El Athletic recibe esta tarde al Betis con la misión de cerrar su mala racha en liga, donde solo ha sumado uno de los últimos nueve puntos, y rescatar opciones de pugnar por una plaza europea. El conjunto rojiblanco sabe que se le da bien el equipo bético en Bilbao y en la retina emerge el emotivo partido disputado 17 años atrás en el viejo San Mamés, donde los dirigidos entonces por Joaquín Caparrós tenían el foco puesto en la histórica final de Copa que disputarían cuatro días después en Mestalla después de una larga espera de 24 años para volver a saborearla.
La locura se había desatado en Bilbao y en toda Bizkaia, movilizados para esa final, pero el Athletic no podía despistarse en la liga, donde su recorrido era bastante irregular. De ahí que el choque ante el Betis guardara su trascendencia pese a que Caparrós se inclinara por su unidad B en vísperas de la finalísima de Mestalla, que a la postre no pudieron ganar los leones, que se aseguraron su billete a la que fue la primera edición de la actual Europa League, ante el Barça de Pep Guardiola.
San Mamés vistió sus mejores galas en una noche festiva, que también sirvió para alentar a los rojiblancos, como se repitió horas después en una sesión de entrenamiento antes de emprender viaje a Valencia, de cara a la mencionada final de Copa. El Betis quiso aprovechar la supuesta falta de atención del Athletic, pero el colectivo bético se topó con un conjunto rojblanco entregado y que tuvo al mea Armando en todo un baluarte, ya que amargó el partido a Oliveria, con varias intervenciones providenciales, para hacer bueno el único tanto de Ion Vélez que aseguraba la permanencia a los leones y metía en problemas al Betis, que no levantó después cabeza para descender a Segunda División.