Quien no llora, no mama. Las quejas arbitrales de la Real Sociedad en el transcurso de la semifinal de Copa terminaron por tener premio en Anoeta gracias al tándem formado por el colegiado César Soto Grado en el césped y Jorge Figueroa Vázquez en el VAR. Ambos se aliaron para señalar un penalti irrisorio de Ruiz de Galarreta sobre Yangel Herrera en una acción a balón parado que finiquitó la semifinal en el minuto 87. Marcó Mikel Oyarzabal y selló la Real Sociedad el billete para la final, cita en la que el cuadro txuri-urdin se medirá al Atlético y en la que no asomará el Athletic, castigado por su apatía y por la desigual vara de medir de Soto Grado en un derbi con arbitraje casero donde los haya.

El choque de anoche venía condicionado en cierta medida por las quejas donostiarras en un envite de ida en San Mamés en el que la Real Sociedad reclamó airadamente dos penaltis. Uno en la primera mitad por manos de Aymeric Laporte y otro tras la reanudación de Iñigo Lekue sobre Gonçalo Guedes. No señaló ninguno de los dos José María Sánchez Martínez y no le llamó a capítulo en ninguna de las dos acciones desde el VAR Mario Melero López, quien dio por buenas las interpretaciones en el verde del colegiado del comité murciano, quien, para bien o para mal, mantuvo una línea a la hora de impartir justicia de principio a fin dejando jugar a ambos equipos por igual.

No ocurrió lo mismo en el partido de vuelta disputado en Anoeta, donde Soto Grado, trencilla del comité riojano que cumplirá 46 años el próximo 17 de junio, afrontó el derbi bajo la lupa del entrono txuri-urdin. Además de las dos jugadas anteriormente mencionadas en la ida de la semifinal, en Donostia se habían encargado de recordar por distintas vías la expulsión de Brais Méndez por su manotazo a Aitor Paredes en el derbi liguero que albergó San Mamés el pasado 1 de febrero. 

La gestión

Con todo ello metido en la coctelera se puso en juego en Anoeta el billete para la final de Copa en un envite en el que Soto Grado barrió para el conjunto local sistemáticamente hasta que, llamado por Figueroa Vázquez en los minutos finales, decidió castigar con penalti un leve agarrón de Ruiz de Galarreta sobre Yangel con el balón en el aire, una situación común en la práctica totalidad de córneres y faltas laterales. Justo después del gol de Oyarzabal, con el reloj marcando prácticamente el minuto 90, entraron las ganas a Soto Grado de aplicar la denominada ley de la compensación. 

Cortó el colegiado con sendas tarjetas amarillas a Yangel y Aihen, ambas sin impacto alguno en el desenlace del partido, una intensidad no siempre bien medida de la Real Sociedad en medio de las bajas prestaciones como colectivo del Athletic, con motivos para lamentar el penalti en contra, así como la pobre semifinal completada.