BILBAO. "Si este es el estilo Athletic que tanto pregonan, nuestro club tiene desde hoy fecha de caducidad". Habla un altísimo responsable de la anterior Junta Directiva del Athletic, presidida por Fernando García Macua. Lo hace en nombre de todos quienes la integraron hasta el 7 de julio de 2011, día en que Josu Urrutia ganó las elecciones.

García Macua tenía ayer una comida con un grupo de viejos amigos. Le levantó de la misma, al filo de las 15.15 horas, la llamada de un periodista de ETB, medio que adelantó en su Teleberri de la tarde la noticia del día, de la semana o del mes en el entorno rojiblanco: Urrutia había adoptado finalmente la decisión de presentar ante la Asamblea del 10 de octubre un déficit de diez millones de euros correspondiente al ejercicio 2010-2011, el último del letrado bilbaino en Ibaigane. Las reuniones que Urrutia, Macua, sus hombres de confianza y un interlocutor homologado por ambas partes habían mantenido en las últimas fechas con el objetivo de pactar el cierre y la posterior socialización de las cuentas no habían dado resultado. Aun así, Macua no daba por rotas las conversaciones. "¿Es normal que el expresidente del Athletic se entere de algo tan grave, de algo que le compete tan directamente, por la prensa? ¿Dónde está el estilo Athletic?", protestaba ayer a DEIA el citado exdirectivo. "Esto supone una quiebra institucional de dimensiones históricas. Urrutia ha hecho volar la cortesía y las buenas formas que han presidido siempre los traspasos de poder en el Athletic. Esto no se hace. Nos han tratado como a perros, como a okupas. Estamos indignados. Un papel con cinco puntos escritos por Alberto [Urive-Echevarría, contador del club], esa era toda la información que manejábamos".

Desde el entorno de García Macua, además de defender la legalidad de los dos asientos contables más polémicos (los 7,5 millones de euros adelantados por los Socios Barria para el nuevo campo y ya computados como ingresos por Macua; los 1,5 o 2 millones de euros de prima por el contrato televisivo, que entra en vigor el próximo ejercicio pero ya han sido contabilizados), querían ayer lanzar un mensaje inequívoco. "Prefiero pensar que no tendrán la desfachatez de acusarnos de haber metido la mano en la caja, porque sería el colmo. Esos diez millones de euros están en el Athletic y, por tanto, no puede haber déficit el ejercicio pasado: si está el dinero, no hay déficit", afirmaba ayer con vehemencia este destacadísimo exdirectivo. Una fuente próxima a Urrutia confirmaba ayer a DEIA que, en efecto, no falta un solo euro de la caja de Ibaigane.

Para acabar, el exdirectivo anunciaba una Asamblea convulsa. "Si lo que quiere Urrutia es guerra, la tendrá. Estas cosas no se hacen así. No se puede jugar tan sucio y con tan poco estilo".