GASTEIZ. El XVII Congreso de Estudios Vascos, celebrado en el Palacio Europa de Gasteiz, tocó ayer a su fin. Tres intensas jornadas, dedicadas a la innovación para el progreso social, repletas de ponencias, mesas redondas y sesiones de comunicaciones, aunque con hueco para el ocio y el arte. Una vez llegado al final, toca hacer balance y establecer las conclusiones finales.
Según el presidente de Eusko Ikaskuntza, José María Muñoa, "aquí no acaba nada, hoy empieza el trabajo, porque hay material suficiente como para hacerlo". En el mismo sentido iban dirigidas las palabras de Teresa del Valle, presidenta del congreso, "las conclusiones servirán no sólo para un proyecto de presentes, sino también de futuro".
Este año, se han introducido nuevos lenguajes basados en el arte. Por ejemplo, el miércoles la orquesta de cámara Musikene ofreció un concierto que incorporó elementos creativos en la puesta en escena , la presentación y la propia interpretación. Además, todo sin directos de orquesta. De esta forma, se incorporó el lenguaje musical.
O la performance ofrecida el jueves por la artista Luz Darriba con la que se cubrió la fachada del Palacio Europa con tela de araña de lana tejida por voluntarios y que simbolizó un entramado social igualitario y contrario a la discriminación y la dominación entre las personas.
La tecnología ha estado muy presente porque a través de ella se ha accedido a todo lo acontecido en el congreso. En la que destaca la incorporación del World café, que fue un éxito de participación de los y las congresistas que pudieron socializar las perspectivas individuales integradas con la reflexión.