, por otro lado, el parón llega en el mejor momento del Surne Bilbao en las últimas temporadas y lo que pueda ocurrir después resulta absolutamente incierto. Se espera que Lazarevic y Sylla estén recuperados para entonces y se desea que los internacionales vuelvan sanos, pero también es lógico temer que se pueda diluir el estado de confianza que acompaña al equipo desde que comenzó el año.

Desde la anterior ventana de selecciones a finales de noviembre, los hombres de negro acumulan un balance liguero de nueve triunfos y cuatro derrotas, tres de ellas ante rivales de Euroliga, que le han llevado a acumular en veintiún partidos ya doce victorias, una más que en toda la campaña pasada. Es el mejor balance desde el curso de regreso a la ACB cuando el equipo tenía doce triunfos en veinte partidos. Eso ha colocado al Surne Bilbao en el noveno puesto, igualado a triunfos con el séptimo y el octavo, pero con un partido más. La ilusión ha vuelto a la afición de Miribilla y a estas alturas está permitido mirar a las posiciones de play-off, algo que no estaba en los planes a principio de curso. Quedan seis partidos de trece en casa y sumar todos llevaría a unos cifras con las que ese objetivo, que es complicado, no quedaría muy lejos.

Estas renovadas aspiraciones se han apoyado también en la positiva racha del Surne Bilbao en los duelos fuera de casa. Los de Jaume Ponsarnau han pasado de no lograr ningún triunfo como visitantes en 2025 a no perder aún en 2026. Cuatro salidas han supuesto cuatro victorias, con dos prórrogas incluidas y un margen de once puntos en total. Si en Manresa o Lugo las derrotas llegaron en la ultima jugada, con fallos en tiros para ganar, en los cuatro partidos como visitantes de este año, y también en el de la FIBA Europe Cup ante el PAOK en Salónica, las victorias llegaron en la última o penúltima jugada, por aciertos propios, como el triplazo de Jaworski en Gran Canaria, o errores ajenos.

La mayor remontada

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Son las cosas del baloncesto, muchas veces inexplicables, pero el mérito de los jugadores de Jaume Ponsarnau ha sido no dejarse ir y colocarse en posición de poder ganar. Por ejemplo, según la web especializada Elrincondelmanager.com, el Surne Bilbao protagonizó el miércoles la mayor remontada de la temporada en la Liga Endesa después de ir perdiendo en el segundo cuarto por 22 puntos y por diez a falta de menos de doce minutos. Por añadir, los hombres de negro perdían por cinco puntos a minuto y medio del final del tiempo reglamentario y por cuatro a veinte segundos de acabar la prórroga. Pero el equipo, con la energía al límite de agotarse, logró mantenerse en pie y poner el balón decisivo en manos de Jaworski, que esta vez sí anotó.

El reto es mantener este nivel a la vuelta del parón ya que en marzo aguardan tres choques fuera de casa (Burgos, Andorra y Murcia) y uno en casa ante el Breogán, además del cruce europeo de cuartos de final ante el Petkimspor, con el primer duelo en cancha turca. Puede ser un mes clave en la temporada, el que puede llevar a ese final imperdible que pronostica Darrun Hilliard.