El Lointek Gernika logra el triunfo que le faltabaNATALIA GARCIA ZAMORA
El Lointek Gernika Bizkaia se ha subido a la ola tardía, pero oportuna, de la temporada para sumar ante el Gran Canaria su tercer triunfo consecutivo en el plazo de una semana y el undécimo del curso que debe ser definitivo para sellar la permanencia, salvo que el Araski se imponga hoy en su visita al Jairis. De cualquier manera, la sensación de alivio era grande en Maloste después de un partido que llegó vivo al descanso y que las granates lograron llevar a su terreno con un parcial de 30-9 en el tercer cuarto hasta acabar con 109 puntos, el récord anotador del club en toda su historia en la Liga Femenina.
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LOINTEK GERNIKA BIZKAIA: Olaeta (12), Salvadores (17), Westerik (18), Jankovic (4), Vonleh (14) -cinco inicial- Matarranz (4), Zubiaga (1), Bessoir (22), Adams (13), Bourne (4).
SPAR GRAN CANARIA: Ezeanatogu (8), Estebas (21), Kamara (8), Ndiaye (22), Doumbia (17) -cinco inicial- Mbulito (0), Redondo (0), Díaz (2), Boniface (0), Rasines (0).
Parciales: 25-22, 51-50 (descanso), 83-65 y 109-78.
Árbitros: Adán, Cañigüeral y Ruiz. Sin eliminadas.
Durante la primera parte, el Lointek Gernika jugó con poca tensión defensiva, con un baloncesto muy blando, intercambiando canastas ante un colista que seguramente no esperaba tantas facilidades y que anotó con mucha fluidez, para sorpresa de todo el público. Su defensa en triángulo y dos concedía muchas oportunidades de lanzar a las locales que cayeron en la trampa y cometieron varias pérdidas por buscar soluciones poco eficaces y mantener sin suministro a sus interiores.
No era necesario jugar con fuego ni alargar la tensión y en la segunda parte el Lointek Gernika sí hizo lo que debía. Huyó del baloncesto de salón que beneficiaba a las visitantes, que tienen una rotación cortísima, elevó la intensidad defensiva y el ritmo y en lugar de esperar el fallo de las canarias, jugó a provocarlos. Desde un 58-57 aún peligroso, las locales firmaron un parcial de 19-0 a partir de defender y rebotear.
El partido se decidió porque el Gran Canaria no tenía forma ni herramientas para darle la vuelta y desde ahí al final las gernikarras, liberadas de la presión de muchas semanas, se entregaron a un festival ofensivo para hacer disfrutar a su entregada marea granate. La alegría se multiplicó con la reaparición de Naia Zubiaga, que jugó sus primeros minutos de la temporada tras superar una complicada lesión en el hombro que le obligó a pasar por el quirófano. La canterana jugó todo el último cuarto y anotó un tiro libre y repartió dos asistencias para completar la fiesta tras una campaña extenuante tras la que cabe decir, salvo sorpresa, que bien está lo que bien acaba.
Ser pacientes
“Hay que felicitar al equipo porque ha sido una semana muy exigente. Sabíamos que el partido iba a ser largo y que teníamos que ser pacientes para esperar nuestro momento. El Gran Canaria ha encontrado mucho acierto en el primer tiempo, nos ha creado dudas, pero en cuanto hemos podido defender y rebotear hemos podido romper el partido. Estoy muy feliz, como todo el equipo, por el regreso de Naia Zubiaga, que ha hecho un trabajo enorme para recuperarse. Ahora tenemos que recuperar, hacer una buena semana para visitar al Cadi La Seu y tratar de sumar otra victoria fuera de casa”, resumió el técnico Lucas Fernández tras el deseado triunfo de ayer,