Los periodistas Roberto Fraile y David Beriáin, asesinados en Burkina Faso mientras trabajaban

Ambos se encontraban realizando un documental cuando individuos armados emboscaron a una patrulla de efectivos burkineses contra la caza furtiva, en la que iban los reporteros

27.04.2021 | 14:37
Los periodistas asesinados. David Beriain, a la izquierda, y Roberto Fraile, a la derecha.
El Gobierno de Burkina Faso atribuyó a "terroristas" la muerte del cámara vizcaino Roberto Fraile, del periodista navarro David Beriain y de una persona irlandesa que fueron secuestrados a primera hora del lunes en el este del país africano, cuando realizaban un reportaje sobre la caza furtiva.
 
"Por ahora, la identidad de los secuestradores no ha sido claramente establecida", afirmó el ministro de Comunicación y portavoz del Ejecutivo, Ousséni Tamboura, quien en un primer momento aseguró que "el balance humano del incidente es de tres heridos y cuatro desaparecidos, incluidos los tres expatriados y un burkinés". Sin embargo, un comunicado posterior corroboró que "las imágenes de los cuerpos sin vida de tres expatriados aún no identificados formalmente están circulando en las redes sociales".


La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, anuncia el fallecimiento de los dos periodistas

Ousséni señaló que el ataque ocurrió el lunes alrededor de las 9.00 hora local, la misma que en Euskadi, cuando individuos armados se dirigieron hacia un "convoy mixto" formado por efectivos de las Fuerzas de Defensa y Seguridad de Burkina Faso y ciudadanos extranjeros en el eje Fada N'Gourma-Pama, en la Región del Este.
 
"El incidente -dijo el portavoz burkinés- tuvo lugar precisamente a la altura de la reserva de Pama, donde los elementos del convoy iban en un vehículo y en motocicletas. Los expatriados eran tres, de nacionalidades española e irlandesa".
 
El ministro agregó que, "según las primeras informaciones disponibles, durante su excursión el equipo se encontró con una posición ocupada por terroristas que abrieron fuego".
 
Según medios locales, individuos armados emboscaron a una patrulla de efectivos burkineses contra la caza furtiva en la zona de Pama, capital de la provincia de Kompienga, en la que iban empotrados los periodistas españoles.
 
"Los secuestradores lograron llevarse equipo militar", confirmó una fuente del Ejército burkinés que pidió el anonimato tras subrayar que "están en marcha operaciones de búsqueda".
 
Los atacantes permanecen escondidos en un bosque de la zona, muy repleta de vida salvaje que atrae a los cazadores furtivos, según la misma fuente militar, que no facilitó más detalles.
 
Fuentes de seguridad revelaron al diario local Infowakat que los agresores también se llevaron doce motocicletas, un dron y aparatos transmisores y receptores de frecuencia.
 



Condolencias


Los gobiernos vasco y navarro, comunidades de las que eran naturales los dos reporteros asesinados en Burkina Faso, hicieron pública su repulsa por el crimen cometido en el país africano. El lehendakari, Iñigo Urkullu, expresó su condena "más absoluta" por el asesinato de ambos reporteros. Urkullu, a través de las redes sociales, transmitió su solidaridad con las familias y allegados de los dos reporteros, asesinados "en el ejercicio de su profesión". 


También la alcaldesa de Barakaldo, Amaia del Campo, trasladó un mensaje de solidaridad y condolencias a la familia y amistades de Roberto Fraile. Del Campo manifestó su "tristeza y absoluta condena este ataque contra la libertad de ambos profesionales, mientras realizaban su trabajo de investigación e información".
 
Por su parte, el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) condenó los asesinatos y exigió a las autoridades burkinesas una investigación del suceso. "Las autoridades de Burkina Faso deben investigar de manera exhaustiva y transparente los asesinatos de los periodistas David Beriain y Roberto Fraile y asegurarse de que los responsables sean encontrados y llevados ante la justicia", dijo la coordinadora del programa de África del CPJ, Ángela Quintal.

Ataques yihadistas


Aunque  se desconoce, de momento, la autoría de estos crímenes, Burkina Faso sufre ataques yihadistas desde abril de 2015, cuando miembros de un grupo afiliado a Al Qaeda secuestraron a un guardia de seguridad rumano en una mina de manganeso Tambao, en el norte del país. El hombre aún continúa desaparecido.
 
La región más afectada por la inseguridad es la del Sahel, situada en el norte y que comparte frontera con Malí y Níger, aunque la inseguridad se ha expandido a provincias limítrofes, y desde el verano de 2018 afecta también al este del país.
 
Los actos terroristas se atribuyen con frecuencia al grupo local burkinés Ansarul Islam, a la coalición yihadista del Sahel Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes y al Estado Islámico en el Gran Sáhara, que atacan también en Malí y Níger.
 
Como consecuencia de la violencia,  Burkina Faso sufre la crisis de desplazados que más rápidamente crece en el mundo, con más de un millón de personas, más de uno por cada veinte habitantes.
 
Burkina Faso forma parte del G5 Sahel, una coalición militar regional integrada también por Malí, Níger, Mauritania y Chad, y cuya misión es combatir contra los yihadistas en esa región africana. 

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