Un magistral acto final, en el que prácticamente dobló en el luminoso (17-33) a un Real Madrid demasiado timorato cuando más aplomo y contundencia hacía falta coronó este domingo al Kosner Baskonia como nuevo campeón de Copa (89-100), un trofeo que no levantaba desde 2009. El conjunto de Paolo Galbiati supo resistir a varios malos momentos a lo largo de la contienda (adverso 13-2 en el arranque, 40-30 en el segundo acto y un inquietante 72-64 a escasos segundos de la bajada del telón del tercer cuarto) para sacar el modo apisonadora en diez minutos finales excelsos de acierto y energía, empequeñeciendo a los de Sergio Scariolo.

En ese acto final, decantaron la balanza en ataque un excelente Trent Forrest, galardonado con el trofeo de MVP, y un resolutivo Eugene Omoruyi, que se aliaron para anotar 20 de los 33 puntos de los suyos, dando así continuidad al brutal partido en ataque de Timothé Luwawu-Cabarrot. Entre los tres acabaron anotando 73 de los 89 puntos de los suyos. Y qué decir de los cuatro taponazos de Mamadi Diakite en esos diez minutos finales para poner candado a su aro, desesperar incluso al gigantesco Walter Tavares y limitar a los blancos a un sonrojante 4 de 14 en lanzamientos de dos puntos.

Markus Howard, con Trent Forrest. Efe

Referentes

En el Kosner Baskonia siempre hubo un referente preparado para asumir responsabilidades, algo que no ocurrió en el rival, con planteamientos cuestionables desde el banco. Incluso Markus Howard dio un paso al frente cuando con empate a 85 puntos y tres minutos aún por disputarse Galbiati se quedó huérfano de Luwawu-Cabarrot por cometer su quinta personal. Pero el gran elemento desestabilizador en esos momentos de gran efervescencia fue Forrest, que cogió el toro por los cuernos para liquidar a los de Sergio Scariolo a base de canastones.

De menos a más

De muy poco acabó sirviéndoles a los blancos llevar el control del marcador durante más de 27 minutos, por solo cinco de su rival. Arrancaron entonadísimos desde la línea de tres puntos para mandar por 13-2, pero la entrada en escena de la segunda unidad, sobre todo la de Luwawu-Cabarrot (28 puntos en los tres primeros cuartos), igualó rápidamente el asunto. Tras el 26-26 al término de los diez primeros minutos, los de Scariolo amagaron con el demarraje (40-30) gracias al buen hacer ofensivo de Andrés Feliz, pero el alero francés, Forrest y Omoruyi no estaban por la labor.

Igualdad

Tras el 52-47 al descanso, entre Hezonja y Campazzo intentaron marcar diferencias, pero el Baskonia respondió en el toma y daca. Volvieron a amagar los blancos con fabricar una ventaja tranquilizadora (72-64), pero tres tiros libres a una décima del final del tercer cuarto de Luwawu-Cabarrot mantuvieron en pie al conjunto alavés, que gracias a los triples de Omoruyi y Diakite no tardó en equilibrar la balanza ante un rival que se deshilachaba en ambas canastas, sin filo en ataque y permitiendo puntos sencillos en su aro.

Aplomo

Con el empate a 85 puntos a tres minutos del final, la quinta falta de Luwawu-Cabarrot no desmontó ni un ápice la propuesta baskonista. Diakite se agigantó debajo de su aro, Howard y Forrest sacaron a pasear su calidad individual y el Real Madrid se quedó sin respuesta. Sin puntos ni ideas. Totalmente anclado, solo le quedó ser espectador de lujo de la coronación de una escuadra alavesa que levantó al cielo de Valencia la séptima Copa de su historia con total merecimiento.