Todo un respiro. El Athletic se quita un peso de encima con una victoria balsámica en un derbi intenso y accidentado, fraguada en el solitario tanto de Gorka Guruzeta, en la excelsa actuación de Unai Simón, con un penalti detenido incluido y en el solidario trabajo colectivo del conjunto de Ernesto Valverde, que aleja cualquier riesgo de caer en la zona de descenso y que, además, recupera la opción de pujar por una plaza en competición continental.
Lo mejor: El gol, la victoria y la unidad del mundo rojiblanco
Las sucesivas llamadas a la unidad, que empezó el entrenador, siguió un peso pesado del vestuario como es Yuri Berchiche y culminó el propio Jon Uriarte en su segunda toma de posesión como presidente del Athletic tuvieron el efecto deseado, ya que San Mamés retrató esa comunión necesaria y referencia en el pasado para empujar hacia un triunfo que debe marcar un antes y un después para un equipo que no ha cumplido con las expectativas, pero que, sin embargo, aún puede salvar la temporada en caso de firmar un creíble arreón final de liga, podría atrapar uno de los dos billetes pendientes –que podrían ser uno más si el ranking UEFA así lo decide– para jugar la próxima temporada en competición europea, un premio que está al alcance matemático, pero que requiere también de ofrecer un fútbol más relevante al actual.
El Athletic se llevó los tres puntos, sí, aunque no se explicó por su talento futbolístico, sino por el espíritu de sacrificio de todo el bloque y especialmente por las apariciones de Gorka Guruzeta, autor de su octavo tanto en liga, y de Unai Simón, el héroe de los leones al detener el penalti lanzado por el rojillo Budimir al inicio del segundo acto y por la genial mano que sacó después en un cabezazo casi a bocajarro del propio delantero croata, que anoche debió padecer pesadillas con el de Murgia, quien, además, vio cómo se cumplía otro reto personal, dejar la puerta a cero, hecho que se produce por primera vez en este 2026.
Lo peor: La falta de más fútbol y la lesión de Laporte
No todo el monte fue orégano, porque el Athletic dejó que desear en cuanto a su propuesta futbolística, aunque hizo realidad el que era su único objetivo, asegurar el triunfo ya fuera por aire, tierra o mar. Los de Valverde sacaron sus mejores minutos en el primer tercio del partido, en el que metieron una marcha más para llegar al área del pitado Sergio Herrera, una insistencia que se tradujo en el tanto de Gorka Guruzeta, su segundo consecutivo tras batir en la jornada anterior al Villarreal. Sin embargo, el Athletic se refugió demasiado en su parcela y sacó a relucir su falta de más fútbol, que quizá le hubiera servido para llegar al descanso con una renta más amplia.
Osasuna cerró el primer acto con un evidente dominio territorial y arrancó el segundo con esa misma dinámica, que se tradujo en la mencionada pena máxima pena cometida por Yeray y que afortunadamente corrigió Unai Simón. El Athletic dejó hacer al cuadro navarro, lo que le obligó a redoblar su trabajo defensivo, a la postre bien resuelto, y la tarde se torció con la inoportuna lesión muscular de Aymeric Laporte, del que se teme no comparezca ya en lo que resta de curso a la espera del resultado de las pruebas médicas a la que tiene que ser sometido. El conjunto rojiblanco, que también pierde para el Metropolitano a Mikel Jauregizar por sanción al ver la roja por doble amarilla, jugó con fuego aunque no se quemó.