Gaizka Garitano, el salvador que rozó Europa y no llegó a la final de Copa

Gaizka Garitano ha pasado de héroe a villano en los dos años que ha durado su etapa al frente del Athletic. Como sucediera con Javier Clemente en 1986, fue cesado tras ganar

04.01.2021 | 00:59
Garitano felicita a Williams tras la clasificación del Athletic para la final de Copa.

 La noticia hizo saltar de su asiento a quien suscribe estas líneas, a sus compañeros de trabajo y también a distintos miembros del club, jugadores incluidos. El Athletic se había impuesto con todo merecimiento al Elche apenas hora y media antes de que la entidad, por medio de una nota de prensa, anunciara la destitución de Gaizka Garitano. 760 días después de que Josu Urrutia apostara por darle la oportunidad de dirigir al primer equipo tras no acertar con la apuesta por Eduardo Berizzo, a quien no le acompañaron los resultados, el técnico de Derio fue despedido por Aitor Elizegi, quien le renovó hasta en dos ocasiones, después de dos años en los que ha pasado de héroe a villano.

Es, quizá un resumen demasiado simplista, pero que refleja a la perfección la etapa de Garitano por el Athletic, donde los halagos iniciales se han tornado en los últimos meses en feroces críticas. Capeó como buenamente pudo el chaparrón el vizcaino que, críticas al margen, tuvo que convivir con algunas filtraciones sobre ultimátums a su figura que seguro que no le hicieron ninguna gracia. Se equivocó, sobre todo en algunas declaraciones, pero también tuvo sus aciertos. Eso sí, quienes a diario han trabajado con él solo hablan maravillas del Garitano persona.

Su llegada supuso un soplo de aire fresco para un equipo desnortado, que en catorce jornadas solo había ganado un partido y que además de mostrarse incapaz en el área rival tampoco se mostraba fiable en la suya. El técnico de Derio revirtió esa tendencia negativa, enlazó siete partidos sin ganar, con un balance de cuatro victorias y tres empates, y sacó al equipo del descenso. Todo ello en mes y medio. Tiempo suficiente para que el equipo dejara de mirar al descenso y asomara la cabeza cerca de las posiciones europeas. Sin embargo, la derrota ante el Sevilla en la última jornada impidió al Athletic ser séptimo, por lo que se quedó a las puertas de acceder a las previas de la Europa League. A pesar de que durante muchas semanas el equipo tuvo números de Champions, el pésimo inicio lastró a un grupo que se quedó a un palmo de clasificarse para Europa.

Algo parecido ocurrió la pasada campaña, marcada por la irregularidad e, irremediablemente, también por la pandemia del coronavirus. Fue el primer curso completo de Garitano al frente del equipo, se supone que con plenos poderes a la hora de confeccionar y gestionar la plantilla. Dio la alternativa a Unai López o Mikel Vesga en la medular, y a Unai Simón en la portería, pero le costó demasiado apostar por los jóvenes y de poca manga ancha en las rotaciones. Solo al final asomó Asier Villalibre y en menor medida Oihan Sancet. Pese al buen arranque, el equipo se atascó hacia la mitad de la temporada, donde enlazó dos meses y medio sin ganar mientras pasaba rondas de Copa con un sufrimiento excesivo. Y así, a las puertas del confinamiento, se plantó en la final, donde espera la Real Sociedad. Una cita en la que no estará Garitano. Tras retomar la competición, el equipo hizo un tímido amago con alcanzar posiciones europeas, pero volvió a morir en la orilla, en esta ocasión en la penúltima jornada, en la que cayó frente al Leganés en San Mamés.

Elizegi y Alkorta posaron junto al renovado Garitano en San Mamés el 31 de mayo, días antes de que se retomara la competición. La clasificación para la final de Copa, que ya se había pospuesto para la presente campaña, animó a los responsables del club a ampliar la relación contractual con el entrenador a pesar de que en liga el equipo marchaba décimo en la tabla a cinco puntos de las posiciones europeas. La decisión se consideró precipitada desde algunos sectores y el tiempo parece que ha dado la razón a aquellos que así lo entendieron.

como clemente 

El bucle infinito en el que parecía vivir Garitano tocó ayer a su fin. Contra todo pronóstico, pues no es lo más habitual que un entrenador sea cesado tras una victoria, pero no es algo nuevo en el Athletic. Hay que remontarse hasta enero de 1986, hace ya 35 largos años, para dar con una situación similar. Entonces, Javier Clemente fue cesado cómo técnico rojiblanco después de imponerse por la mínima (1-0) al Hércules en San Mamés. El caso Sarabia fulminó al de Barakaldo, el último entrenador que conquistó la liga con el Athletic, pese a que el equipo ocupaba la cuarta posición en liga. Hoy, tras el despido de Garitano, el Athletic amanece noveno.

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