iruñea. El doctor Obeso Inchausti es uno de los expertos más reconocidos a nivel internacional en los trastornos del movimiento, en particular la enfermedad de Parkinson. Mañana en la Facultad de Medicina de Navarra dirigirá unas jornadas en las que se evaluará el desarrollo del Parkinson en los últimos 30 años. El viernes, la élite mundial de la investigación de esta dolencia neurodegenerativa debatirá y compartirá opiniones sobre cómo entender el origen y los mecanismos por los que esta enfermedad progresa.
Si mis padres sufren de Parkinson, ¿lo tendré yo también?
La enfermedad de Parkison generalmente no se hereda de manera dominante; la incidencia genética determinada es de un 6%.
¿Qué otros factores inciden en su aparición?
El que más es la edad. Como otras dolencias neurodegenerativas aumenta con la edad, con el envejecimiento de la población. Ese es el factor de mayor vulnerabilidad.
¿Hay métodos de detección precoz?
Sí, aunque no se utilizan con la intensidad y la capacidad que se podrían usar porque aún no hay un tratamiento que de manera indiscutible y resolutiva lleve a ser instaurado de manera muy precoz. Cuando ese tratamiento exista y se pueda afirmar con claridad que cuanto antes se detecte el Parkinson, pues se pondrán en marcha una serie de valoraciones que conduzcan a un diagnóstico precoz. Esto no se realiza de manera simple. El paciente no llega a la consulta diciendo que tiene Parkinson. Son indicios que hay que buscar para predecir la enfermedad.
¿Por ejemplo?
Se sabe que dentro de un grupo de personas que tengan hiposmia (que huelan mal), la probabilidad de que tengan la enfermedad de Parkinson es tres o cuatro veces superior a la del grupo de población normal. Lo mismo pasa con quienes padecen trastornos de conducta durante el sueño, que es una entidad reconocida. Estas personas que gritan, que tal vez pegan al de al lado, o se levantan... Este tipo de trastornos del sueño predicen una mayor probabilidad de sufrir esta patología neurológica. También hay otra serie de factores. Pero si pudiéramos instaurar algo que fuera a cambiar o revolucionar la evolución del Parkinson, muchos de esos factores se buscarían con mayor intensidad; habría campañas etc., y se haría, no me cabe duda, el diagnóstico más precoz
¿A qué edad suele empezar a manifestarse el Parkinson? ¿Más en hombres o en mujeres?
El género no influye en gran medida ni tampoco la raza. Suele aparecer como media a los 60 años.
Una vez detectada su posibilidad de aparecer, ¿se dispone de métodos para retrasar esta progresión?
Ese es el reto alcanzable más imperativo que tenemos; de todas formas con los tratamientos actuales de que disponemos, la enfermedad de Parkinson se ha hecho más benignas. En las jornadas de mañana compararemos 30 años de evolución y es indudable grosso modo que los pacientes de hoy después de 10 o 15 años de evolución están muchísimo mejor que los de hace 30 años. Eso es porque los tratamientos son más eficaces y los pacientes sufren menos secuelas asociadas a los síntomas de la patología. El problema de fondo es que no hay un tratamiento definitivo para retrasar la progresión de la pérdida neuronal.
Se sigue asociando el Parkinson con los temblores. ¿Es esto lo más grave de la enfermedad? ¿O son meros síntomas externos?
Esta enfermedad típicamente se presenta en una parte concreta del cuerpo, más frecuentemente una extremidad, bien sea superior o inferior de una parte del cuerpo, y casi nunca las dos a la vez. Esa manifestación focal en una parte del cuerpo puede ser por un temblor, que es lo que fundamentalmente se asocia a la enfermedad de Parkinson, o por una lentitud y rigidez muscular, no necesariamente con temblor. Ahora que se usan tanto los ordenadores, de una persona que manipula mal el ratón se puede sospechar que debuta en la enfermedad. Es lo que antes decíamos batiendo el huevo. Otro síntoma es la torpeza o el cambio de la escritura, que se haga más pequeña o porque le tiemble un dedo, o toda la mano, etc. Hay dos formas de presentación del Parkinson: tipo temblor o de lentitud.
Controlados los síntomas patológicos motores externos (movimientos bruscos) está todo resuelto. ¿Es así?
Los tratamientos controlan razonablemente bien esas manifestaciones; sin embargo, no está todo resuelto porque la patología sigue progresando y ahora que, gracias a las terapias y los avances, los pacientes viven lo mismo que si no tuvieran Parkinson, la dolencia se ha hecho muy larga. Es habitual que la gente viva 20 o más años con Parkinson. Esto genera toda una serie de problemas nuevos a largo plazo que están derivados de que la enfermedad evoluciona durante muchos años y además se envejece a la vez. Todo el mundo sabe que las personas de 78 años tienen menos memoria que las de 58. La pregunta que nos hacemos es si la persona que empezó con Parkinson a los 58 cuando llega a los 78 anda de memoria igual que el que no lo tiene, o si le falla de la misma manera que a la persona que no tiene la enfermedad solo porque está más viejo. O si tiene problemas porque sufre Parkinson. Se mezclan los dos casos. Así que a largo plazo -hablan de décadas- la dolencia no será controlada.
¿En qué parte del sistema nervioso radica el daño que provoca la enfermedad de Parkinson ?
Típicamente se define por la pérdida de neuronas en la sustancia negra, que provoca un déficit de dopamina en el cerebro y causa lentitud y escasez de movimientos, temblor y rigidez muscular. Con los años de evolución, el proceso neurodegenerativo se extiende y afecta a otras regiones del sistema nervioso.
El actual arsenal farmacológico ¿es eficaz? ¿Permiten una vida social activa con relativa normalidad?
En general, sí. Desde luego en la primera década de la enfermedad, sí; en la segunda década de evolución la vida social o laboral se puede ver limitada. Varía según las formas de la dolencia que pueden ser muy benignas o mucho más agresivas. Pero las personas pueden llegar a una edad de retiro razonablemente activas si se cuidan, hacen ejercicio, etc. Los graves problemas aparecen a partir de los 15 o 20 años de evolución de la patología.
Mirando a futuro, ¿el siguiente paso para el control de los síntomas cuál sería: medicamentos más eficaces, trasplante, fármacos que curasen definitivamente, otras terapias...?
No me quedo con ninguno. El futuro razonable es encontrar tratamientos que detengan la pérdida neuronal. Y la única forma de conseguirlo es teniendo un conocimiento más fidedigno de los mecanismos por los que la enfermedad ocurre para poder diseñar moléculas que corten ese proceso. Eso se logra solo con fármacos -entendidos de manera amplia, no necesariamente que sean pastillas- pero tienen que ser moléculas que paren ese proceso. Desde luego lo que sí puedo afirmar es que no será con trasplantes.
¿Es pensable en un futuro cercano la utilización de células que regenerarán el campo dañado?
Es posible a futuro, lo que ocurre es que ahora mismo no hay indicios de que eso fuese a resultar eficaz. No se puede afirmar con rotundidad. Esto sería más probable en una enfermedad que fuera puramente genética, porque si uno sabe cuál es el trastorno genético que se produce, puede pensar que cualquier día podrá modificar esa alteración. En una patología en la que el componente genético ahora mismo no es tan alto, y en cualquier caso es múltiple, la posibilidad de modificar genéticamente las neuronas para que no se mueran no es fácil de ver cómo puede ocurrir. No digo que sea imposible.
¿El anuncio de Obama para elaborar el mapa del cerebro humano será la puerta definitiva para la curación del Parkinson?
No lo creo en absoluto. De manera indirecta puede ayudar, pero eso que dice la televisión, desde mi punto de vista, es totalmente erróneo. Otra cosa es que esa sea una herramienta que nos venga muy bien para monitorizar una serie de procesos y entender mejor algunas cosas. Pero eso no va resolver ni el Alzheimer ni el Parkinson ni ninguna de estas, tal y como dice la propaganda televisiva. Eso es falso.