AC/DC: una muerte trágica, un sustituto y 50 millones de discos vendidos

Este sábado se cumplen 40 años de la publicación de 'Back in black', el disco que grabaron tras la muerte de Bon Scott

25.07.2020 | 13:16
Fotografía de archivo de Angus Young (i) y su hermano Malcom, componetes de ACDC, durante la presentación de su disco "Stiff Upper Lip".

Este sábado, 25 de julio, se cumple el 40 aniversario de la publicación de Back in black, el álbum más vendido en la larga historia discográfica de AC/DC, su séptimo trabajo y una de las cumbres del rock duro de todos los tiempos. Es, además, uno de los discos de música popular que ha despachado más copias en la historia, concretamente el segundo, con 50 millones, solo superado por Thriller, el disco de Michael Jackson que incluyó éxitos como The girl is mine, Billie Jean y Beat it.

Black in back es también el disco de estreno en el micrófono de los australianos de Brian Johnson, en sustitución de su anterior cantante, Bon Scott, quien en poco más de cinco años, entre 1974 y 1979, lideró con su potente voz, su actitud gamberra y su imagen chulesca al grupo propulsado por los hermanos y guitarristas Malcom y Angus Young.

Bon Scott falleció el 19 de febrero de 1980, apenas cuatro meses antes de la publicación de Back in black y se sabe que el mismo día que falleció, a causa de que se atragantó con su propio vómito tras una espectacular borrachera, llegó a ensayar en un estudio de Londres algunas de sus canciones. AC//DC se encontraba en la cúspide de su carrera hasta aquel momento gracias a un disco incuestionable, uno de los mejores del rock duro de todos los tiempos, Highway to hell, como la canción que le dio título y que os dejamos en este enlace.

Y mientras Bon Scott se dirigía a guitarrazos carretera al infierno, AC//DC recompuso la dolorosa situación con la incorporación de Brian Johnson, quien era vocalista de Geordie, un grupo de rock de tendencias glam y éxito discreto, que compartió escenario con Bon Scott cuando el australiano de origen escocés había girado por Inglaterra con una banda anterior llamada Fraternity. Lo que poca gente sabe es que Brian Johnson fue elegido después de que AC/DC realizara audiciones a más de una decena de cantantes. Al final, fue elegido él a instancias del productor Mutt Lange, que ya había trabajado con los australianos en Highway to hell, y de Roger Daltrey, cantante de The Who.

Y Brian Johnson, que no había superado una audición previa para ser el vocalista de Rainbow tras la marcha Ronnie James Dio y otra para Uriah Heep, se hizo con el puesto. Y su vida cambió. !Y de qué manera! Cuando le llamaron los hermanos Young estaba trabajando de mecánico. Su voz gritona y agudísima, junto al sonido de las campanas del infierno y un ritmo machacón y un riff cortante abrían el disco de regreso del grupo, Back in black, que se evidenció como un homenaje explícito a su vocalista fallecido.

"Soy un trueno vibrante, lluvia cayendo, llego como un huracán€ tengo mi campana, voy a llevarte al infierno, voy a atraparte, Satán te atrapará". Esos versos cantaba Brian Johnson en la canción de estreno con el grupo, Hell bells, cuyo vídeo podéis disfrutar aquí.

Aunque el proceso de mezcla y masterización de Back in black se completó en Nueva York, la totalidad del álbum se grabó en Las Bahamas, en los Compass Point Studios de Nassau, a lo largo de dos meses, entre abril y mayo de 1980.

Cuenta la leyenda que se registró entre días y noches marcados por tormentas con gran aparato eléctrico que dejaron sin energía eléctrica los estudios de grabación. Sea verdad o no, resulta perfecto como publicidad para un disco como Back in black, que supone un homenaje en toda regla al antiguo vocalista de AC/DC desde su propia portada, negra y enlutada, en la que únicamente se aprecia el nombre de la banda y el título del álbum.

"Vuelvo de negro, de luto y golpeo el saco€ olvídate del coche fúnebre porque nunca moriré, tengo 9 vidas y ojos de gato", cantaba Brian Johnson en su tema titular. Y concluía con "yeah, sí, vamos, sigue adelante". No se puede decir o cantar más claro€ y más alto. Así sigue sonando Back in black 40 años después.

Back in black, del que se cumple este sábado 40 años, fue el álbum que convirtió el rock cazurro, minimal y de evidentes raíces blues de AC/DC en un éxito mundial. Resultó auténtica carne de listas, con Malcom Angus en su mejor momento, con los riffs monolíticos y cortantes de su guitarra eléctrica, a los que se sumaron una demoledora sección rítmica, Johnson saliéndose con sus gritos y Angus Young en un estado de forma inigualable.

Gran parte del éxito mundial del disco recayó también en la producción de Mutt Lange. Bien es cierto que no es uno de esos productores intervencionistas o artistas, ni de quienes pueden rescatar de la nada a músicos o grupos olvidados, pero nadie puede negar que Lange conocía todos los trucos del oficio, como prueban sus trabajos junto a The Cars, Bryan Adams o Def Leppard, especialmente en la década de los 80. Resulta incuestionable la contundencia sonora de Back in black y la concisión cercana a los éxitos pop de alguno de sus singles, como Shoot to thrill o You shook me all night long. Esta última puede que sea la canción más directa del grupo, ya que resume las virtudes de los australianos en poco más de tres minutos, sin zarandajas ni solos innecesarios. Caña y melodía a destajo en un himno inolvidable

Hay muchos himnos aparte de los escuchados o citados en Back in black, como What do you do for money, la balada blues Let me put your love into you babe o la última canción que grabaron y que cierra el disco, Rock´n´roll ain't a noise pollution. AC/DC salió a defender el disco en una gira mundial al año siguiente, en 1981, paso por Donostia, por el Velódromo de Anoeta incluido, donde algunos disfrutamos de nuestra primera vez con los australianos, incluidos paseos a hombros de Angus Young y atronadoras campanas del infierno sobre el escenario. Apenas tres acordes y originalidad cero, pero una contundencia y una personalidad que han convertido a AC/DC en una de las bandas más importantes de la música popular del último medio siglo. Y eso solo está al alcance de unos pocos, aquellos que gustan a personas de todas las edades y, nos atreveríamos a decir, que de condiciones sociales y políticas.

Nos despedimos a ritmo de blues y boogie metálico con Have a drink on me, la canción del disco en el que el grupo brindaba con su público en recuerdo de su antiguo vocalista. "Whisky, ginebra y coñac, con un vaso soy muy habilidoso€ tomaos una copa conmigo, chicos, vamos a armar mucho jaleo, así que no os preocupéis del mañana. Tomadla hoy, vamos a armarla gorda. Yo invito".