El 44% de los menores de 12 años consumen pornografía, según el estudio 'Jóvenes y contenidos digitales: Pornografía, violencia explícita, hipersexualización', realizado por investigadores de la Universidad Complutense y The Family Watch, y que ha contado para su elaboración con el apoyo de las fundaciones Arana y Methos.

El objetivo de este estudio -realizado a 650 jóvenes entre el 25 de febrero y el 10 de marzo de 2026- es conocer el contexto en el que se produce la exposición y consumo de contenidos "peligrosos e inadecuados" en la adolescencia, desde la mirada de jóvenes españoles entre 16 y 29 años.

Primeras experiencias entre los 10 y 14 años

En este sentido, los jóvenes encuestados relatan las primeras experiencias relacionadas con el consumo de contenidos peligrosos y/o inadecuados durante la adolescencia temprana, es decir, entre los 10-14 años, en muchos casos, sin supervisión parental. Al respecto, un 32,5 declaró haber tenido algún tipo de control en su dispositivo durante la adolescencia.

En este contexto, el estudio añade que el período de mayor vulnerabilidad del menor se produce entre los 12 y los 13 años de edad, cuando entre un 40% y un 50% de los adolescentes tiene su primera exposición a contenidos peligrosos e inadecuados.

La adquisición del primer teléfono móvil, que suele producirse alrededor de los 12 años, expone al menor a contenidos difíciles de gestionar por su falta de madurez. E.P.

Con la compra del primer móvil

Esta etapa coincide con la adquisición del primer teléfono móvil, que suele producirse alrededor de los 12 años, un hecho que, junto con el deseo de explorar y la curiosidad característica de esta edad y la presión social y no saber decir que "no", se convierte en un momento con fuerte potencial para exponer al menor a situaciones difíciles de gestionar, añade el estudio.

En este sentido, los contenidos más consumidos son el pornográfico y el de carácter violento (a través de los videojuegos), con un 19,5% y 17,4%, respectivamente.

Autolesiones, suicidio y pornografía

Aquellos contenidos de naturaleza más peligrosa que atentan contra el bienestar personal (contenido de autolesiones y/o formas de suicidio) y emocional del menor (contenido pornográfico), se consumen dentro del hogar, con un 48% y un 44,8% respectivamente, ya que los jóvenes acceden desde su habitación donde es más fácil ocultarse de la mirada de los padres.

Por otro lado, el contexto social (el colegio) es el escenario preferido para el consumo de contenido de naturaleza agresiva (28,4%), o contenidos de tipo sexual (27,7%).

"Necesitamos reforzar la formación afectivo-sexual en los colegios desde una perspectiva educativa y preventiva, que ayude a los menores a comprender el valor del respeto, la intimidad y las relaciones sanas. Y, al mismo tiempo, debemos acompañar a los padres para que conozcan los riesgos reales del entorno digital y sepan cómo actuar" ha asegurado al respecto la directora general de The Family Watch, María José Olesti.   

Poner normas y límites

En la presentación, Olesti ha destacado que "la adolescencia es una etapa de especial vulnerabilidad y los datos del estudio muestran que muchos menores están accediendo a contenidos inadecuados cuando todavía no han alcanzado la pubertad y no cuentan con la madurez suficiente para gestionarlos".

"Por eso es fundamental que los padres ejerzan una supervisión activa sobre el uso del teléfono móvil, y que se pongan normas y límites al tiempo de conexión, dedicando tiempo a conocer los contenidos que consumen sus hijos", ha añadido.

En su intervención, también ha hecho un llamamiento a las empresas tecnológicas "para que asuman una mayor corresponsabilidad". "La protección del menor debería estar integrada desde el diseño de los dispositivos y plataformas digitales, incorporando controles parentales automáticos y mecanismos de seguridad fáciles de utilizar. Internet y la tecnología ofrecen enormes oportunidades, pero necesitan límites, educación y acompañamiento para que los menores puedan utilizarlos de forma segura", ha enfatizado Olesti.