Rincones perdidos en la memoria

Una isla flotante en tierra firme

03.05.2020 | 09:22
Imagen del Itsasmuseum, con las patas de la 'cigüeña' de la grúa Carola a la vista.

La leyenda de Bilbao, tierra de mercaderes, está escrita en buena parte sobre las aguas. Las de la ría que la bañan y las del mar que proyectó a la ciudad hacia el ancho mundo. De todo ello tendrán noticia en Itsasmuseum

Venga a nosotros, hombres y mujeres de este convulso siglo XXI, una historia de la mar. Una de las miles que se cuentan. En 1900, Ramón de la Sota fundó la Compañía Euskalduna de Construcción y Reparación de Buques. De sus astilleros salieron, en la primera década del siglo XX, los primeros ejemplos de embarcaciones de acero y vapor en el País Vasco. Además de barcos, también salieron automóviles, material ferroviario, cubiertas de puentes, calderas y un sin fin de productos más en una época en la que la baja demanda les obligó a diversificar su oferta. De estos astilleros que llegaron a ocupar una extensión de 90.000 metros cuadrados solo ha quedada, a modo de testimonio la grúa Carola, los diques secos y la casa de bombas, todos ellos ubicados en el muelle que lleva el nombre del fundador Ramón de la Sota, un empresario naviero que se convertiría en propietario de una inmensa fortuna a raíz de la primera guerra mundial, durante la cual su flota surcó los mares al servicio de la Corona británica. En pago a sus servicios, el Gobierno inglés le otorgó el título de sir.

He ahí una mirada hacia los orígenes de la tierra donde hoy se apoya, con todas las razones del mundo, el Itsasmuseum que nació de las aguas en 1996 con el nombre de Museo Marítimo Ría de Bilbao, para posarse prácticamente en el mismo lugar que ocuparon los Astilleros Euskalduna durante casi todo el siglo XX, allá en el barrio de Olabeaga. De hecho una parte de los espacios, complementos y objetos de los astilleros han pasado a formar parte del patrimonio del museo e incluso se han convertido en iconos de la ciudad.

Los Astilleros, que vivieron un florecer en cada una de las guerras mundiales, sufrieron una traumática desaparición. La competencia de los astilleros asiáticos provocó la paulatina salida del capital privado del astillero y fue la entrada en la Unión Europea la que instó a la reestructuración de la construcción naval, provocando el cierre de los Astilleros, que fue contestada radicalmente por parte de los trabajadores. Las batallas de Euskalduna, así lo recuerda la historia. Una sangrienta secuela de la reconversión industrial. A pesar de ello, tras un corto periodo de actividad circunscrita a la reparación de buques encargada a una corta plantilla, el astillero se cerrará definitivamente en 1988. Allí yace, desde entonces, una parte sustancial de la historia marítima y fluvial de Bilbao.

Itsasmuseum Bilbao acoge, desde su nacimiento, el relato de la cultura marítima de Bilbao y Bizkaia, y refleja la estrecha relación de sus gentes con el mar, que ha forjado una identidad y unas tradiciones únicas. Itsasmuseum trabaja para la conservación y difusión del patrimonio marítimo de Bilbao y Bizkaia, desde una perspectiva didáctica y participativa, de cara al visitante . Ubicado en la zona de diques de los antiguos astilleros Euskalduna, forma parte del paseo de Abandoibarra, junto al Guggenheim y el Palacio Euskalduna.

Acerquémonos al museo en una visita cargada de húmeda historia. Cuenta con una superficie total de unos 27.000m2 dividida en dos espacios, uno interior y otro exterior. En la zona exterior, se encuentran los diques, con más de 150 años de antigüedad, en los que se ubican algunas de las embarcaciones que conforman la colección del museo, y otras piezas como la icónica grúa Carola, la Casa de Bombas y algunas esculturas. Se trata de un espacio idóneo para el esparcimiento, que va adquiriendo un mayor protagonismo como núcleo aglutinador de actividades de ocio marítimo.

La grúa Carola (1957) fue la grúa más potente –30 toneladas– en su época y la primera en atender los trabajos de prefabricación y montaje de bloques en grada. La Carola, que estuvo en activo hasta el cierre de Euskalduna, es la única grúa que permanece en Bilbao cuya función fue la construcción naval y la historia del nombre de esta cigüeña industria está más que contada. Tiene nombre de mujer. Corrían los años 50 y cientos de personas atravesaban la ría para ir a trabajar en los llamados botes. Una de ellas era Carol Iglesias, una mujer rubia que hacía las delicias de los trabajadores de los astilleros que no dudaban en parar la faena para piropear a la dama. Sonaba la sirena, los silbidos, los piropos. No es extraño que bautizaran a la grúa más potente de España en aquellos años con el nombre de Carola.

En la primera década del XX los astilleros ya contaban con tres diques. El número uno, correspondiente a los primeros años del astillero, se destinó a la construcción de buques y alcanzó una longitud de 100,75 m por 16,45 m de ancho. El Dique 2 era utilizado para reparaciones y tenia una longitud de 103,95 m y el ancho de 28,00 m. El dique número tres, era el más grande y permitía trabajar en buques de mayor tonelaje. A ello hay que añadir la casa de bombas se construyó en 1903 y pionera en su época porque se construyó con vigas de hormigón armado que permitieron diseñar un espacio diáfano. Las bombas de achique bombeaban el agua del dique para su vaciado. Los primeros motores fueron de vapor pero posteriormente fueron sustituidos por motores eléctricos.

La exposición exterior está planteada como un paseo por las aguas y sus navíos en cuyo recorrido podemos ver el remolcador Auntz, la Falúa del Consulado de Bilbao, el pesquero Nuevo Antxustegi, la lancha de salvamento Bizkaia I o el Ganguil Port. En el interior del museo la exposición está articulada en torno a tres temas principales: La Ría: puerto marítimo, La Ría: mercado y factoría y "La Ría: astillero naval. Cuenta con diferentes tipos de embarcaciones restauradas, los más modernos avances tecnológicos, como simuladores, y realiza un recorrido por la historia marítima de Bilbao. Es en esa zona interior, que cuenta con más 7.000 metros cuadrados, donde se ubican las exposiciones temporales y la permanente y donde destacan la colección de maquetas, audiovisuales o recreaciones a tamaño natural conforman la exposición permanente del Museo Además, desde 2018 cuenta con dos nuevos proyectos, Erain, el polo de conocimiento de carpintería de ribera del siglo XX en Bizkaia, y el Port Center, proyecto que acerca la función y relevancia del Puerto de Bilbao en la actualidad.

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