La oportunidad de Unai López

En su tercera tentativa por hacerse un hueco en el Athletic, el centrocampista empieza ofreciendo una versión más sólida para persuadir a Gaizka Garitano de que es la pieza que busca en la zona ancha

09.02.2020 | 14:30
Unai López golpea el balón en el partido amistoso ante el Toulouse.

El centrocampista empieza ofreciendo una versión más sólida para persuadir a Gaizka Garitano

POCAS novedades se observan en la alineación del Athletic en este inicio de temporada. Gaizka Garitano sigue confiando en el bloque que empleó hasta mayo, la mayoría de los habituales de entonces retienen la condición de titular. Las excepciones se localizan en la portería y en uno de los puestos del centro del campo: Unai Simón y Unai López han visto mejorada su situación en agosto.

En el primero de los casos, Garitano se ha decantado por el cambio pese a que podría afirmarse que Herrerín cumplió con nota a lo largo del único curso en que ha sido la opción número uno en la portería del Athletic. Si ahora opta por Simón seguramente sea pensando en que no existe una diferencia sustancial entre las capacidades del uno y del otro, y considere que es el momento de apostar por quien objetivamente, en razón de la edad, representa una alternativa con más futuro. Durante la pretemporada pudo generarse cierta incertidumbre en torno al puesto, lo cual advertía sobre la posibilidad del relevo. La aparición en el equipo de Unai López se veía venir atendiendo a los ensayos estivales, pero faltaba que se plasmase en citas oficiales.

Dudar de la promoción de Unai López se antojaba legítimo por cuanto Garitano apenas le concedió partidos de diciembre a mayo, tramo en el que su aportación se redujo a tres ratos, dos saliendo del banquillo. Números pobres que añadidos a los de la etapa de Eduardo Berizzo, no mucho mejores, le relegaron al vigésimo primer puesto del plantel en minutos jugados, con 391. Desde su llegada, Garitano insistió con Beñat o San José al lado del intocable Dani García y el resto de los medios a su disposición pasó de puntillas: Iturraspe y Rico aún asomaron menos que Unai López. La repesca de Mikel Vesga o el presumible salto de Oihan Sancet oscurecían más si cabe el panorama del guipuzcoano.

Sin embargo, tampoco resultaba descabellado augurar que el entrenador abordaría una modificación con la que intentar elevar el tono de la zona ancha, diana de constantes críticas, algunas muy severas. Pese a que el Athletic resolvió el apuro clasificatorio con holgura y merodeó las plazas europeas, el quehacer de la sala de máquinas decepcionó, sobre todo en lo relativo al gobierno del juego. Bien es cierto que el estilo directo del equipo tampoco contribuía a que los medios adquiriesen protagonismo.

El resurgimiento de Unai López, que cumplirá 24 años en octubre, se enmarca en la evolución del fútbol intuida en el arranque del calendario. Un mayor interés en explotar la posesión y fomentar la elaboración del juego sería la justificación para promocionar a un futbolista que tenía un encaje complicado en la propuesta desarrollada con el propósito exclusivo de huir a la carrera de la parte baja de la tabla. El Athletic pragmático, de corte defensivo y gran derroche físico del año pasado mantuvo a Unai López alejado de la competición y su escasa participación previa al relevo habido en el banquillo supuso otro obstáculo.

ITINERARIO Todavía es pronto para calibrar las opciones de un hombre que cumple su tercera temporada en el primer equipo. En su estreno en 2014, con Ernesto Valverde, sumó 24 actuaciones, la mitad como titular, alternando posiciones, sin continuidad para asentarse, dejando una lógica impresión de inmadurez. Al año siguiente destacó con el filial en Segunda A, lo que le valió salir cedido al Leganés, un conjunto cuyo perfil no era el más adecuado para que luciese sus virtudes. Fue en Vallecas donde por fin pudo verse a Unai López en su salsa. El Rayo tocaba mucho, tenía gol, dominaba los partidos y terminó ascendiendo a la máxima categoría.

Su aportación a dicha conquista le valió en julio de 2018 la ampliación de contrato con el Athletic hasta 2022, además del regreso a Lezama. De entrada, Berizzo le escogió para su idea, pero todo quedó en un amago. Peor suerte corrió con Garitano, pero ahora se diría que está ante la oportunidad de demostrar que, aparte de sus dotes para hacerlo,bonito con balón, es un medio con trabajo y la suficiente personalidad para dirigir al grupo. Ante Barcelona y Real Sociedad dejó sendas muestras de ello.