Dudas razonables en el Bilbao Basket

Los tres primeros partidos, marcados por la irregularidad, no han servido para precisar cuáles son las posibilidades reales del Surne Bilbao Basket esta temporada

26.09.2021 | 01:12
Jonathan Rousselle busca dar un pase complicado ante la oposición de Giorgi Shermadini.

ÁLEX Mumbrú dijo antes de arrancar la temporada que el Surne Bilbao Basket estaba preparado para competir, pero como todos los entrenadores pensaba que a sus jugadores les habría venido bien un poco más de preparación. La primera semana de la Liga Endesa se ha saldado con tres derrotas que le han dado la razón. Los hombres de negro siguen mostrando algunas debilidades que tendrán que corregir pronto para sumar cuanto antes la primera victoria y evitar que las urgencias se metan en el vestuario demasiado pronto en esta Liga Endesa en la que no se adivina todos los equipos de la parte media-baja se han hecho más profundos y han elevado su nivel, por lo que aquel que se descuelgue pronto lo tendrá complicado para remontar.

El Bilbao Basket mejoró muchísimo sus prestaciones respecto al partido del jueves ante el Casademont Zaragoza, lo que tampoco era difícil. El técnico movió el equipo, cambió el cinco titular y casi toda la primera parte invitó a la esperanza, aunque tuvo escaso premio por culpa de los errores que permitieron a Sasu Salin descargar triples sin demasiada oposición. El ataque del Lenovo Tenerife genera todo a partir de la superioridad de sus bases en el bloqueo directo y el finlandés supo aprovecharlo para moverse sin balón y castigar las ayudas largas de los exteriores del Bilbao Basket, que muchas veces se quedan vendidos a medio camino. Quizás sea que las piernas aún no están para llegar a todas partes, pero Ribas explotó ese desajuste en el primer partido, García y Waczynski en el segundo y ayer sábado lo hizo Salin.

El caso es que en tres partidos el conjunto vizcaino ha concedido muchos triples liberados a sus rivales, que han anotado con un 44% de acierto, y unas cuantas situaciones de puerta atrás que no han podido resolver sus pívots. Ángel Delgado no es un corrector cerca del aro y Jeff Withey aún no está en la mejor condición física para ello. De esta forma, el Bilbao Basket se ve obligado a mantener un notable nivel de acierto en ataque para resistir en el marcador. En el momento en que eso no ocurre, acaba por descolgarse antes o después. Ayer sábado sostuvo la mirada al Tenerife durante muchos minutos, pero en el tramo final, como ocurrió en Badalona, no logró ejecutar correctamente las tres o cuatro jugadas que le habrían dado más opciones de victoria.

Una sangría inesperada


En estos tres partidos también ha asomado un problema que no depende de lo táctico, pero que puede lastrar todo el trabajo. No es recibo que el Surne Bilbao Basket acumule hasta ahora un 62% en tiros libres, la suerte más sencilla del baloncesto porque siempre se realiza desde la misma distancia y sin oposición. En ocasiones, un acierto más o menos no deja de ser una anécdota, pero los jugadores de Mumbrú se han dejado en tres partidos veinte tiros libres. La mitad de ellos, ayer sábado. Después de un pleno de once aciertos en la primera mitad, el balance tras el descanso fue de cuatro de catorce, lo que se convirtió en una sangría en un duelo que durante muchos minutos estuvo metido en márgenes estrechos. Son demasiadas oportunidades de anotar que se desperdician y que se suman a esos minutos en los que el ataque no fluye o los porcentajes de tiro de campo decaen.

Con 84-79 y poco más de un minuto por jugar, Miniotas falló dos tiros libres y en el ataque siguiente Salin sentenció con un triple, de nuevo sin un defensor cerca. Fueron dos jugadas que resumen el partido de ayer y lo que está siendo el arranque de temporada del Surne Bilbao Basket en el que las buenas intenciones están quedando ocultas por un déficit de competitividad en aspectos básicos que están impidiendo precisar si el equipo está muy cerca o muy lejos de lo que pretende ser. Las dudas siguen persistiendo. El siguiente obstáculo será el Barcelona, otra vara de medir que quizás no se ajuste a las posibilidades de los hombres de negro, pero ya es sabido que cualquier partido cuenta y que no se pueden desaprovechar las oportunidades que surjan.

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