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El Athletic es una montaña rusa

El equipo volvió a ofrecer una muy mala imagen jugando lejos de San Mamés, lo que se ha convertido en habitual, y encajó su décimo cuarta derrota en liga en solo 30 jornadas

El Athletic es una montaña rusaEfe

El partido que el Athletic disputó el domingo en Getafe se resume con la siguiente estadística: ningún remate entre los tres palos del conjunto rojiblanco. No hace falta agregar mucho más cuando el dato es tan elocuente. Sin tirar a puerta resulta casi imposible ganar, pues siempre puede haber alguna carambola y que el rival, que también juega, se pegue un tiro en el pie en forma de gol en propia puerta. Aunque para que eso suceda suele ser aconsejable buscar la suerte, como por ejemplo forzando al equipo contrario a cometer algún error. Pero este Athletic no está ni siquiera para tentar a la diosa fortuna. No al menos con esa versión gris –siendo benévolo– que ofrece cada vez que actúa como visitante.

Sin ambición, sin hambre, como aseguró el propio Ernesto Valverde a la conclusión del despropósito perpetrado en el Coliseum –“necesitamos tener más hambre”, dijo en concreto cuando se le cuestionó por este aspecto–, con una fragilidad defensiva muy preocupante y una falta de pegada casi idéntica, ni la vuelta de hombres como Nico Williams, Yeray Álvarez o Maroan Sannadi cambió un ápice el pobre gen competitivo de este equipo cuando compite lejos de San Mamés. El Athletic es una montaña rusa.

IRREGULARIDAD MANIFIESTA

Hace mucho tiempo que se dio por una misión imposible que el equipo pueda realizar un partido redondo. Como se ha venido comprobando a lo largo de toda la temporada, lo único rescatable son ratitos puntuales. Lo fue la primera parte ante el Betis o el Barcelona; la segunda contra el Oviedo o un puñado de minutos contra la Atalanta en Bérgamo, por citar algunos. Pero lo dicho, ningún encuentro redondo, siempre hay tramos, cuando no partidos completos, en los que el equipo es superado con enorme suficiencia por su rival.

El de Getafe fue solo un ejemplo más y, aunque no se compitiera, nadie duda de que contra el Villarreal la imagen será otra. Especialmente porque hacerlo peor que en el Coliseum y jugando en casa podría hacer que la paciencia del personal, que está casi a punto de desbordarse, lo haga definitivamente.

SIN EXCUSAS

Repetir algo parecido al bochornoso espectáculo ofrecido ante el cuadro azulón, que sin necesitar hacer nada del otro mundo le bastó para estar a años luz del Athletic, sería para que más de uno se lo hiciera mirar. Ya no se trata de buscar un punto de inflexión que cambie la dinámica y permita enlazar varios resultados positivos, sin duda el gran debe del equipo, pues únicamente restan ocho partidos, se trata de pedir un mínimo de amor propio. Más aún cuando ya no hay excusas que valgan a cuenta de las lesiones y después de que el cuerpo técnico y los futbolistas dispusieran de dos semanas limpias para preparar la visita al Getafe.

Un partido que de haber ganado habría impulsado a los leones a puestos europeos. Pero como quiera que el Athletic vive subido en una montaña rusa, la derrota propició que a la conclusión del choque los protagonistas volvieran a referirse a los dichosos 42 puntos. Como si les bastara con sellar la permanencia y ya. A otra cosa.

DATOS MUY NEGATIVOS

La derrota en Getafe, además, sirvió para aumentar los registros negativos del curso. Por un lado, el equipo volvió a mostrarse incapaz de dejar su portería a cero, y ya son 20 los encuentros consecutivos en los que han encajado al menos un gol. Da igual que juegue Aymeric Laporte, que apunta a titular en el Mundial con España, que Dani Vivian necesite hacer méritos para recuperar la confianza de Luis de la Fuente si quiere estrenarse en una cita continental o que Valverde sorprenda alineando a Yeray Álvarez tras diez meses fuera por sanción. Lo más probable es que en algún centro lateral el equipo se descomponga y el rival lo aproveche. Y eso hizo el Getafe en sus dos tantos.

Así, con el doblete encajado en el Coliseum son ya 43 los tantos recibidos por el Athletic en las 30 jornadas celebradas. Que son más que en las cinco últimas ligas completas, si bien en la temporada 2022-23 el equipo encajó los mismos que lleva en la actualidad.

Además, son ya catorce las derrotas encajadas por los leones en el torneo de la regularidad, lo que supone que pierden prácticamente la mitad de los partidos que disputan. En el cómputo global del curso, de los 44 encuentros disputados el Athletic ha ganado 16, empatado 7 y perdido 21. Al respecto, apuntar que el curso pasado el equipo perdió seis partidos en liga y ocho hace dos, por lo que solo en este temporada ha perdido el mismo número de partidos que en la presente campaña.