El regalo vasco de Casado a Arrimadas

Ciudadanos se lleva dos se los seis parlamentarios de la coalición con el PP, un tercio del total a pesar de la escasa implantación social y política del partido naranja

19.07.2020 | 00:36
Casado, Iturgaiz y Arrimadas, ante el Árbol de Gernika en un acto electoral de la coalición PP+Ciudadanos el pasado 5 de julio

Ciudadanos es un partido marginal en Euskadi. Lo era al menos hasta las elecciones al Parlamento Vasco del pasado 12 de julio, ya que, pese al hundimiento de la coalición que integraba junto con el PP, ha logrado por primera vez entrar en el Parlamento Vasco. La formación naranja tendrá dos de los seis parlamentarios logrados por la coalición, la tercera parte de los escaños, a pesar de que su aportación en votos y su peso electoral y político en Euskadi es inapreciable. Ni en el mejor de sus sueños hubiera imaginado el partido que lidera en el Estado Inés Arrimadas que con tan poco, lograría una renta tan suculenta, un regalo caído del cielo.

En las filas populares algunos todavía se tiran de los pelos por semejante ingenuidad y falta de previsión en la elaboración de las listas electorales. Unas listas elaboradas con la bendición de Pablo Casado –y de Carlos Iturgaiz– y de las que ya alertó Alfonso Alonso, antes de ser fulminado por Génova. Los críticos con Casado y Iturgaiz afilan ya los cuchillos de cara al congreso para elegir al sustituto de Alonso al frente de los populares vascos y la renovación de la dirección que se celebrará en otoño, aunque la pelea estará en el modelo a seguir por el partido en el futuro: el moderado y centrista abanderado por el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, y también por Alfonso Alonso hasta su dimisión; o el discurso crispado de Casado e Iturgaiz para tratar de taponar a Vox.

La suma de la derecha constitucionalista no ha funcionado en Euskadi y los resultados dejan a los populares a un paso de la irrelevancia. Pierden tres escaños de los nueve que tenían en la anterior legislatura vasca y casi reducen a la mitad el número de votos de hace cuatro años a pesar de la alianza con Cs, quedándose en poco más de 60.000 sufragios. La debacle electoral es morrocotuda a pesar de que el recuento del voto exterior les ha sonreído con un sexto escaño in extremis a costa de EH Bildu, que se queda con 21.

El recuento del voto de los residentes vascos en el extranjero mitigó un poco los malos resultados de la coalición, pero no tan malos para Ciudadanos ya que al asiento extra logrado lo ocupará Luis Gordillo. El líder de Ciudadanos en la CAV era el número dos de la coalición en la candidatura por Bizkaia (Iturgaiz era el cabeza de cartel) y será junto con José Manuel Gil (número tres de la coalición por Araba) la voz de Ciudadanos en el Parlamento Vasco.

La representación de Ciudadanos en el Parlamento Vasco no se compadece con su implantación social, política e institucional en Euskadi. Según sus propios datos, no llegan a doscientos los afiliados al partido, aunque precisan que tienen una red de 3.500 simpatizantes activos.

La evolución de su curva electoral tampoco es como para echar cohetes. Su techo electoral fue en las generales de 2015 con 50.000 votos. En las elecciones autonómicas vascas de 2016 se presentó en solitario y recabó el apoyo de 21.477 votantes. Siguió su descenso en las municipales y forales de 2019 con alrededor de 13.000 sufragios. Con esta tendencia, y teniendo en cuenta que la coalición PP+Cs ha logrado poco más de 60.000 apoyos en las elecciones del pasado domingo, no es descabellado pensar que la formación naranja no ha arrastrado a más de diez mil votantes.

Si su penetración social y electoral es residual, su implantación política e institucional es aún menor si cabe. No tiene ni un concejal, ni un apoderado en Juntas Generales ni un diputado vasco al Congreso. En las municipales de 2015 logró un concejal en Getxo y otro en Laguardia, que luego abandonó el partido, pero su deriva a la baja le ha impedido mantener esas plazas.

La sequía de votos y el paisaje desértico a nivel institucional, ahora maquillado gracias a los dos parlamentarios logrados tras el 12-J, hunde sus raíces en el discurso contrario al Concierto Económico vasco que difunde el partido de Inés Arrimadas. Ciudadanos matizado ahora su discurso refractario a la foralidad vasca y a lo que ha venido a denominar los "privilegios" de los vascos y el "cuponazo". Es el sapo que ha tenido que tragar para ir de la mano del PP y tratar de colarse en el Parlamento Vasco con los bolsillos vacíos. Junto a Casado e Iturgaiz, Arrimadas se hizo la foto bajo el Árbol de Gernika que sacraliza la denostada foralidad vasca. Fue el precio a pagar por su matrimonio de conveniencia, pero se llevó un buen botín de la Casa de Juntas.

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Ciudadanos ha sacado una buena tajada de su coalición con el PP el 12-J. Se ha llevado dos de los seis parlamentarios logrados por la coalición, una cifra que no hubiera alcanzado si se hubiera presentado con sus siglas, teniendo en cuenta la escasa cosecha de votos de PP+Cs y los votos logrados en comicios anteriores.

Curva electoral. Cs tuvo su techo en Euskadi en las generales de 2015, en las que logró 50.000 votos. Desde entonces ha ido bajando hasta los 13.000 tanto en las forales de 2019 como en las generales de ese mismo año.

Nula implantación. Hasta ahora la implantación social y política de Cs en Euskadi ha sido nula. Salvo dos concejales en Getxo y Laguardia en las elecciones de 2015, no ha tenido ni concejales ni junteros ni parlamentarios.