Guía útil para interpretar bien las etiquetas de los cosméticos
Entender bien el etiquetado del producto, identificar sus ingredientes clave y no caer en un marketing engañoso permite una elección más informada
Los productos de aseo y los cosméticosforman parte de nuestra rutina diaria y por ello están entre los habituales en la cesta de la compra. Champú, gel, desodorante o pasta de dientes son imprescindibles para mantener la higiene, mientras que el maquillaje, el pintalabios o el perfume tampoco pueden faltar en nuestro neceser.
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Sin embargo, pese a su uso diario, muchas veces no les prestamos la debida atención a la hora de comprarlos. Nos guiamos por su textura, su olor o su color, pero no nos paramos a leer su composición.
En un mercado en el que la oferta es inmensa, aprender a interpretar el etiquetado de los cosméticos se convierte en una herramienta clave para cuidar nuestra salud y tomar decisiones de consumo más conscientes e informadas.
Por qué es importante leer la etiqueta
La Unión Europea (UE) regula los cosméticos con una legislación muy estricta que garantiza unos mínimos de seguridad. Aun así, no todos son iguales ni responden a las mismas necesidades. La etiqueta nos ofrece una información esencial sobre el producto como quién lo fabrica, qué contiene, cómo debe usarse, cuánto dura en buen estado y qué precauciones debemos tener en cuenta.
Además, la normativa prohíbe que el etiquetado o la publicidad atribuyan al cosmético propiedades que no tiene o que puedan llevar a error, así como cualquier confusión con alimentos u otros productos de consumo.
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Qué debe incluir la etiqueta
Los cosméticos deben mostrar en el envase o en su embalaje, en castellano o en el idioma local, la información obligatoria. Cuando no hay espacio suficiente, todos esos datos pueden aparecer en un prospecto, tarjeta o etiqueta adicional unida al envase. Entre ellos deben figurar:
- Datos de la empresa responsable y el país de origen si es un producto importado.
- Contenido nominal, expresado en peso o volumen (con excepciones como muestras o monodosis).
- Fecha de duración mínima, indicada con un utilícese preferentemente antes de… o con su símbolo correspondiente. Si el producto dura más de 30 meses, se indica el plazo de uso tras la apertura mediante el símbolo de un tarro abierto.
- Advertencias y precauciones de uso, especialmente importantes en tintes, productos infantiles o cosméticos específicos.
- Número de lote, que permite identificar el producto.
- Lista completa de ingredientes (INCI), en orden decreciente de concentración.
El INCI: la clave
El INCI (International Nomenclature of Cosmetic Ingredients) es el lenguaje universal que utilizan todas las marcas en la UE para plasmar el listado de los ingredientes. Gracias a él, puedes saber exactamente qué ingredientes contiene un cosmético, independientemente del idioma que figure en el envase.
Como hemos mencionado, estos ingredientes se muestran ordenados de mayor a menor concentración, de forma que los primeros que figuran en la etiqueta son la base real del producto y los que están presentes en menos de un 1% pueden aparecer al final sin un orden concreto. Si un ingrediente estrella aparece en las últimas posiciones, es probable que su presencia sea mínima.
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El hecho de que en el etiquetado ponga sin parabenosno significa necesariamente que sea más saludable, ya que estos han podido sustituirse por otros compuestos similares. También hay que comprobar el uso de colorantes, que siempre aparecen como CI seguido de números.
Los ingredientes químicos suelen aparecer en inglés, mientras que los de origen vegetal se indican en latín, seguidos de su denominación en inglés.
Ingredientes a evitar o vigilar
Aunque estén permitidos legalmente, hay algunos ingredientes que generan controversia por su impacto en la piel, la salud o el medio ambiente. Entre los más cuestionados se encuentran los parabenos, siliconas, PEGs, ftalatos, aceites minerales derivados del petróleo, triclosán, ciertos filtros solares químicos y tensioactivos agresivos como el sodium lauryl sulphate.
Aprender a leer el INCIno significa obsesionarse con la composición de un producto, sino poder elegir con criterio. Ayuda a dar con el cosmético más adecuado para un tipo de piel concreto, a evitar ingredientes problemáticos y a no dejarse llevar solo por el diseño del envase, el perfume o las promesas publicitarias.
Recuerda que la piel tiene memoria y que lo que se le da hoy tendrá su reflejo en ella mañana. Leer las etiquetas es un pequeño gesto que puede marcar una gran diferencia en el autocuidado.