El Athletic, presionado por las victorias de Villarreal y Betis en la pelea por acceder a la Champions League, sumó un punto en su visita al Reale Arena en el derbi más insulso que se recuerda. En medio de continuas pérdidas de balón y regalos al rival sin que ninguno de los dos equipos fuera capaz de dar apenas tres pases seguidos, el encuentro fue consumiéndose sin que los titulares, ni los jugadores que entraron desde el banquillo en ambos equipos fueran capaces de avivar un choque que acabó como empezó. Poco o nada puede rescatarse, más allá del punto en cuestión, de un envite que significó el primer derbi como visitantes de Álvaro Djaló y Maroan Sannadi, al igual que pasó con Andoni Gorosabel y Adama Boiro.
Los dos primeros fueron llamados a filas por Ernesto Valverde al borde de la hora de juego para ingresar en el terreno de juego en un doble cambio que supuso la salida de Iñaki Williams y Gorka Guruzeta. Buscó el técnico rojiblanco dar un nuevo aire al ataque sin conseguir su propósito, pues ninguno de los dos fue capaz de cambiar el signo de un partido cuyo desenlace pareció escrito de antemano. Lo intentó aun así por banda derecha un activo y voluntarioso Djaló, a quien se vio comprometido en tareas defensivas y acertado en las escasas ocasiones en las que pudo entrar en contacto con el esférico.
Sin hacer nada del otro mundo, el extremo, que buscó el gol con un cabezazo en plancha nada más saltar al verde, provocó al menos un par de faltas tras superar con balón a su par permitiendo que Unai Gómez y Alex Berenguer colgaran dos balones al área en busca de rematadores. Ni en acciones de juego, ni en la estrategia encontró sin embargo la manera de generar peligro el Athletic, centrado en intentar mantener el orden en medio del desorden más absoluto sin que los atacantes hallaran la luz en ningún momento. Con un 75% de acierto en los pases y tres de cuatro duelos individuales ganados con solo dos pérdidas de balón finalizó el derbi Djaló, que volvió a sumar minutos tras ver desde el banquillo el último partido de liga contra Las Palmas en San Mamés.
No recurrió a sus servicios Valverde frente al cuadro insular y solo le dio cuatro minutos el pasado jueves contra el Manchester United en la Europa League sin apostar tampoco por él en un áspero derbi de difícil digestión para el espectador. Tampoco Maroan guardará un especial recuerdo del encuentro, pese a tratarse de su primer enfrentamiento con la Real, al fajarse sin premio con la pareja de centrales del conjunto txuri-urdin durante los 31 minutos que estuvo en el verde.
Sin opciones
El gasteiztarra, sustituto de un Guruzeta que dispuso en la primera mitad de la única ocasión clara de gol de los leones, volvió a partir desde el banquillo tras jugar previamente en Europa sin poder relacionarse tampoco con el gol. Autor de un tanto desde su llegada al Athletic durante el mercado invernal al marcar en la goleada endosada al Valladolid en San Mamés por 7-1 el pasado 23 de febrero, mismo encuentro en el que vio portería Guruzeta por primera y última vez en 2025, Maroan batalló con los centrales de la Real en el cuerpo a cuerpo sin poder rematar en ninguna ocasión.
Solo un 33% de acierto en las entregas firmó el ariete rojiblanco, que solo pudo imponerse en uno de los cuatro duelos individuales que protagonizó cayendo una vez en fuera de juego. Si en 9 ocasiones entró en contacto con el esférico Djaló, 11 veces lo hizo Maroan, cuya acción de más mérito llegó en el minuto 92 con un saque de esquina que forzó en situación desfavorable. Dio la opción el punta a que Berenguer botara un córner que dio pie a otro sin que pasara nada en el área, la tónica de un derbi sin goles, ni ocasiones.