Surne Bilbao Basket 87 - 81 San Pablo Burgos

Baloncesto como debe ser

El Bilbao Basket vuelve a sumar en medio de un excelente ambiente en Miribilla que arropa a los jugadores y refuerza la confianza del equipo en sus virtudes

25.10.2021 | 00:28
Los espectadores pudieron disfrutar ayer domingo de un gran ambiente en Miribilla al que se sumaron las dos aficiones.

ERA el mensaje que se había lanzado en las últimas semanas y se ha cumplido de forma escrupulosa. Miribilla ha sido el impulso que necesitaba el Surne Bilbao Basket para empezar a sumar victorias. No era solo cosa del público, también los jugadores tenían que poner de su parte en la conexión con la grada, y ayer domingo se vivió un partido de baloncesto prepandémico, con una afición local decidida a disfrutar, un equipo que apuesta por un juego atractivo y unos visitantes llegados de Burgos que contribuyeron a crear un ambiente inmejorable, admirable y exportable. Todo dio lugar a un espectáculo como debe ser, sano y entretenido, en estos tiempos en que la gente no busca exhibiciones de siderurgia, de abnegada laboriosidad sin brillo, sino que, ya que sale de casa, quiere divertirse dentro del orden al que aún está sometida. Solo tardes como la de ayer sirven para que más gente se vaya sumando tras el final, aún no completo, de las restricciones.

Por algo hay que empezar y se trata de avanzar poco a poco, como está haciendo el Bilbao Basket, que ha silenciado las alarmas que pudieron encenderse tras las cinco derrotas iniciales. Los hombres de negro ya tienen dos victorias, algo que la pasada temporada no consiguió hasta bien entrado noviembre en la duodécima jornada, y suma ya dos triunfos en fila, una secuencia que el curso anterior se hizo esperar veinticinco partidos. Dice Álex Mumbrú que en esencia nada ha cambiado a nivel interno, pero los buenos resultados elevan la moral y la confianza y empiezan a encender esa chispa que se había echado en falta en Miribilla.

El Surne Bilbao Basket - San Pablo Burgos, en imágenes. Fotos: Oskar González

Ahora los jugadores ya saben dónde están y para quién juegan y muestran mucha más soltura en todo lo que hacen en la cancha. El triple final de Ludde Hakanson, un jugador que la pasada campaña sufrió mucho, no fue más que una muestra de esa mentalidad renovada, de esa seguridad en sí mismo que el Bilbao Basket exhibe desde el último cuarto ante el Fuenlabrada. Ayer domingo logró mantener un pulso de alto ritmo anotador ante el San Pablo Burgos, con buenos porcentajes de tiro, acciones de mucho mérito y algunos errores gruesos por parte de los dos conjuntos en el fragor de la batalla, que en eso consiste también el baloncesto. Y de nuevo los hombres de negro lo decantaron a su favor. Algo tendría que ver el que ocho jugadores lograran al menos un triple, que seis anotaran nueve puntos o más, que cinco superaran los cinco lanzamientos o que, en consecuencia, el equipo repartiera más asistencias que su media habitual.

Y ponderar los recursos ofensivos del Bilbao Basket, ejecutados con acierto ante un rival al que se considera con más talento, no significa que haya que renunciar expresamente a la defensa. De hecho, el duelo ante los burgaleses dejó también detalles de calidad en ese apartado como los arriesgados cambios en los bloqueos directos que no suelen ser habituales y sirvieron para provocar errores decisivos de los de Zan Tabak. Los grandes del equipo vizcaino estuvieron muy activos de piernas y manos y detrás de ellos hubo la agresividad necesaria para no ceder ventajas en los desajustes y no dejar descuidada la zona. Además, aunque su trabajo no fuera el más vistoso, con Miniotas y Withey en cancha hubo pocas concesiones en la pintura y su más/menos en el tiempo que pasaron en cancha fue positivo.

alargar la ola


En definitiva, el Bilbao Basket se ha subido a una ola cuando más lo necesitaba, empieza a disfrutar en la cancha y debe aprovechar ese empuje para llegar a una zona más tranquila. Ahora llegan dos partidos consecutivos fuera de casa, donde hasta ahora los hombres de negro han tenido un buen comportamiento, aunque sin victorias. Miribilla ha cumplido con su trabajo, les ha permitido situarse al menos a la altura de los demás, o al menos de lo que son como él, y las diferencias que se anunciaban hace un par de semanas no parecen tan grandes.

Ocho jugadores lograron al menos un triple, seis anotaron nueve puntos o más y cinco superaron los cinco lanzamientos

Las victorias han hecho crecer la confianza de los hombres de negro, que ya muestran mayor soltura en todo lo que hacen


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