audiencia de Gipuzkoa

Absuelto de querer pagar a un sicario desde prisión para matar a su exnovia

09.02.2020 | 04:38
Vista general de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa donde arrancó ayer el juicio.

La resolución deja asimismo sin efecto las medidas de protección de la víctima dictadas en su día

DONOSTIA. La Audiencia de Gipuzkoa ha absuelto a un hombre para el que la Fiscalía reclamaba siete años de prisión por intentar contratar, desde la prisión de Martutene en la que estaba recluido, a un sicario con el fin de asesinar a su excompañera sentimental, según la sentencia del caso, a la que ha tenido acceso EFE.

Los hechos se remontan al año 2015, fecha en la que la víctima interpuso una denuncia por violencia de género contra el procesado, con el que tenía una hija en común, situación que puso fin a la relación sentimental entre ambos.

En el seno de este procedimiento judicial, se dictó asimismo una orden de protección en favor la afectada, quien poco después denunció al hombre por haber quebrantado las medidas que le impedían aproximarse a ella y contactarla.

Un Juzgado de lo Penal de Donostia condenó finalmente al inculpado, quien fue recluido en la prisión de Martutene, donde coincidió con otro preso que cumplía condena por tentativa de homicidio.

Según la versión de la Fiscalía y de la acusación particular, que ejerció la afectada, el procesado habría contactado presuntamente con este otro recluso aprovechando los espacios comunes que compartían en el centro penitenciario, así como la proximidad de sus celdas, para proponerle que, él mismo u otra persona que conociera, acabara con la vida de su excompañera, a cambio de dinero.

Con este objetivo, le habría facilitado diversos datos personales de la víctima, aunque finalmente el otro preso no sólo no llegó a cumplir los requerimientos del encausado, sino que remitió una carta poniendo estos hechos en conocimiento del Juzgado de Violencia contra la Mujer de Donostia, lo que dio lugar a un nuevo juicio.

En esta vista, celebrada el pasado mes de marzo, el interno ratificó que el inculpado se había dirigido a él para ver si conocía a alguien que pudiera acabar con su excompañera, a lo que él le respondió que le dejara tranquilo y decidió poner los hechos en conocimiento de las autoridades.

La sentencia del caso considera no obstante que en el modo de relatar lo sucedido de este testigo existen "diversas contradicciones" respecto al lugar de la prisión en el que el inculpado le habría hecho el encargo, así como en las cantidades que supuestamente iba a cobrar y el sitio donde supuestamente podría localizar a la víctima, entre otros aspectos.

Además, precisa que el relato de este hombre "no resulta avalado por dato objetivo alguno". La sentencia se apoya también en la declaración de otro testigo, que desempeñaba labores de jurista de Instituciones Penitenciarias de la cárcel, quien reveló en el juicio que los seguimientos por cámaras de seguridad realizados al testigo y al procesado en aquella época sólo revelaron "dos conversaciones" entre ambos "de escasa duración" en los que no pudieron producirse los hechos.

Asimismo, este funcionario desveló datos del "mal comportamiento regimental" del testigo que denunció los hechos y que, en ocasiones ya había revelado "datos" e "informaciones" de otros presos que "en su mayoría resultaban infructuosas".

Por todos estos hechos, y a la vista de la existencia de "posibles motivos espurios" en el caso, la Sección Tercera de la Audiencia de Gipuzkoa determina ahora que no existe "suficiente prueba de cargo para enervar la presunción de inocencia" del acusado.

La sentencia advierte también de que en este caso tampoco es posible concretar "con la rotundidad exigida por la jurisprudencia los elementos del tipo penal" del que era acusado el procesado, por lo que lo absuelve "con todos los pronunciamientos favorables" del delito de asesinato en grado de proposición del que era acusado, "en aplicación del principio 'in dubio pro reo".

La resolución deja asimismo sin efecto las medidas de protección de la víctima dictadas en su momento por el Juzgado de Violencia de Género de Donostia, y que permitían a la mujer contar con la protección de un escolta.