China fija su rumbo en el centenario del PCCh

La asamblea nacional está marcada por el covid, el debate sobre la independencia tecnológica, Hong Kong, las relaciones con EE.UU. y el liderazgo de xi jinping Un reportaje de Javier García

05.03.2021 | 01:28
Una mujer pasa frente a los retratos de los exlíderes Mao Zedong, en el centro, Chu Enlai y Liu Shaoqi. Foto: Efe

china proclamará desde hoy los "éxitos" de su modelo en una reunión anual de su Asamblea Nacional Popular (ANP) que fijará su rumbo en los próximos cinco años y acometerá reformas legislativas para reforzar todavía más su control sobre la oposición en Hong Kong.

Será la segunda cumbre del país que se celebra bajo el covid-19 –con muy estrictas medidas de prevención, como en 2020–, aunque esta vez los 3.000 delegados abordarán el decimocuarto plan quinquenal, con el que orientará su política y economía como suele ser habitual en estos encuentros.

La reunión coincide además con el centenario en 2021 de la fundación del Partido Comunista de China (PCCh), que se cumple el próximo julio, ocasión para la que el presidente, Xi Jinping, ha prometido grandes celebraciones.

En este año de especial importancia para el partido, Xi aprovechará la ANP para enviar un mensaje de fortaleza y exhibir, junto a las "victorias históricas", las consideradas más recientes del país: el control de la pandemia, la erradicación de la pobreza extrema, el cese de los disturbios en Hong Kong o el acuerdo de inversiones con la Unión Europea (UE).

Con todo, deberá afrontar también serios problemas internos, como la cada vez mayor brecha de ingresos entre la población, y externos ante la incertidumbre sobre qué postura adoptará finalmente la nueva administración Biden en EE.UU. respecto a China.

independencia tecnológica
 

El impulso de la innovación, la búsqueda de la autosuficiencia tecnológica, el enfoque en el consumo interno, la defensa de la estabilidad en el país o una mayor firmeza en política exterior son las principales cuestiones que protagonizarán la asamblea.

Acabar con la dependencia tecnológica china de EE.UU. y otros países es vital para Pekín, consciente de que ahí se juega el futuro de su proyecto y de los graves daños que han causado las sanciones de Washington a empresas clave de su sector como Huawei.

Este plan quinquenal dedica por primera vez un capítulo específico a la tecnología dentro de la llamada estrategia de "circulación dual" con la que China pretende impulsar el consumo y el mercado interno ante los eventuales avatares exteriores.

Pero también incluye objetivos a más largo plazo en el horizonte de 2035, entre los que se espera que se expliquen los pasos que adoptará China para cumplir el objetivo proclamado de reducir a cero en 2060 sus emisiones de carbono, las mayores del planeta.

El plan quinquenal prevé convertir al gigante asiático en un país de altos ingresos en 2025 y doblar su Producto Interior Bruto per cápita diez años más tarde, según el borrador aprobado por el Comité Central del PCCh el pasado noviembre.

"Nos han afectado muchos riesgos externos desde el comienzo de la reforma y la apertura, pero hemos conseguido convertir el peligro en seguridad centrándonos en lo nuestro y encontrando apoyo en el país", destacó Xi en ese encuentro, centrando el foco en la importancia del mercado interno. Otro de los principales problemas que afronta China es reducir la cada vez mayor brecha de ingresos entre la población, lo que el plan quinquenal denomina entre sus prioridades como "prosperidad común", aunque poco se ha explicado sobre cómo pretende el país redistribuir la riqueza que acumulan cada vez más sus grandes empresas.

Todas las señales apuntan además a que la ANP aprobará una reforma electoral en Hong Kong que debilitará todavía más la capacidad de acción política de la oposición en la ciudad, ya muy mermada desde la aprobación en 2020 de la polémica ley de seguridad nacional para la excolonia británica.

Las reformas podrían incluir la eliminación de los representantes de la oposición. Además, se podría modificar el complejo sistema de elección de los diputados al Parlamento local, que, según Pekín, permite el acceso a la Cámara de destacados opositores con un número de votos relativamente bajo. "La reforma electoral va a ser muy restrictiva. Es la expulsión de la oposición de los espacios institucionales y probablemente tenga además efectos retroactivos. Pekín opta en Hong Kong por la medicina occidental –en referencia a un tratamiento más expeditivo– y descarta la tradicional", indica el analista español Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China.

el liderazgo de xi jinping La ANP, que este año será más corta debido a la pandemia y no se prolongará más de una semana, anuncia habitualmente un objetivo de crecimiento económico del país para el año en curso, pero en 2020 no se incluyó debido a la pandemia y este año probablemente tampoco se haga, aunque las predicciones apuntan a un 8% tras el freno que causó el covid el ejercicio anterior.

Sí se fijarán los objetivos de inflación, creación de empleo o déficit público y el crecimiento del presupuesto de Defensa, uno de los datos más esperados, que seguirá manteniéndose en un solo dígito, aunque aumentará respecto a 2020.

"Es un momento en que el partido puede exhibir no solo los logros políticos de toda su etapa histórica sino los más recientes, y Xi se encargará de destacar que ello reafirma la idoneidad de la formación y también la suya propia de cara al próximo congreso del PCCh el año que viene", apunta el experto Xulio Ríos.

El presidente todavía no ha confirmado que aspire a un tercer mandato, pero el analista español cree que su intención será postularse todavía a cinco más, probablemente hasta 2035, cuando cumpliría 82 años.

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