El Surne Bilbao sigue subido a la cresta de la ola y no tiene intención de bajarse de ella. Que le derribe el que así lo pretenda y, a tenor del nivel baloncestístico que ha alcanzado en las últimas semanas, no va a ser tarea sencilla. El conjunto vizcaino encadenó este sábado su tercer triunfo en la Liga Endesa, a lo que hay que añadirle el firmado en Europa de manera abrumadora ante el aspirante a gallo PAOK Salónica, desmontando casi a placer a otro de esos equipos acostumbrados a habitar en los últimos tiempos en la zona noble de la tabla.
Al igual que logró siete días atrás con el UCAM Murcia, el conjunto de Jaume Ponsarnau anuló esta vez las virtudes de La Laguna Tenerife (95-78) con un juego excelente en ambos aros, desquiciando a los de Txus Vidorreta, incapaces de capear el temporal que se les vino encima. Y eso es complicado cuando delante está el estratega de Indautxu y en cancha imparte magisterio Marcelinho Huertas con su compinche Giorgi Shermadini. Pero Ponsarnau y los suyos sacaron de punto a los insulares con otra tremenda demostración de entrega defensiva y, sobre todo, con un histórico bombardeo triplista en la primera mitad.
A triplazo limpio
Y es que los hombres de negro destrozaron la contienda en los dos primeros cuartos con un tremendo 13 de 17 desde los 6,75 que les permitió alcanzar el descanso con un inapelable 55-33. Hasta los 28 puntos llegó su mayor colchón (63-35) antes de que el rival, de la mano de Jaime Fernández, mostrara tímidos signos de actividad. Sin embargo, se quedó lejos de amenazar el éxito porque cuando se acercó un par de veces a 15 puntos Melwin Pantzar frenó cualquier brizna de rebeldía para que los suyos sigan soñando con un posible billete de Copa altísimamente improbable pero posible matemáticamente.
Gran Normantas
Y si la demostración ofensiva fue magnífica, liderada por Margiris Normantas y sus 24 puntos (6 de 8 en triples) y con un segundo tiempo en el que no se cayó en la tentación de abusar de los tiros lejanos sino que se explotaron con acierto las distancias medias y cortas, el trabajo atrás fue brutal, tan solidario como rebosante de actividad, ayudas y riqueza táctica para desesperación de los visitantes.
Ambos equipos arrancaron ya con propuestas muy distintas, fieles a su estilo. Vidorreta quiso explotar pronto la conexión entre Huertas y sus interiores, pero los anfitriones, que querían ritmo, carrera y jaleo, comparecieron muy acertados desde la distancia triple y suyas fueron las primeras ventajas (15-7). Los insulares se rearmaron para igualar a 17 puntos, pero pese a un par de pérdidas evitables el cuadro vizcaino cerró en ventaja los diez primeros minutos (24-21).
Demarraje
El primer demarraje serio llegó cuando Pantzar, Martin Krampelj y Darrun Hilliard abrieron el segundo acto con tres nuevos triples para estirar el luminoso hasta el 33-21, obligando al banquillo visitante a detener el choque. En lugar de reacción, llegaron otras tres nuevos bombas de destrucción masiva, dos de ellas de Normantas, para estirar la renta hasta un gran 43-24 tras técnica para el descontento Vidorreta. Los hombres de negro fluían en ataque y desesperaban al rival en defensa, cerrando muy bien su pintura a taponazo limpio y colapsando líneas de pase.
Parcial de 23-3
Con un espectacular parcial de 23-3, la ventaja llegó hasta los 21 puntos (45-24) a cuatro minutos del ecuador. Huertas quiso azuzar a los suyos, pero entre la falta de acompañamiento y otros dos triplazos de Justin Jaworski y Luke Petrasek el 55-33 al descanso hacía frotarse los ojos al ojiplático público de Miribilla. Ocho de sus jugadores habían anotado ya desde los 6,75 -cinco de cinco llevaba Normantas- y los otros dos, Tryggvi Hlinason y Bassala Bagayoko, habían sido diferenciales en labores de retaguardia.
Control
Tras la reanudación, los de Ponsarnau optaron por percutir más desde las distancias cortas e intermedias y la apuesta fue también exitosa, volando hasta el 63-35. Era de esperar cierta reacción por parte del Tenerife y fueron Jaime Fernández y Shermadini los que intentaron despertar a los suyos (65-44), pero sin éxito. Con Vidorreta parando de nuevo el partido con el 70-44, el pívot georgiano no quería darse por vencido, pero Pantzar, muy cuco, le sacó la cuarta personal y también billete para el banquillo. Esa era una magnífica noticia para el Surne Bilbao, pero su rival encontró recursos en ataque para bajar de la barrera de los veinte puntos y llegar a los diez minutos finales con un 72-54.
Pantzar controla
Entre Normantas, con una canasta y una asistencia, y Pantzar, con otro triple, volvieron a activar el motor de los hombres de negro (79-56), aunque los insulares querían evitar el descalabro a base de triples, dos de Fernández y uno de Tim Abromaitis. Redujeron a quince puntos en un par de ocasiones su desventaja, pero el base sueco decidió que era el momento de adueñarse del duelo y a base de penetraciones, tiros de media distancia y asistencias rubricó otra gozosa noche en el Bilbao Arena.