La nueva vida postcovid en los centros de día

28.05.2020 | 00:11
Eugenia Carmona acompaña a su madre, Luisa Merino, hasta la entrada del centro de día de Ugao-Miraballes.

Retoman su actividad con fuertes medidas de higiene, como calzado de uso exclusivo y grupos reducidos

a cada usuario se le toma la temperatura nada más llegar, se cambian el calzado por uno de uso exclusivo en el centro y están separados en grupos más reducidos. Los centros de día para mayores dependientes de Bizkaia, que permanecían cerrados desde el 13 de marzo por la crisis sanitaria del coronavirus, van retomando de forma gradual su actividad: ya lo han hecho cuatro –Bermeo, Etxebarri, Ondarroa y Ugao-Miraballes– y para finales de esta semana la Diputación tiene previsto que habrán abierto sus puertas nueve más. Así es la nueva normalidad postcovid en estos nuevos centros de atención diurna.

Eugenia Carmona acompaña a su madre, Luisa Merino, hasta la puerta de entrada del centro de día de Ugao-Miraballes. "Estamos encantados de que hayan abierto ya", explica esta vecina del municipio. Luisa, asiente; lleva acudiendo un año al centro y es la primera vez que pasa tanto tiempo sin pisarlo. A sus 82 años vive sola, aunque muy cerca de su hija; una en el primer piso, la otra en el segundo. "Empezó a desorientarse y pensamos que era lo mejor. Ella está entretenida, viene contenta, y nosotros estamos más tranquilos", explica Eugenia. Aquí pasa el día hasta media tarde, cuando vuelve a recogerla y dan un paseo antes de volver a casa. Reconoce que se han arreglado bien estos días de confinamiento, salvo un "susto" que les dio su ama un día, pero con el regreso a la actividad tanto ella, que tiene un taller de costura con su hermana, como su marido, tienen que volver a trabajar. El martes fue el primer día que Luisa, "una mujer que siempre ha sido muy independiente", enamorada del ganchillo y la pintura, y que se sacó el graduado cumplidos ya los setenta años, regresó al centro.

Se tienen que despedir en la puerta; una de las nuevas normas prohibe que cualquier persona ajena a la plantilla o los propios usuarios entre en él. "Se trata de evitar los contagios por todos los medios", explica Eneritz Elgezua, directora de centros de día de IMQ Igurco, al que pertenece este de Ugao. "La reapertura ha supuesto una gran cantidad de cambios, con nuevas medidas de higiene y para reducir los contactos".

De sus 18 usuarios habituales, han retomado la actividad 17; el último lo hará la primera semana de junio. Con capacidad para 44 plazas, no ha tenido problemas para recibir a todos ellos, ya que la limitación del 75% de ocupación es sobre su capacidad máxima. "Pensábamos que como las familias están en casa iban a venir menos pero la sorpresa ha sido que han vuelto casi todos desde el primer día. Y es positivo porque supone que confían en nosotros y están contentos del servicio que damos".

Los cambios empiezan ya en el propio autobús que traslada a los usuarios al centro; su aforo se ha reducido a la mitad, con lo que se han tenido que reestructurar horarios y rutas. En cuanto suben se les toma la temperatura, se lavan las manos con hidrogel y se colocan una mascarilla que les facilita el propio centro. La entrada la hacen de uno en uno; les vuelven a medir la temperatura, la frecuencia cardiaca y la saturación de oxígeno –también a la salida– y hay que desinfectar, además, los zapatos, que no pueden utilizar en el interior. "Les hemos pedido que traigan un calzado específico para estar en el centro, que lo tenemos desinfectado y solo se utiliza para estar aquí", explica Elgezua. La limpieza es extrema; las trabajadoras desinfectan sillas, mesas y butacas de forma constante, y el servicio de limpieza también se ha reforzado para incidir en los puntos críticos, como pomos, puertas de entrada o el botón del ascensor, que solo puede utilizar un usuario por viaje.

La dinámica del centro también ha cambiado; si antes compartían entre todos el día a día, ahora están divididos en grupos de como máximo diez personas. En el caso de Ugao, ocho y nueve, cada uno en una planta. Cada unidad tiene un espacio propio, con su zona de actividades, de descanso, comedor y aseos. También les atienden siempre los mismos profesionales. "El objetivo es minimizar el número de contactos directos; si alguien de una unidad se pone enfermo, sabemos que los de la otra están limpios", explica la directora.

Material propio Las dinámicas se mantienen, respetando las medidas de higiene, desde distancias de seguridad –en las mesas de actividades o las butacas de descanso– a mascarillas: gimnasia, individual o en grupo, a primera hora, y después actividades cognitivas. Cada uno tiene ahora su propio material, como pedalinas o lápices para colorear, que no pueden compartir. En el comedor, donde el menú lo conformaban ayer ensalada o borraja de primero, y pavo guisado o hamburguesa vegetal de segundo, únicamente se sientan dos personas en cada mesa que antes compartían seis y las servilletas son ahora desechables. Y también se han separado las butacas donde descansan o ven la televisión un rato después de comer. Aunque el servicio de fisioterapia se ha retomado ya, los de peluquería y podología tendrán que esperar aún un poco más.

Al detalle

Red. En Bizkaia existen 59 centros de día para mayores autorizados, con 2.022 plazas.

Apertura. La reapertura de los centros será gradual: cuatro lo han hecho ya como prueba piloto y para finales de esta semana lo harán otros nueve.

Infancia y discapacidad. Desde el inicio de la fase 1 se ha ido reanudando la actividad de los centros de atención temprana, centros ocupacionales y de atención diurna para personas con discapacidad.

"La reapertura ha supuesto cantidad de cambios para evitar posibles contagios"

Eneritz elgezua

Directora Centros de Día IMQ Igurco