Macabro turismo de guerra en Gernika

El lunes 26 de abril se conmemora el 84 aniversario del sanguinario bombardeo contra la villa, escenario que el franquismo utilizó como atractivo turístico para personas adineradas internacionales

18.04.2021 | 01:20
Panfleto del bando franquista que invitaba a visitar los destinos.

EL lunes día 26 de abril de este año se cumplen 84 años del bombardeo aéreo fascista contra Gernika-Lumo que los nazis bautizaron como Operación Rügen, nombre de una turística y preciosa isla alemana en el mar Báltico. La acción fue devastadora hasta reducir a cenizas la villa vizcaina, que para el pueblo vasco tiene un simbolismo inviolable.

Pocos meses después, el gobierno franquista que fue ganando terreno en la Guerra Civil a posiciones republicanas demostró ser insensato una vez más. Mientras aún se luchaba en el frente, puso en marcha una oferta que tenía a la bombardeada Gernika-Lumo como destino turístico. Esta visita formaba parte de una de las cuatro rutas que el denominado Servicio Nacional del Turismo organizaba con nueve días de duración.

La Ruta del Norte, en la que se podía disfrutar de la fantasmagórica Gernika-Lumo, el roto Cinturón de Hierro, la desdichada Saturraran o la detonada Durango, quedó abierta al tráfico el 1 de julio de 1938. El historiador José Ángel Etxaniz Ortúñez, miembro de Gernikazarra Historia Taldea, está inmerso en estos días en la recta final de un estudio titulado Historia del Turismo en Urdaibai (1830-1980), monografía que arrancó motores en 2019.

Según ilustra Etxaniz a DEIA, cuando las silenciosas calles ya estaban limpias tras la mano de obra de personas vecinas de pueblos anejos, al frente del Servicio Nacional de Turismo se situó a Luis Antonio Bolín Bidwell, "quien llevó a cabo una importante gestión turística en guerra al alquilar el avión Dragón Rapide que llevó al general Franco de Canarias a Marruecos, sin olvidar que como Jefe del Servicio de Prensa Internacional en el Cuartel del Generalísimo en Salamanca fue el encargado de contrarrestar todas las denuncias internacionales que llevó a cabo la prensa internacional por el bombardeo de Gernika-Lumo", aporta el investigador. Bolín asentó su residencia en Donostia, en el Hotel María Cristina.

Desde aquel campo base, urdió la oferta de las rutas del Norte, Aragón, Madrid y Andalucía. Las visitas a los decorados reales de guerra se llevaban a cabo según un folleto del Servicio Nacional del Turismo "acompañados por guías competentes, en autocar de lujo y hospedándose en hoteles de primera clase", publicitaban.

El itinerario norteño arrancaba en la muga de Irun y concluía en Gijón y Oviedo. Los municipios señalados en los territorios históricos de Gipuzkoa y Bizkaia eran los siguientes: Irun, Donostia, Zarautz, Zumaia, Deba, Mutriku, Ondarroa, Elgoibar, Eibar, Ermua, Ondarroa, Lekeitio, Gernika-Lumo, Durango, Amorebieta, Lemoa, Larrabetzu, Bilbao y Balmaseda.

El folleto muestra fotografías que a los ricachones turistas nacionales e internacionales les gustaban. El texto del documento era aterrador: "La ruta de guerra en el Norte (San Sebastián, Bilbao, Santander, Gijón, Oviedo, el Cinturón de Hierro –fortificaciones de los rojos–) y las huellas aún ardientes de una epopeya inverosímil. Compruebe usted por sí mismo la situación y circunstancias en la España Nacional. Pida informes en cualquier agencia de viajes".

Y las imágenes valorizaban las ruinas de Gernika-Lumo, al "generalísimo Franco con los generales Dávila y Vigón, y otros jefes". Franco y Vigón que firmaron aquella desgraciada frase que permitía el bombardeo italiano contra Durango "sin contemplación con la población civil". ¿Qué cabe esperar de personas que atentan de este modo contra población inocente? Las instantáneas del folleto eran firma del Marqués del Villar y otros autores.

Etxaniz analiza que a día de hoy la demanda turística y sus posibilidades apenas tienen ya límite entre las crecientes peticiones y las enormes posibilidades del mercado del sector. "Hoy se ofertan destinos turísticos verdes, LGBT, de playa y sol, singles, nómadas digitales, incluso de borrachera. También están de moda los otros turismos o los turismos alternativos, que abarcan diversas actividades, distintos transportes, y que están generalmente vinculados con invención de lugares y construcciones culturales; recordemos que hay quien inventó el Camino de Santiago desde Canarias", sonríe y va más allá en su razonamiento: "Entre ellos está el turismo de guerra o turismo político, también calificado de turismo negro, llamado así por las sensaciones o el impacto doloroso que pueden producir".

Destrucción 

Gernika-Lumo, como otras localidades ocupadas por el bando golpista, fue escenario de este turismo que llevaba a personas muy elegantes y con poder económico a fotografiarla antes del final de la guerra en 1939. En palabras del miembro de los activos Gernikazarra Historia Taldea, la población de la casa de juntas foral pasó de 6.000 habitantes antes del bombardeo a 3.560 tras la destrucción. "A cuatrocientos habitantes se los alojó en las 60 habitaciones del hotel de Txatxarramendi, y los franquistas desterraron a toda la izquierda, que partió a Eibar, Erandio o Zaragoza".

La población residía entonces en los arrabales y las fábricas continuaron en marcha. "El franquismo se encargó de que se mantuvieran los horarios para seguir fabricando munición, de pistolas o bombas, para la Segunda Guerra Mundial". Así las cosas, la industria continuaba mientras los extranjeros visitaban las ruinas. De hecho, según detalla Etxaniz, dos años antes, la prensa navarra del 24 de septiembre de 1936 ya avanzaba lo que podía ser el turismo para quienes habían dado el golpe de Estado contra la legítima Segunda República: "El turismo ha de sustituirse por el viaje sacro-castrense y que la Falange prohibirá terminantemente, bajo penas severísimas, el turismo".

A juicio del investigador gernikarra, esta afirmación tan firme y diáfana posibilitó que durante "mucho tiempo las peregrinaciones y excursiones organizadas fueran la única manera de expansión del pueblo español".

Con una cuidada presentación, Etxaniz destaca en los textos de propaganda turística la exaltación de las capitales vascas. Amplificaban: "Vizcaya destaca especialmente por sus riquezas mineras e industriales", refiriéndose a Bilbao como la capital "que se ha llamado más rica del mundo" a la vez que se manifestaba que "España nacional os invita a visitar la Ruta de Guerra en el Norte: San Sebastián, Bilbao (€) el Cinturón de Hierro y las huellas, aún ardientes, de una epopeya inverosímil", en posible referencia a Gernika, villa sobre la que aún mentían como incendio de los rojos.

De estas "indecentes" y "novedosas rutas turísticas" también se hizo eco la prensa internacional. Varios periódicos europeos publicaron noticias al respecto. Entre estos estuvo el diario liberal suizo de Basilea National Zeitung, quien comentó el proyecto de viaje turístico organizado por el Centro de Propaganda franquista en la zona de guerra del Norte. Los autores del proyecto, manifestaba el periódico, "dan muestra de un atrevimiento inaudito. Las ruinas de Guernica constituyen una de las principales atracciones de la excursión".

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