La resaca de un Athletic supercampeón

Expertos en no celebrar por la pandemia del coronavirus

La Sotera o el pelotari Martija festejaron sus títulos respetando las medidas de seguridad; mientras que el Getxo Rugby y el Leioa Waterpolo ascendieron en pleno confinamiento

19.01.2021 | 01:02
Williams, Muniain, Balenziaga y Raúl García vivieron una celebración contenida.

"ES mejor celebrar un título en casa, que no tener que celebrar nada". Ese es el argumento más repetido por los athleticzales que aceptan, con resignación, que su equipo haya ganado su tercera Supercopa en plena pandemia. Así que los festejos se redujeron a actos institucionales y un recibimiento comedido y bastante discreto ante unos pocos irresponsables. Lejos de las miles de personas que en 2015 se agolparon para aplaudir a las faldas del Ayuntamiento. Sin embargo, el club rojiblanco no es el único a quien el covid-19 le ha cambiado los planes y le ha fastidiado un buen homenaje. Y es que el coronavirus lleva ya once meses en el aire y, en ese tiempo, ha ensombrecido, entre otras muchas cosas, los ascensos del Getxo Rugby Taldea y del Leioa Waterpolo a División de Honor; la victoria de Julen Martija en el Parejas y el triunfo del Santurtzi en la Eusko Label Liga.

De hecho, fue Itsasoko Ama y su Sotera quienes pudieron tener la mejor celebración. El club morado conquistó su primer título liguero el pasado 20 de septiembre, justo cuando la pandemia parecía dar un poco de respiro. Así que los remeros sintieron un poco del calor de la afición, que se congregó, mascarilla en boca, en la rampa del puerto y les acompañó por el breve recorrido que hicieron por la localidad en un camión descapotable. Sin abrazos ni besos. Después, una pequeña fiesta con los familiares y para casa. De esta forma, el Santurtzi sabe bien por lo que están pasando los jugadores y la afición del Athletic, eso de no poder celebrar lo que tanto ha costado ganar; por eso, desde el club morado, animan a guardar todas esas ganas para cuando por fin se puedan disfrutar: "El deporte nos permite aislarnos de una realidad que no es la idílica para vivir, disfrutar y sentir la alegría. El momento para celebrar llegará, pero por ahora hagámoslo con prudencia y responsabilidad".

De igual opinión es Martija. El pelotari navarro ganó su primer título el pasado diciembre. Lo hizo junto a Ezkurdia en el Parejas, precisamente el campeonato más importante para los zagueros. Pero tampoco pudo celebrarlo como quiso, con el frontón vacío, el toque de queda y la limitación en las reuniones todavía vigentes: "Muchas veces piensas en lo que harías si ganaras y justo cuando ganas no puedes celebrarlo como quieres... Pero intenté pensar en lo mal que estaba la situación y que en el futuro ya lo celebraría como es debido". Así que Martija tuvo un homenaje parecido al Itsasoko Ama: velada en su pueblo Etxeberri, de apenas 57 habitantes; un vino con la cuadrilla y un poco de cava con la familia. Eso fue todo y, realmente, el navarro tampoco necesitó mucho más: "En el pueblo tenía gente esperándome y estuvimos muy a gusto. Dentro de lo que se podía hacer, estuvo bastante bien. Pero ganar el Parejas así fue un poco raro. El momento de subir al podio fue agridulce porque hacerlo sin público fue triste, pero al mismo tiempo estaba contento por haber ganado".

Fiesta por WhatsApp
 

Peor, mucho peor, lo tuvieron el Getxo de Rugby y el Leioa Waterpolo para celebrar sus ascensos. Los de Fadura se enteraron de su puesto en la División de Honor el pasado abril, en pleno confinamiento. Fue entonces cuando la Federación Española de Rugby dio por concluidas todas sus competiciones con ascensos directos. Y el Getxo, al ser el mejor primero de Plata, pasó a ocupar una de las plazas de Primera. Sin embargo, no hubo ni fiesta, ni homenajes, ni recibimientos. No hubo ni abrazos entre compañeros. Llevaban mes y medio de encierro y los getxotarras solo pudieron felicitarse por el móvil.

En igual situación estuvo el Leioa WLB. La Federación Española de Natación anunció en mayo que no habría descensos, pero sí ascensos. Las de Sakoneta ocupaban en ese momento la segunda plaza de Primera, por lo que consiguió automáticamente uno de los dos billetes a la gloria. Era su primera vez en División de Honor. Acababan de hacer historia. Pero estaban en casa encerradas. "Fueron horas de muchos whatsapps y entrevistas por videollamadas. Fue una alegría tremenda. Nos hubiera gustado celebrarlo todos juntos; pero no pudo ser. Las cosas están viniendo así y así hay que tomárselo", concluyeron desde el club.

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