El athleticzale que regala cuadros a los jugadores y tiene un museo rojiblanco en casa
Aizkibel Rodríguez, un vigilante de seguridad de Barakaldo, ha descubierto en los cuadros una forma de conectar con los jugadores del Athletic: “Es un hobby, yo no gano nada con esto”
La casa de Aizkibel Rodríguez (Bilbao, 36 años) podría confundirse perfectamente con un pequeño museo dedicado a la plantilla del Athletic.Cuadros enmarcados, figuras, recuerdos y decenas de firmas decoran cada rincón de su hogar, desde el salón hasta la última habitación de la casa. Sin embargo, ahí solo se encuentran las creaciones que, por el momento, no han acabado en manos de ninguno de los jugadores. Está en Barakaldo, pero su segunda casa bien podría ser Lezama, donde este athleticzale se acerca siempre que puede para dar una sorpresa a miembros de la plantilla.
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Desde que empezó con esta iniciativa hace aproximadamente un año, Aizkibel ha entregado sus creaciones a prácticamente toda la plantilla del Athletic. “Empezamos a ir a Lezama el año pasado y pensé que sería bueno regalarles algo a los jugadores”, recuerda. Lo que empezó como una idea puntual se convirtió rápidamente en rutina. Armado con sus diseños y paciencia, este vigilante de seguridad 36 años comenzó a acudir a la ciudad deportiva para esperar a los futbolistas a la salida de los entrenamientos. Allí, sus cuadros no tardaron en llamar la atención. “A los jugadores les empezó a gustar mucho, y también a la gente que estaba allí esperándoles. Decían: ‘qué guapos los cuadros’”.
El primero tuvo un destinatario especial: Iñaki Williams. “Era un homenaje por cumplir diez años en el primer equipo”, explica. A partir de ahí, la lista fue creciendo hasta el punto de que reconoce haber llegado a casi todos: “He regalado cuadros a casi todos los jugadores, me falta alguno”. El proceso de creación es sencillo en medios, pero exigente en dedicación. “Yo hago el Photoshop y todo lo que haga falta, se lo mando a un amigo y en uno o dos días lo recibo en casa”. Después llega el momento más importante: la entrega en persona.
Con el paso del tiempo, su presencia se ha vuelto habitual en Lezama. Algunos futbolistas ya le reconocen, como Robert Navarro, Mikel Vesga o Aitor Paredes, mientras que otros, como el propio Williams, han sido protagonistas desde el inicio. “Ya no se sorprenden tanto cuando voy, pero las primeras veces sí, se ponían muy contentos y se bajaban del coche y todo”. Más allá del gesto, lo que queda es el vínculo que se genera. Aizkibel guarda con especial cariño algunos momentos, como cuando Urko Izeta se detuvo para agradecerle el regalo: “Se paró un día y me dijo que tenía el cuadro en casa colgado”.
Un hobby sin intereses
Entre todas sus obras, hay algunas que ocupan un lugar destacado. “El más especial es uno que me firmó Óscar de Marcos, y también unos que le dimos el día de su despedida”, destaca. También ha llevado su iniciativa al equipo femenino, con cuadros para jugadoras como Irene Oguiza o Adriana Nanclares. Detrás de todo, sin embargo, no hay ningún interés económico. “Nunca he pensado en vender los cuadros, esto es un hobby. Es para que la gente también pueda disfrutar, yo no gano nada con esto”, afirma.
Su relación con el Athletic tampoco viene de toda la vida. “Hasta la pandemia no me gustaba mucho el fútbol. Ahí fue cuando empecé con el Athletic a tope. Vi todo lo que significaba para la gente y me empezó a gustar”. Una pasión que, en su caso, también tiene un componente emocional: “Viene de mi abuelo, aunque apenas pude disfrutarlo con él”.
Ahora, mientras en su casa esperan nuevos cuadros por entregar, Aizkibel ya piensa en los siguientes destinatarios. “Tengo un par hechos para Yuri y Berenguer que espero dárselos muy pronto”. Y así, entre firmas, marcos y emociones, sigue dando forma a una manera muy personal de vivir el Athletic.