ESCAPADAS

Orduña, de visita por la villa monumental

La localidad vizcaina, que encara la recta final de sus ‘Otxomaios’, está repleta de iglesias y palacios, ofrece rutas senderistas y la visita a la Virgen de la Antigua

09.02.2020 | 02:44
Casco Viejo de Orduña

lA celebración de sus Otxomaios es solo una excusa para acercarse a Urduña-Orduña, villa monumental que ofrece al visitante un casco repleto de historia, iglesias y palacios. Quienes prefieran evitar el jolgorio tienen múltiples rutas senderistas en su entorno, incluida la ascensión a la Virgen de la Antigua.

Puede que sus fiestas concluyan este fin de semana con concentraciones hípicas, conciertos de GBH y Hesian, verbenas, teatro, bolos y kalejiras, pero siempre complace acercarse a Orduña. Situada a las faldas de Sierra Salvada, en la muga con Araba, es una villa caracterizada por su casco histórico y declarada conjunto histórico-monumental.

El visitante enamorado del patrimonio disfrutará paseando por sus calles, donde descubrirá monumentos de gran interés histórico y cultural. Entre los edificios religiosos se encuentran la iglesia gótica de Santa María, del siglo XV, y la iglesia barroca de la Sagrada Familia. Para acceder al Santuario de Nuestra Señora la Antigua, que alberga la imagen de la patrona local, hay que ascender el Txarlazo.

Igualmente apreciables resultan sus palacios, con sus orgullosos escudos en las fachadas, como el renacentista Ortés de Velasco, el de Mimenza, Díaz de Pimienta o Velasco. También símbolo histórico de la villa son los restos de la muralla que rodeaba a Orduña. Llegó a alcanzar casi dos kilómetros y hoy en día se mantiene en pie el 65%, aunque muchos tramos se encuentran ocultos por edificios. El conjunto es visible, sobre todo, en los alrededores de la parroquia de Santa María.

Y resulta también de visita obligada la plaza de los Fueros, ya que es uno de los lugares más emblemáticos del municipio. Allí se encuentran el edificio neoclásico La Aduana, construido a finales del siglo XVIII, y la Casa Consistorial, además de un gran mosaico explicativo de la historia y los edificios locales.

Además, su entorno natural facilita la práctica de diversos deportes. Los visitantes podrán realizar multitud de rutas (a pie o en bicicleta) por cimas de la Sierra Salvada como Tologorri, Txarlazo y Solaiera, o practicar deportes como el golf, la pelota o la espeleología. Y los más aventureros, parapente y ala delta.

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