Hay maneras malas de empezar un año y luego está la del Surne Bilbao ayer en Miribilla, donde fue zarandeado por el Valencia Basket en una segunda mitad que no se corresponde con la trayectoria reciente del equipo y en la que estuvo cerca de romper algunos registros históricos en lo negativo. Si en Gasteiz concedió 71 puntos en la primera parte, ayer recibió 79 tras el descanso en lo que supone la mayor anotación de un equipo en una mitad en la Liga Endesa. Además, los 44 puntos de desventaja suponen la tercera derrota más amplia del conjunto vizcaino tras la sufrida en su primer partido en la ACB ante el Baskonia (57-104), allá por 2004, y otra también ante los gasteiztarras en la temporada 2015-16 (108-62). También el equipo taronja acabó como el equipo que más puntos ha metido en Miribilla en una contienda sin prórroga.

Vaya por delante que el Surne Bilbao se enfrentó ayer al líder de la Euroliga, como la semana pasada lo hizo ante uno de los que iba segundo. En ambos casos, su esfuerzo se quedó cortó, como pasó ante el Real Madrid o el Baskonia fuera de casa. Porque contra estos rivales no vale solo con esforzarse, hay que elevar también el nivel técnico y físico y contra el Valencia la diferencia fue abismal en el partido que abrió el año, probablemente irreal. En la segunda parte se juntaron el hambre y las ganas de comer. Al Surne Bilbao no le salió nada y a los visitantes les salió todo. Y como todo pasó muy rápido, los hombres de negro no encontraron la manera de tapar todas las vías de agua que le condujeron al naufragio.

Ni Darrun Hilliard ni Tryggvi Hlinason tuvieron su mejor día. Markel Fernández

El marcador se explica desde el acierto desde la larga distancia. Mientras el Surne Bilbao tuvo energía y las ideas más o menos claras, pagó con una desventaja de doce puntos en el primer cuarto su único triple en diez intentos. En el segundo cuarto, hizo cinco de diez y pudo llegar al descanso con el partido equilibrado, lejos de pensar que aquello iba a acabar como el rosario de la aurora. El Valencia Basket, como suele ser su costumbre, elevó las revoluciones con el paso de los minutos y los de Jaume Ponsarnau se vieron incapaces de dar respuesta, con varios jugadores importantes de nuevo sobrepasados por el partido. Solo Normantas y Petrasek sacaron buena nota porque tiraron con buenos porcentajes. En cambio, Jaworski falló sus siete lanzamientos, Pantzar no metió su primera canasta hasta el final del tercer cuarto y Hlinason, en el minuto 32. Salir con un quinteto nada habitual en la Liga Endesa no dio resultados porque el acierto se concentró en el segundo parcial.

En la segunda mitad, el Surne Bilbao metió dos triples de trece intentos. Entre Frey, Jaworski, Hilliard y Font acabaron el choque con 0 de 17. Los taronjas, en cambio, hicieron tras el descanso once de quince, un porcentaje galáctico que hizo la brecha enorme, un agujero negro. Con todo, muchos de los problemas de los vizcainos llegaron por su falta de contundencia en la zona ya que recibieron seis tapones, fallaron demasiados tiros en el contacto físico y en situaciones sencillas y perdieron balones al alimentar a un Hlinason que no pudo con la dureza de sus pares. Toca borrar la frustración porque la oportunidad de revancha llegará muy pronto, mañana mismo en Girona, en un duelo que seguirá el mismo patrón en cuanto a ritmo y propuesta del rival. Al fin y al cabo, el Surne Bilbao solo perdió, con estrépito, una batalla en una guerra que le es ajena.