El fútbol, como todo en la vida, cabe mirarlo desde un punto de vista positivo o negativo. Por lo general, toda vez que 90 minutos en muchas ocasiones dan para que se sucedan encuentros bien distintos dentro de un mismo partido, no resulta complicado encontrar argumentos que defiendan la versión más optimista de quien quiere reconfortarse consigo mismo. Y en clave Athletic, que es lo que toca, habrá que aceptar que el punto logrado en su visita a Vallecas es un pasito más, escaso, por tratarse de un solo punto, pero un pasito más, sin duda, en ese afán por repetir clasificación europea.
Empatar lejos de casa y mantener la buena dinámica de resultados en liga cabe catalogarlo como un logro, más aún teniendo en cuenta de dónde venía el equipo hace cuatro días, cuando Jon Uriarte reclamó en rueda de prensa la necesidad imperiosa de sumar 17 puntos cuanto antes para alcanzar la salvación. Aquello tuvo una vigencia corta, afortunadamente, pues en un abrir y cerrar de ojos el Athletic ha sumado diez puntos de doce posibles y ya mira a cotas mayores. Además, son ya cinco los encuentros sin conocer la derrota en liga, con un balance de tres victorias y dos empates.
Claro que hay formas y formas de sumar puntos y, en cuanto a juego, Ernesto Valverde no puede estar contento con el que desplegaron sus futbolistas en Vallecas. Demasiadas imprecisiones, una alarmante falta de ideas… habrá quien quiera poner el estado del césped, a todas luces pésimo, como excusa, pero ni con esas. Pues el equipo de Iñigo Pérez sí tuvo más ideas para atacar al Athletic y generarle peligro.
Así, el equipo no pudo dar continuidad a sus buenos minutos frente al Elche. Si el objetivo era seguir con esas buenas sensaciones, no lo logró. Eso sí, habrá que poner en valor que el Athletic supo reaccionar y que a la vuelta de vestuarios encontró una respuesta positiva. Iñaki Williams puso el empate, pero ese ímpetu se fue por el sumidero coincidiendo con la lesión de Iñigo Ruiz de Galarreta.
La baja del centrocampista fue lo más negativo del choque, no cabe duda, pero la otra parte mala es que parece una misión imposible que el equipo deje su portería a cero. Y claro, Unai Simón no siempre se puede vestir de superhéroe para realizar paradas imposibles. Aunque lo hizo hasta en dos ocasiones en los primeros diez minutos. Primero, con la mano derecha a disparo del Pacha Espino; después, con la zurda y con la inestimable ayuda del palo, sacando un remate de cabeza de Florian Lejeune que medio estadio vio dentro de la portería. Claro que a la tercera fue la vencida. Jesús Areso dejó una autopista a su espalda por la que entró Álvaro García, quien sin oposición mandó el balón al corazón del área, donde, no sin apuros, alcanzó a llegar Jorge de Frutos para adelantar al Rayo a diez minutos para el descanso.
El atacante hizo la del palomero en una acción en la que la pasividad de los jugadores del Athletic fue total. Con el de ayer ante el conjunto madrileño son ya quince los partidos en los que los rojiblancos han encajado al menos un gol de manera consecutiva, todos los disputados desde la visita del Espanyol a San Mamés del pasado 22 de diciembre, aunque en liga los leones no dejan su portería a cero desde el encuentro ante el Atlético de Madrid del 6 de diciembre. Cuando las cosas se repiten en el tiempo acostumbran a ser un problema. Y la fragilidad del Athletic en defensa lo es. Y mucho.
Una circunstancia a tener en cuenta, no cabe duda, en la final de este próximo miércoles en Anoeta. Si el equipo quiere volver a La Cartuja, no encajar frente a la Real Sociedad supondrá un paso importante, más que el de ayer en Vallecas.