El Athletic sigue sin dar noticias de su nuevo proyecto deportivo pasadas dos semanas desde que el primer equipo bajara la persiana a una temporada que ha proyectado muchas más sombras que luces. La esperada comparecencia que encabezarán mañana, martes, Mikel González, director de fútbol, y Jon Uriarte, presidente de la entidad bilbaina, debería despejar un buen número de las dudas que anidan en el entorno athleticzale, ansioso de conocer noticias respecto a las decisiones que tomará el club en los frentes que tiene abierto, tanto en una lectura deportiva como institucional, y que deben retratar, entre otros matices, la idea que quiere aplicar Edin Terzic, el nuevo técnico de los leones una vez cerrada la dilatada trayectoria de Ernesto Valverde en el banquillo rojiblanco. El técnico alemán, que tampoco ha sido presentado en sociedad superado el mes de la oficialización de su fichaje, ha completado varias jornadas de estancia en Bizkaia y en la que se entiende ha recabado información detallada de la plantilla que le tocará gestionar desde que en cuatro semanas arranque una pretemporada en la que Terzic se encontrará, salvo que se se produzcan movimientos, un grupo de hasta 35 futbolistas, un overbooking que suele ser habitual en estas fechas y que ser reducirá a media de que transcurra el mes de julio.
Esta nómina excesiva suele producirse con el inicio de una nueva campaña, ya que a los integrantes habituales de la plantilla, es decir los 25 inscritos en LaLiga, se suelen sumar los chavales que ascienden en este caso del Bilbao Athletic y los que regresan a a casa después de expirar sus respectivas cesiones. Un escenario que obliga a emprender un análisis concienzudo del grupo de futbolistas con los que quiere quedarse un entrenador, si bien en el supuesto de Terzic el alemán, al margen de los informes que haya podido recopilar a través de herramientas telemáticas y documentos videográficos, debe examinar a los jugadores in situ, por aquello de que es la manera más correcta para pronunciarse sobre la valía o no de esas piezas para el plan que tiene pensado poner en marcha en el Athletic, el primer equipo al que dirigirá dos años después de dar por cerrada su recorrido en el banquillo del Borussia Dortmund, al que hizo subcampeón de la Champions en 2024.
Se entiende que un entrenador, por muy nuevo que sea, no despreciará de salida el núcleo duro que ha ejercido a lo largo de una temporada, aunque, eso sí, introducirá algún que otro retoque. Los Unai Simón, Yeray, Laporte, Vivian, Ruiz de Galarreta, Jauregizar, Iñaki y Nico Williams, Sancet, Guruzeta, Gorosabel, Robert Serrano, Berenguer… son a priori intocables, especialmente por su jerarquía y recorrido en las campañas antecedentes. Llama la atención que del grupete de futbolistas cuyo contrato expiran a un año vista emergen los nombres de Ruiz de Galarreta, un futbolista diferente por su talento en la gestión de juego; y Berenguer, que ha asumido un rol relevante aunque esta no haya sido su curso más brillante precisamente. Los casos de Mikel Vesga, observado habitualmente con lupa; Peio Canales, que vuelve tras brillar en el Racing y al que el club negociará su ampliación; Urko Izeta, decidido a no arrojar la toalla; Unai Vencedor, con el que la dirección deportiva no cuenta; y Beñat Gerenabarrena, que ha dado un paso adelante en un Castellón que lucha por el ascenso a Primera División, presentan variadas casuísticas que marcarán su devenir.
Así y todo, la situación de Yuri Berchiche es la más llamativa, porque su relación finaliza en poco más de veinte días, como ocurre con Alejandro Rego, con el que negocia la renovación el club, que tiene la potestad de ejecutar la cláusula unilateral de ampliar el contrato por dos temporadas más, como se entiende que se produce también con Iker Varela, que salió el pasado verano del Bilbao Athletic para jugar como cedido en el Mirandés. El extremo de Barakaldo no ha cumplido las expectativas, como tampoco lo ha hecho Aingeru Olabarrieta en el Andorra, dos futbolistas que posiblemente deberán buscar un nuevo destino. Cachorros que se han tenido que curtir lejos de Lezama, como Hugo Rincón, revalorizado por sus prestaciones en el Girona; en tanto que Álvaro Djaló, con contrato hasta 2029, tiene que reivindicarse tras no destacar en el Al-Gharafa catarí.
Un largo listado a los que habría que añadir –la nómina se elevaría a 40– los canteranos que puedan ascender del filial más allá de Selton, como Eder García, con cartel en Segunda División; Ibon Sánchez, Iker Monreal y Asier Hierro, que ya han debutado con el primer equipo; sin olvidarse de Ibai Sanz, pichichi de los cachorros con diez dianas y cuyo futuro pasa por una de las cuantiosas decisiones que tomará Terzic.