Hechos del 2018

Condenado a siete años por abusar de una chica inconsciente en Irun

En el juicio testificaron dos chicas que pocas horas antes también habían sido víctimas de tocamientos

13.02.2020 | 19:08
Juzgado de Donostia.

DONOSTIA. La Audiencia de Gipuzkoa ha condenado a siete años y medio de cárcel al hombre que abusó sexualmente de una mujer que se encontraba inconsciente, afectada por el consumo de alcohol, durante los Sanmarciales de Irun de 2018.

Según han informado a EFE fuentes del caso, además de imponerle estas penas de prisión, como autor de un delito de abusos sexuales con la agravante de reincidencia, la sentencia también impide al procesado aproximarse a su víctima y contactar con ella por cualquier medio durante diez años.

Asimismo, le impone seis años de libertad vigilada una vez excarcelado y le obliga a indemnizar a la perjudicada con 6.000 euros.

Durante el juicio por estos hechos, celebrado el pasado diciembre en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial, la Fiscalía y la acusación particular, que ejerció la abogada Gina Pizarro, reclamaron diez años de cárcel para el inculpado.

Ambas acusaciones le imputaron haber tocado las partes íntimas e introducido los dedos en la vagina de la víctima, quien se encontraba ebria e inconsciente en la Calle Cipriano Larrañaga de Irun después de haber pasado la noche de fiesta durante la celebración de los Sanmarciales de 2018.

El hombre cesó en su acción cuando otras personas se apercibieron de lo que estaba haciendo y emprendió la huida, hasta que fue detenido por agentes de la Ertzaintza en un portal.

En la vista, el encausado reconoció los hechos, si bien precisó que la perjudicada no se encontraba inconsciente y sugirió que los tocamientos fueron consentidos por la mujer.

El inculpado explicó que aquella noche estuvo de fiesta con unos amigos por la zona de "Moscú", bebiendo y fumando marihuana, tras lo que sus compañeros se marcharon y se quedó solo, borracho, dormido en un banco, sin despertar hasta las seis de la madrugada.

Posteriormente, tuvo lugar el episodio de los tocamientos en la calle Cipriano Larrañaga que, según relató, fue consentido por la chica quien, según señaló, estaba borracha y con un hombre que la acompañaba en una situación similar en un banco cercano.

El acusado, que dijo ser alcohólico desde 2016 y que declaró de una forma muy confusa, dijo que cesó en su actitud cuando dos mujeres que pasaron por el lugar le recriminaron los hechos y decidió marcharse.

La víctima también comparecido en el juicio, pero el público fue desalojado de la sala durante su testimonio que tuvo lugar a puerta cerrada y por videoconferencia interna, por lo que su declaración no transcendió.

En la vista, también testificaron dos chicas que desvelaron que, pocas horas antes de los hechos, ellas también habían sido víctimas de unos tocamientos en las nalgas por parte del acusado, mientras que una tercera declaró que en su caso no lo logró porque llevaba un bolso cruzado a la espalda que la protegió.

El fiscal planteó entonces a las dos primeras si deseaban que, además de tener valor como prueba en el juicio, su testimonio fuera considerado como una denuncia formal prestada en sede judicial, a lo que ambas respondieron afirmativamente.

La sentencia de este caso no es firme y puede ser recurrida en apelación ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco en el plazo de diez días. EFE