bilbao- Cuando ascendió a la ACB con el Ourense, hablamos de la ilusión que como bilbaino le hacía poder jugar en Miribilla. Ese partido ha llegado, pero no en la categoría deseada.

-Es verdad, pero la ilusión y los sentimientos son los mismos. Poder jugar en Bilbao delante de los tuyos, en un pabellón como el Bilbao Arena, va a ser algo muy especial porque es un sitio que, además, da prestigio y trascendencia a la LEB Oro.

Todos los equipos vienen muy motivados. Supongo que el Ourense no será una excepción.

-Ya se lo dije a los jugadores al acabar el partido ante el Prat, que jugar en Bilbao es una gozada, delante de 6.500 espectadores y con un gran ambiente. Es un lujo para la liga y una oportunidad que no hemos tenido la mayoría de nosotros estos años. Además, jugamos contra un equipo construido para ascender.

En verano se asoció su nombre al Bilbao Basket. ¿Tuvo algún contacto, alguna oferta concreta?

-Algo se habló, como otros años, quizás por ser de Bilbao, pero estaba claro que el entrenador iba a ser Álex Mumbrú y la cosa quedó ahí. Al final, han podido armar un cuerpo técnico de gran nivel con Jorge Elorduy y con Rafa Pueyo y estoy seguro que les va a ir muy bien. Por mi parte, la ilusión por poder entrenar algún día en Bilbao siempre va a estar ahí.

Hace tres años logró un ascenso a la ACB que no se pudo concretar. Ahora va camino de 400 partidos en la LEB Oro. ¿Habría cambiado alguno por haber dirigido en ACB?

-Cuando te quieres dedicar a esto de forma profesional, tu objetivo es llegar a lo máximo y eso es la ACB. Creo que es la mejor competición nacional fuera de la NBA, quitando la Euroliga. Pero hay que tener los pies en el suelo, en la ACB solo hay 18 plazas de primeros entrenadores de mucho nivel y es difícil llegar. Si uno no está ahí, será por algo. No hay que darle muchas vueltas, pero la ambición por crecer y estar más arriba tanto del club como personal siempre existe y nunca se puede renunciar porque las oportunidades pueden llegar otra vez.

En la LEB Oro ha habido dificultad para hacer proyectos estables. ¿Ha cambiado eso últimamente?

-En su día, la crisis económica hizo que los clubes estuvieran más tranquilos, que tuvieran más paciencia. Se está viendo ahora en la ACB que vuelve a haber más despidos. Hace unos años, los clubes se dieron cuenta también de que hacer bien las cosas en verano te ayudaba a no pasar apuros en lo económico y a que en lo deportivo todo fuera más fácil. Ahora que haya ascensos y descensos ayuda mucho, la LEB Oro se ha revalorizado de forma espectacular. Quizás no deba decirlo yo, que ocupo uno de los puestos más inestables, pero yo sí creo en la estabilidad. En Melilla estuve cinco años y en Ourense llevo seis. Creo en los proyectos largos, me parece que son buenos para los clubes.

En Ourense ha visto de todo. Esa capacidad de adaptación a las dificultades también es un sello de los entrenadores de la LEB Oro.

-Desde que llegué a Ourense, el club ha ido bajando el presupuesto cada año. Hace dos años hicimos el más bajo de la historia y quedamos novenos. El club pensó que se podía competir así y la pasada campaña salimos con un equipo joven e inexperto y empezamos 1-14. Hicimos dos refuerzos y a cuatro jornadas del final estábamos en play-off. Esta apuesta es arriesgada porque te obliga a acertar siempre. Este año hemos subido un poco el presupuesto, pero también tenemos jugadores que no conocen la liga y jóvenes que debutan. Por eso, nuestro objetivo es la permanencia, aunque ahora vayamos 6-6.

¿La liga está ya como debe estar o aún puede haber muchos vueltas?

-Creo que hay equipos que aún pueden rendir mejor. Me preguntaban hace mes y medio por el Betis y dije que hacer un equipo nuevo en una competición nueva con un entrenador nuevo no es fácil. Y mira ahora, van como un tiro. En el caso del Bilbao Basket, por ejemplo, va a pasar lo mismo. Tienen jugadores que ya lo han hecho muy bien en la LEB Oro, otros que vienen de ACB como Schreiner y Salgado también la han jugado y por eso creo que va a ir creciendo poco a poco y que acabará muy bien. Para mí, el Betis y el Bilbao Basket son los dos principales candidatos a subir. Pero la LEB Oro es muy larga. En nuestro año de ascenso, el Burgos no jugó la Copa y en la segunda vuelta ganó 14 de 16 partidos y subió directamente. El Bilbao Basket puede repetir eso perfectamente. Y si no sube como primero, en un play-off en Miribilla y en una Final Four sería un rival muy duro. Sus aficionados tienen que estar tranquilos. El equipo va bien, pero creo que va a ir a más.