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La Real Sociedad ratifica la permanencia del Athletic

El conjunto txuri-urdin empata en Montilivi (1-1) y permite a los de Valverde afrontar el final de liga con la tranquilidad de la salvación

La Real Sociedad ratifica la permanencia del AthleticEFE

Fumata blanca. El humo que expulsó poco antes de las diez de la noche de este jueves la chimenea del estadio de Montilivi confirmó la permanencia matemática del Athletic a falta de dos jornadas gracias al empate de la Real Sociedad en Girona (1-1), por lo que la masa social rojiblanca se pudo acostar reconfortada por la confirmación de un desenlace que evita la taquicardia colectiva que hubiese generado, primero, la disputa del encuentro del domingo ante el Celta, el último de la temporada en San Mamés, con el riesgo de encajar una nueva derrota que acentuaría el pánico de vivir un posible drama en el mismísimo Santiago Bernabéu ante el Real Madrid a causa de una posible carambola, aunque sea muy remota, de certificar un descenso a Segunda División que derrumbaría toda la genuina historia de la entidad bilbaina, que ya fue víctima del vértigo de caer el infierno en el llamado bienio negro, entre 2005 y 2007, dos temporadas aquellas en las que el Athletic blindó la salvación, en la primera de ellas, en la penúltima jornada y en la segunda en el epílogo de la liga, con el match-ball en el viejo San Mamés ante el Levante, al que los de José Manuel Esnal, Mané, superaron con tantos de Serrano, en propia puerta, e Igor Gabilondo.

La confirmación de la permanencia no debe impedir que los árboles no dejan ver el bosque. El Athletic se ha salvado gracias a la ayuda de las combinaciones que le favorecen y porque habrá tres equipos peores, esa máxima a la que siempre se recurre en Bilbao cuando vienen mal dadas, aunque puede que llegue el día en que no suene la flauta y se dé pie a una sucesión de lamentaciones que toque la fibra del acérrimo athleticzale, que, confiado en que no se produzca en esta ocasión el desastre, celebre esta hazaña de no bajar como lo hizo hace dos años cuando se emocionó hasta la extenuación con la consecución del título de Copa en la intensa final de La Cartuja frente al Mallorca, que, para más inri, se ha vuelto a cruzar en el camino de los leones, aunque sea en un escenario radicalmente diferente. Puede sonar a exageración, pero lo cierto es que la escuadra de un desgastado Ernesto Valverde ha jugado con fuego en lo que va consumado de 2026 y no se ha chamuscado por un pelo, pese a que el reiterado discurso del propio entrenador, que se justifica en la autoprotección, suene a cuerno quemado, como ocurrió cuando el presidente, Jon Uriarte, había proclamado por activa y por pasiva llegar cuanto antes a la que entendía cifra mágica de los 42 puntos, cálculo que, para venir de una persona exitosa en el mundo empresarial, ha resultado erróneo.

Buenas noticias desde Montilivi

Sea como fuere, el Athletic y su gente han recibido como una bendición el empate de la Real en Montilivi, lo que desactiva cualquier temor de caer en el descenso, ya que los enfrentamientos entre rivales directos de los rojiblancos en las dos jornadas restantes impiden que se dé cualquier variable que penalice a la escuadra de Valverde, que se siente aliviado, aunque es consciente de que el homenaje que recibirá en La Catedral como despedida a una década, 504 partidos, en el banquillo bilbaino, no se efectúe con la grandeza que se hubiera producido en una situación bien opuesta a la actual y más acorde a celebraciones grandiosas. El hecho de que el domingo se enfrenten entre sí el Levante y el Mallorca, que ocupan la antepenúltima y décimo séptima posición, respectivamente, ocasiona que uno de estos dos equipos no podrán alcanzar al Athletic, como ocurrirá en la última jornada, cuando se miden el Girona y el Elche, de los cuales también se cae uno de ellos, de ahí la imposibilidad de que el Athletic se clasifique por debajo de la décimo séptima plaza, así y todo un fracaso mayúsculo con la merma financiera que conlleva.

Plaza europea

El Athletic se salva de la hoguera, pero lo curioso de una liga tan rocambolesca se detecta en que los leones incluso tienen opciones de atrapar una plaza europea, por muy kafkiano que suene. Así lo dicen las matemáticas, porque lo paradójico del asunto radica en que el conjunto rojiblanco puede alcanza el techo de los 50 puntos, que podrían se suficientes para coger billete a la Conference League, reto al que aspiran otro puñado de equipos. Una cosa son las probabilidades numéricas y otra las sensaciones de un equipo que transmite casi nada futbolísticamente, por lo que mencionar ensoñaciones más allá de la permanencia es propio de un positivismo con tintes utópicos, cuando se refiere a un equipo que solo ha visto puerta en cuatro de los últimos diez compromisos oficiales y ha encajado en nueve de esta decena.