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El Surne Bilbao se desploma en Miribilla y sufre una derrota de récord ante el Valencia Basket (72-116)

Tras un buen 35-37 al descanso, sucumbe de manera sonrojante encajando 79 puntos en los dos actos finales, plusmarca histórica en una mitad en la era ACB

Los jugadores del Surne Bilbao, serios al acabar el partido.Markel Fenández

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Un huracán taronja ha arrasado este viernesMiribilla y se ha llevado por delante (72-116) a un enclenque Surne Bilbao que cosechó su segunda derrota consecutiva en casa, esta absolutamente sonrojante, porque su juego ofreció demasiados déficits incluso para mostrar una imagen mínimamente competitiva. Faltó energía y espíritu de pelea en larguísimos momentos de encuentro, faltó acierto y, sobre todo, faltó la aportación de primeras espadas de los que apenas hubo noticias mientras el choque estuvo vivo.

Como dato, en el momento en el que el duelo marchaba 45-53 en el ecuador del tercer cuarto, antes de que los de Pedro Martínez lo dinamitaran con un inapelable 4-18 de la mano del volcánico Jean Montero, 32 llevaban la firma de Luke Petrasek y Margiris Normantas, dos secundarios en esta faceta del juego, mientras que ni Melwin Pantzar ni Justin Jaworski ni Tryggvi Hlinason habían inaugurado su estadística anotadora y Darrun Hilliard acumulaba más errores en tiros y pérdidas que aportación efectiva y llueve ya sobre mojado en partidos en los que debería ser referente. Mal asunto. Otro dato: en la segunda parte los visitantes firmaron más puntos, 79, que los anfitriones en toda la contienda, 72.

Récords negativos

Con una mala puesta en escena en el partido (3-12), una meritoria reacción en el segundo cuarto (35-37 al descanso) y un desplome sin paliativos después del descanso, con un descomunal 37-79 que supone un récord de puntos firmados por un equipo en una mitad de partido en la era ACB (desde 1983), el conjunto de Jaume Ponsarnau acabó cosechando una derrota feísima y durísima, de las que hacen daño y obligan a la reflexión y a una reacción temprana. Porque si el equipo que lleva más de un año sin ganar fuera de casa empieza a descomponerse también en el Bilbao Arena... Cierto es que las dos derrotas han sido contra rivales de Euroliga, pero urge que jugadores de importancia capital den un paso al frente y ofrezcan una versión mucho más sostenida y efectiva. Por cierto, los 116 puntos igualan la mayor cantidad encajada por el conjunto vizcaino en la categoría, que databa del 22 de noviembre de 2008, también en casa y con el Joventut de rival.

Faltaron referentes

Para poder pelear contra un rival como el Valencia Basket, un torbellino de energía sin piedad con una rotación que permite jugar siempre en modo apisonadora, hace falta muchísimo más, en lo baloncestístico y en lo mental, efusivo e incluso emocional, que lo que el Surne Bilbao, un peluche en manos de un campeón de los pesos pesados, puso sobre la cancha de Miribilla. Y cruzar guantes con Jaworski acabando sin anotar fallando sus siete triples lanzados, Hilliard sumando tantas canastas en juego como balones perdidos, tres; Pantzar y Hlinason inaugurando su casillero cuando estaba ya todo sentenciado y Harald Frey y Bassala Bagayoko quedándose en ocho puntos entre ambos es ya una invitación al desastre. Y menos mal que Petrasek y Normantas, con 23 y 15 puntos, acabaron sumando sus mejores registros en Liga Endesa...

Mal arranque

El conjunto de Pedro Martínez no tardó demasiado tiempo en poner el choque a su favor en su arranque. El Surne Bilbao, demasiado frío, compareció desacertado en el triple y el Valencia Basket, mortal desde todas las distancias, rebosante de ritmo y efusividad en el rebote ofensivo y conectando perfectamente con sus interiores, no encontró demasiada oposición para abrir brecha en los primeros cuatro minutos (3-12). Martin Krampelj, productivo en ambos aros, quiso liderar la resistencia, pero se vio demasiado solo dentro de un ecosistema demasiado fallón en los hombres de negro. Los visitantes, en modo martillo pilón, siguieron a lo suyo. Conquistaron su primera ventaja de dobles dígitos con el 9-21 y dejaron sin argumentos a los de Ponsarnau, horribles desde la larga distancia (1 de 10 en los primeros diez minutos) y carentes de argumentos en estático.

Reacción

El 11-24 con el que concluyó el acto inaugural encendía las alarmas porque las constantes vitales de ambos equipos eran radicalmente distintas. No renunció a la pelea el conjunto vizcaino y con más energía defensiva y con Petrasek, Hilliard y Normantas, con dos triples seguidos, reactivando la parcela atacante, el marcador se estrechó hasta el 24-28. Llamó a capítulo a los suyos Pedro Martínez, pero el lituano fue el pilar sobre el que los anfitriones construyeron un de 16-4 que les colocó a solo un punto (29-30) a 2:40 del descanso. Al Surne Bilbao le faltó un poco más de punch para darle la vuelta al luminoso. Dispuso de un par de ataques para lograrlo, pero Matt Costello, con cinco puntos seguidos, aprovechó esos fallos para dar aire a los suyos, aunque se encontró delante a un Petrasek que con dos triples más logró que el choque llegara a su ecuador con un 35-37.

Como podía esperarse, el Valencia Basket se imponía en la lucha por el rebote (17-25) y casi doblaba a su rival en puntos facturados en la pintura (10-18), mientras que los hombres de negro lucían un gran 7-0 en puntos tras pérdida y se veían reactivados con su 5 de 10 en triples en el segundo acto.

Desastre

Pero en la reanudación, el conjunto vizcaino volvió a desaprovechar un par de ataques para igualar el choque o incluso darle la vuelta, mientras que el Valencia Basket no fue tan generoso y en apenas dos minutos volvió a fabricar otra renta de diez puntos (35-45) con Brancou Badio sumando de tres en tres. Normantas, con algo de colaboración de Petrasek, dio otro paso al frente ante la desaparición en combate de los teóricos primeros espadas, pero lo del Surne Bilbao era ya un ejercicio de funambulismo por falta de pilares en los que apoyarse, Y, evidentemente, el desplome no tardó en llegar. Un 2-11 de la mano de De Larrea y Montero hizo saltar el asunto por los aires (47-64) y ya no hubo vuelta atrás, solo acumulación de daños de un equipo que se descompuso como un azucarillo para acabar apalizado con todas las de la ley y obligado a una reactivación.