La UPV/EHU diseña una terapia asistida por perros para prevenir el suicidio juvenil

"Hemos observado que el hecho de incluir animales en la intervención favorece la motivación y adherencia al tratamiento", afirman los autores del proyecto

27.04.2022 | 12:39
En el diseño de la terapia han participado investigadores de las facultades de Psicología, Medicina y Enfermería.

La Universidad del País Vasco (UPV-EHU) ha diseñado un programa "pionero" de prevención de la conducta suicida entre los jóvenes basado en intervenciones asistidas por perros, que se ha demostrado eficaz para consolidar un clima de confianza en el paciente.

Investigadores de las facultades de Psicología, Medicina y Enfermería de la universidad pública vasca han diseñado, implementado y evaluado un tratamiento para prevenir y reducir la conducta suicida en la población juvenil mediante una terapia asistida por animales, con buenos resultados, ha informado la UPV-EHU en un comunicado.

Hasta el momento existía programas de psicoterapia asistida por animales con jóvenes con problemas de salud mental, pero por primera vez se han aplicado estas técnicas de manera específica a la prevención del suicidio, la cuarta causa de muerte entre los 15 y los 29 años.

Los investigadores de la UPV han descubierto que los jóvenes que han sido tratados con la ayuda de perros han presentado una reducción de la conducta suicida y de las autolesiones no suicidas, así como una mayor predisposición a buscar ayuda.

"Hemos observado que el hecho de incluir animales en la intervención favorece la motivación y adherencia al tratamiento. Ayuda a establecer un clima de seguridad y confianza, ya que el animal ejerce de lubricante social", explica Alexander Muela, uno de los autores del estudio.

Los perros, que han sido especialmente entrenados y preparados para mostrarse dóciles, sociables y con flexibilidad ante estímulos estresantes, son "perfectos para ayudar a personas que presentan una conducta suicida, ya que fomentan los lazos afectivos, reducen los sentimientos de rechazo y estigmatización y promueven la comunicación espontánea", lo que favorece el tratamiento, indica Muela.

El tratamiento ha facilitado que los pacientes aprendan a "detectar las señales de alarma de suicidio" y también adquieran "estrategias de regulación emocional más recomendables que las autolesiones no suicidas", añade el investigador.

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