- El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, apostó por la colaboración entre su país y Europa durante su discurso de ayer en la conferencia de seguridad de Múnich, su primera comparecencia ante la comunidad internacional tras su investidura, y en un mensaje que rompe con la política aislacionista marcada por su predecesor, Donald Trump.

En esta edición, que se celebró de una manera virtual a consecuencia de la pandemia de coronavirus, la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Boris Johnson, mostraron su voluntad de trabajar estrechamente con Washington tras el distanciamiento de la presidencia de Donald Trump.

“La alianza transatlántica está de vuelta. América ha vuelto”, declaró Biden durante su discurso. “Soy un hombre de palabra. América ha vuelto. Hoy os hablo como presidente de Estados Unidos, al principio mismo de mi administración, y quiero mandar este mensaje: la alianza transatlántica está de vuelta. Y no vamos a mirar atrás”, declaró en una comparecencia en la que fijó a China y Rusia como grandes “competidores” del modelo que defiende la Alianza Atlántica.

En este sentido, Biden respaldó sus palabras con el compromiso de respetar la garantía de defensa mutua de la OTAN, conocida como Artículo 5, algo que el expresidente Donald Trump inicialmente se negó a hacer mientras era presidente. “Mantendremos la fe en el artículo 5”, dijo Biden. “Es una garantía. Un ataque a uno es un ataque a todos. Ese es nuestro voto inquebrantable”.

Como muestra, Biden confirmó que ha paralizado la orden emitida por Trump para retirar al contingente norteamericano en Alemania, uno de los cimientos de la presencia militar estadounidense en Europa. “Nuestra relación ha perdurado y crecido a través de los años porque está arraigada en la riqueza de nuestros valores democráticos compartidos. No son transaccionales. No son excluyentes. Se basan en una visión del futuro en la que cada voz importa. Donde se protegen los derechos de todos y se defiende el Estado de Derecho”, hizo saber el mandatario.

“Estados Unidos trabajará estrechamente con nuestros socios europeos y todos los países del continente”, zanjó el presidente estadounidense en un discurso en el que describió un “momento de inflexión” en la historia del progreso mundial “entre quienes argumentan que, dados todos los desafíos a los que nos enfrentamos -desde la cuarta revolución industrial hasta una pandemia global- la autocracia es el mejor camino a seguir y quienes entienden que la democracia es esencial para enfrentar esos desafíos”.

En respuesta, Biden ofreció una defensa sin ningún tipo de paliativos sobre los valores democráticos. “Tenemos que demostrar que las democracias pueden dar buenos resultados. Esta es nuestra misión, en unidad. La democracia no ocurre por accidente. Tenemos que defenderlo. Hay que luchar por ella, atesorarla, renovarla. Creo con cada fibra de mi ser que la democracia debe prevalecer. Tenemos que demostrar que nuestro modelo no es una reliquia”, sentenció el presidente estadounidense.

En su discurso, Biden lanzó duras críticas a China y a Rusia en lo que describió como competidores en una fuerte pugna en la carrera hacia el futuro. “Tenemos que prepararnos para una competición estratégica a largo plazo con China”, declaró el presidente. “Va a ser duro. Eso es lo que me espero y eso es lo que deseo”, añadió, antes de pedir al gigante asiático que “juegue con las mismas reglas” que el resto del mundo antes de incidir en la idea de un frente unido en respuesta a las aspiraciones económicas de Pekín.

“Tenemos que responder ante los abusos económicos y las coerciones del Gobierno chino que obstruyen los fundamentos del sistema económico internacional. La forma en la que Estados Unidos, Europa y Asia decidan trabajar juntos para garantizar la paz y defender nuestros valores comunes será uno de los esfuerzos más importantes que vamos a realizar”, recalcó. “Tenemos que proteger la propiedad individual y el genio creativo derivado del intercambio de ideas en una sociedad libre y abierta”, añadió.

Igual de crítico se mostró con Rusia en un discurso en el que pidió al Kremlin que se abstenga de recurrir a tácticas de intimidación y permita a los países que elijan libremente y “sin amenazas” su propio futuro. “Sus líderes intentan describirnos como si fuéramos tan corruptos como ellos. Pero el mundo, entre ellos los propios ciudadanos rusos, sabe que no es verdad”, manifestó Biden, antes de acusar al presidente de Rusia, Vladimir Putin, de intentar “debilitar el proyecto europeo y la unidad transatlántica”, porque “al Kremlin le resulta mucho más fácil intimidar a estados individuales que en lugar de negociar con una comunidad unida”.

“Los desafíos con Rusia son diferentes a los de China, pero son igual de importantes. Esto no es un enfrentamiento entre el Este y el Oeste. Queremos un futuro donde los países puedan elegir su camino sin amenazas. No podemos regresar a los bloques de la Guerra Fría”, añadió el presidente quien reivindicó la integridad territorial de Ucrania en el conflicto entre Kiev y las autoproclamadas repúblicas prorrusas de Donetsk y Lugansk.

Irán y Oriente Medio. El presidente de EE.UU., Joe Biden, dijo ayer que su país está dispuesto a “negociar” con Irán y el resto de países firmantes del acuerdo nuclear de 2015, pero aseguró que es necesario que también se afronten “las actividades desestabilizadoras” de Teherán en Oriente Medio. “Estamos preparados para volver a implicarnos en negociaciones con el grupo 5+1 sobre el programa nuclear de Irán”, afirmó Biden durante su discurso ante la Conferencia de Seguridad de Múnich, que se celebra en formato virtual. “También tenemos que hacer frente a las actividades desestabilizadoras de Irán, y trabajaremos estrechamente con nuestros socios en Europa y otros lugares a medida que avanzamos”, añadió. La breve referencia a Irán en el discurso de Biden llegó un día después de que su Gobierno ofreciera formalmente reiniciar las negociaciones con Irán, después de que el exmandatario Donald Trump retirara al país en 2018 del acuerdo nuclear con Teherán.