El Athletic se dio en el Ciutat de València una alegría al cuerpo, ya que se quitaba de encima una losa que suele hacer mella en el verde. No en vano, el conjunto rojiblanco volvió a vencer lejos de San Mamés tres meses después, ya que no lo hacía desde el pasado 31 de agosto cuando batió al Betis en La Cartuja, y ayer certificó los tres puntos ante un débil Levante en una muy buena primera mitad, en la que anotó los dos tantos y en la que pasó por encima de un rival que no tiene buen pinta de cara al futuro si no cambia radicalmente su fútbol.

Lo mejor: El gol a las primeras de cambio y la rehabilitación de varios futbolistas

El Athletic venció en el Ciutat de València, lo que se entiende como una buenísima noticia porque el conjunto de Ernesto Valverde no se podía permitir un nuevo tropiezo ante uno de los equipos más flojos de esta liga. El colectivo rojiblanco había pagado muy cara su falta de pegada en compromisos cercanos y resulta que ayer se le ocurre batir la meta defendida por el australiano Ryan a las primeras de cambio, cuando Robert Navarro empujó a puerta vacía una certera asistencia de Alex Berenguer. Solo se llevaban tres minutos consumados, por lo que se convierte en el gol más tempranero de los leones en lo que va recorrido de curso. Se trata del tercer gol del extremo en liga, que se erige en el máximo goleador del equipo en el torneo de la regularidad con sus tres dianas, las mimas que luce Nico Williams, que hizo el 0-2 de vaselina tras culminar un brillante contra que lideró Alex Berenguer con su último pase al menor de la saga.

Berenguer, de esta manera, fue uno de los nombres propios del triunfo reparador del Athletic, ya que el navarro, muy flojo en duelos anteriores, sacó la versión que se espera de él, aunque en su fuero interno le quede esa espinita que tiene clavada de no haber marcado aún está temporada, una sequía que quiere desactivar más temprano que tarde. El de Barañain fue clave como también lo fue Nico Williams, quien probablemente firmó su mejor partido de esta liga y que le viene de perlas en un momento que no es fácil por sus molestias de pubis que le impiden competir aún al cien por cien en el matiz físico. Fue, además, un partido que rehabilita al equipo en el capítulo defensivo, su fuerte la campaña anterior, y es la primera ocasión este ejercicio que encadena dos encuentros consecutivos si encajar gol alguno.

Lo peor: La desconexión en fases del segundo acto y la lesión de Robert Navarro

El Athletic supo sacar el máximo juego a su completa primera mitad, pero careció de continuidad a vuelta de vestuarios con puntuales desconexiones que le podrían haber ocasionado algún que otro dolor de cabeza. Los leones bajaron su músculo competitivo con el 0-2 en el marcador y dio aire a un Levante que se reactivó con el triple de cambio que aplicó su técnico, Julián Calero, lo que despistó al colectivo rojiblanco, que vio cómo a los 7 minutos de la reanudación Unai Simón sacó una manopla providencial para evitar el 1-2 en un remate de cabeza a placer de Brugué. Sorprendió esa bajada de tensión en el juego de los leones, ya que el meta de Murgia volvió a aparecer en otro disparo de Víctor García, si bien poco después se confundió en una mala salida que, para fortuna bilbaina, no aprovechó Romero. Ahí se acabaron las opciones del Levante.

Entra esas dos acciones mencionadas llegó la desgraciada jugada en la que Robert Navarro sufrió un fuerte esguince en su tobillo derecho, que lo mantendrá en el dique seco probablemente en los tres partidos de la durísima semana que tiene que afrontar el Athletic con las citas consecutivas, todas ellas en San Mamés, frente al Real Madrid, Atlético de Madrid y PSG en Champions. Un contratiempo que vuelve a trastocar la idea de Ernesto Valverde, ya que pierde a un futbolista que presume de oportunismo a la hora de hacer gol, como lo indica sus cuatro dianas, tres en liga y una en Champions. Una baja importante, aunque el técnico rojiblanco espera recuperar en breve a Aymeric Laporte, ausente en los dos últimos partidos, y a Iñaki Williams, que permanece en la enfermería desde el pasado 22 de octubre, cuando se lastimó en el último tramo del primer tiempo en el duelo con el Qarabag en Champions.