'Feliz año en Neox, las 'preuvas'

Edu Soto : "Cuando empezaba pedía un deseo con cada uva que tomaba; lo hacía con mucha fuerza y pasión"

Yolanda Ramos, Edu Soto, Henar Álvarez y David Fernández vuelven a romper la rutina comiéndose las uvas un día antes

29.12.2019 | 06:19
Edu Soto.

BILBAO- Feliz año Neox es el programa con el que canal de Atresmedia vuelve a transgredir la norma de atragantarse con las uvas la noche del 31 de diciembre. Yolanda Ramos, Edu Soto, Henar Álvarez y David Fernández han decidido invadir la plaza de la Puerta del Sol un día antes. Los cuatro se consideran unos fans de esta tradición y han desarrollado la habilidad de pedir un deseo mientras se tragan las uvas debidamente peladas y despepitadas. Antes de dar las campanadas, abrirán boca con un programa de humor, Los notas. Cada uno de ellos irán haciendo sus monólogos.

Las intervenciones contarán con guiños a los mensajes y notas de voz que recibimos en nuestros dispositivos móviles -que siempre traen consigo numerosas anécdotas- y a diversas temáticas como las fiestas, vacaciones, regalos? Asimismo, entre monólogo y monólogo, Yolanda Ramos, Edu Soto, Henar Álvarez y David Fernández se irán cruzando en las tablas compartiendo impresiones y comentarios. Edu Soto cuenta a nuestros lectores cómo vive y cómo ha vivido la celebración de determinadas costumbres navideñas.

¿Es amante de las tradiciones?

-Soy amante de casi todo. ¿Tradiciones? Algunas sí, otras no. Pero sí, me gustan las tradiciones de Navidad. Son unas fechas que se convierten en un bonito teatro social, lo digo sin ofender, a mí la Navidad también me gusta, es más disfruto mucho con estas fiestas.

Está de moda decir lo contrario.

-Allá cada uno. Supongo que hay gente que dice en serio que la Navidad no le gusta y que tiene motivos para que no le gusten, otra gente lo hará por mero postureo y otra, disfrutará de ella. Son días de encuentros, de familia y también de soledad.

¿Su primera experiencia con las 'preuvas'?

-Sí. Estoy encantado de poder hacer un evento de este tipo. Figúrate, los espectadores de Neox van a disfrutar de una noche más de 2020. Mañana pasaremos página en el calendario, luego vendrán los del día 31, los del martes, pero nosotros no habremos comido las uvas antes.

¿Cómo ve lo de comerse las uvas antes que el resto del mundo?

-Me parece un buen plan. Sobre todo me voy a sentir muy bien acompañado dando las campanadas. Para mí, tener a mis tres compañeros es una sensación de seguridad máxima. Pero qué te voy a decir de David Fernández, es algo más que un amigo, es casi familia. Nos hemos criado juntos en esto de la tele y estar con él haciendo la precampanadas, me parece muy divertido.

Ambos han recorrido un camino similar y paralelo, ¿no le considera la competencia?

-Ja, ja, ja? Para nada. Como dices hemos recorrido un camino laboral parecido y tenerlo al lado me da tranquilidad y alegría. Me parece muy divertido pasar con él unas fiestas tan señaladas.

Además, lo van a hacer desde la Puerta del Sol.

-Imagínate, lo vamos a hacer antes de que lleguen los demás y ocupen todas las terrazas, mañana por la noche van a ser para nosotros solos y para todos los que nos quieran acompañar. Les vamos a ganar por 24 horas.

¿Es fan de la tradición de las doce uvas para empezar el año con buen pie o prefiere otra tradición?

-Suelo hacerlo con uvas. No sé si soy fan, pero lo he hecho siempre. Recuerdo un año que estuve con David (Fernández) en Argentina. Y allá, por San Martín de los Andes, nos comimos las uvas de Nochevieja. Allí era verano y todo parecía un poco descastado de la tradición navideña. Te sentía un poco fuera de lugar estando en bañador y siendo Nochevieja. Buscamos uvas e hicimos nuestro ritual con ellas.

¿Cree en la buena suerte de las uvas?

-No lo sé. Es algo que he hecho desde niño. Además, suelo pelar la uva, quitarle el hueso?

¿Quitarle el hueso?

-Ja, ja, ja? Las pepitas, pero tú ya me habías entendido. Tradición hasta el fondo. Hay que preparar bien las uvas para no atragantarse y tomarlas en el tiempo estipulado.

Se toma muchas molestias. ¿Pide algún deseo cuando llega la campanada final?

-Recuerdo los primeros años en esta profesión, tenía especial interés y ganas en que todo me fuera bien, y con cada uva pedía un deseo con mucha fuerza y mucha pasión. Me imagino que era un reflejo de esas ganas que tiene la juventud de triunfar, de que te vayan bien las cosas.

¿Ahora le van tan bien las cosas que no pide deseos? ¿Ha perdido la fuerza y la pasión?

-No me va mal en la profesión. Pido otro tipo de deseos. Siempre es bueno soñar y pensar que se van a cumplir los deseos que pides. Sigo teniendo ganas de que me vaya bien en todo, pero no hay tanta energía a la hora de pedir deseos. ¿Fuerza y pasión? Sí supongo que las sigo teniendo pero quizá las emplee en otros momentos.

¿Qué supone para usted el nuevo año?

-Es una fecha muy significativa. Siempre se hace balance y es una fecha bastante bonita para proponerte cosas o ver si lo que te habías propuesto el año anterior se ha ido cumpliendo. Tener un año por delante es como tener un lienzo en blanco que puedes ir pintando a tu gusto.

No siempre es uno quien decide cómo pintar ese lienzo en blanco que representa un nuevo año por vivir.

-Pero siempre puede influir. Las circunstancias te van llevando y tú puedes elegir caminos, puedes acelerar o desacelerar. Todo depende de ti.

Su balance no puede ser mejor: dos películas, teatro, televisión, las 'preuvas'? Va servido laboralmente. ¿Personalmente?

-También. Por trabajo nunca me he quejado. Y sí, el balance de este año es positivo. Incluso en épocas de crisis, he tenido momentos estupendos, irregulares, pero buenos. Ocurre, que la cabeza explota y la imaginación te hace despegar, no te deja quedarte en ese limbo de no hacer nada esperando que otros hagan las cosas por ti y tú te quedas contra las cuerdas. Tengo que reconocer que en 2019 me ha ido bastante bonito, con mi banda de música, con teatro, con cine, con televisión? He hecho de todo un poco, he probado todas las disciplinas que tengo a mi alcance. Estoy muy satisfecho.

¿Ve 2020 igual?

-A mí me gusta mucho aprender de mis experiencias. Y con lo aprendido seguiremos remando hacia nuevos horizontes.

¿Y quién es Edu Soto?

-El hombre que quiere seguir disfrutando con lo que hace. El hombre que quiere que a todo le mundo le vaya bien, aunque sabe que ese pensamiento tan generalizado puede resultar imposible.

¿Cantando, imitando, haciendo reír, interpretando o presentando? ¿Escoge alguna disciplina?

-Yo creo que soy un poco todas esas cosas. Vivimos en una época en la que hay que ser multidisciplinar y que cuantas más cosas hagas, mejor. Estoy muy ilusionado con todo lo que hago, todo me gusta, pero no me quedaría con ninguna. Hacer una sola cosa me aburre. Estoy muy ilusionado con la música. Este año he estado muy feliz con el nacimiento de mi disco.

¿Siempre ha sentido la llamada de la música?

-Siempre. Tengo una banda muy bonita, DeLaRoom. Estamos haciendo directos y me gusta mucho. Me siento muy satisfecho porque la música siempre ha formado parte de mi vida. Estoy escribiendo, es algo que no se ve, pero que está ahí.

¿Qué escribe?

-Proyectos para luego enseñarlos y ver si interesa por ahí, en alguna televisión, en alguna productora, en algún teatro.

Hablemos de 'El paisano'. ¿Qué es para usted este programa?

-Es un viaje muy personal por lugares impresionantes, pero son impresionantes por las personas. Me he encontrado con gente mayor muy lúcida, muy racional, con muchas historias y que me han hecho cambiar muchos conceptos.

¿Por ejemplo?

-Pensamos que la inteligencia está en las universidades y en las grandes ciudades, pero no es tan cierto. Me he encontrado a gente con una filosofía de vida aplastante, maravillosa y envidiable. Tengo muchos amigos de este programa. De cada pueblo me he llevado amistades. Es algo que valoró mucho.

¿Conocía los pueblos que ha visitado?

-Ninguno. De todos ellos, me llevo muy buenos recuerdos. No sabría decir cuál destaca más o cuál queda por debajo. Creo que aprendes de todos ellos. En todos, hemos pasado momentos hermosos y también difíciles.

¿Difíciles?

-Es un programa con bastante sacrificio. Son muchas horas seguidas de pie, mucho rodaje, mucho cansancio? Pero me he llevado lo mejor de cada uno de los lugares que hemos visitado. Tengo el teléfono de gente de cada uno de los pueblos. Me mensajeo con esta gente. Son personas muy sanas y muy poco afectadas por el capitalismo tan voraz que vivimos en la ciudad.

Bueno, todo el mundo no vive en la ciudad un capitalismo voraz, es mucho exagerar, ¿no le parece?

-Sí, tal vez tengas razón. Quizá, más que capitalismo sea una aceleración absoluta. Es como si nos faltaran horas para vivir, para comprar, para respirar? Esta gente vive, respira, de otra forma, tiene un prisma de ver las cosas tan distinto que te enamoras de esos ambientes.

¿Qué es lo que le lleva a usted al mundo del espectáculo?

-Viene un poco en el ADN. Pienso que es una cuestión genética.

¿Hay más artistas en su familia?

-Mira, cuando empecé me sentía bastante huérfano. No sabía de dónde me venía esa ansia por ser artista. No sabía cuál era mi raíz, ni mi historia para que tuviera yo una vocación como esta. Pensaba que yo era el que había empezado con esto en la familia. El raro, y no

¿Y cómo encontró esos vestigios de ADN artísticos?

-Descubrí que mi abuelo, íntimo amigo de Paco Rabal, era un artista sin ejercer. Mi padre es también un pedazo de artista, también sin ejercer; él canta de maravilla. Además, hace unos cuatro años, lo subí al escenario conmigo e hicimos un musical juntos. Mi madre también cantaba. Así que tengo que decir que yo vengo de una familia de artistas que jamás pudo ejercer.

¿No se arriesgaron a ejercer?

-Ellos son de una época en la que no podían elegir mucho, había que comer, que vivir, y se pusieron a trabajar. Pero artistas había en la familia, y muy buenos.

Para muchos seguidores suyos su personaje favorito es el Neng. ¿Lo es también para usted?

-No suelo mirar mucho el álbum de fotos en ese sentido. Los personajes que más me enamoran son los que estoy construyendo. A los que ya he hecho les tengo cariño, pero más que al Neng, tengo cariño a toda aquella época de Buenafuente cuando empezamos en Antena 3, convivíamos con Crónicas marcianas. Teníamos un pulso feroz. Ahora estoy enamorado del personaje que hago en una serie de Telecinco, El pueblo. He empezado en la segunda temporada y creo que como es el más reciente es el que más me gusta. Es un personaje fantástico.

Parece que los tiempos no son buenos para el humor, triunfa lo políticamente correcto. ¿Le afecta esa especie de censura que se implanta a través de las redes sociales?

-Sí que afecta un poco. De repente, ves cómo la gente opina mucho, pero también se esconde. Hay mucha libertad para la opinión, pero no se hace cara a cara; no tienes enfrente a una persona con la que puedas dialogar. Yo intento vivir al margen de todo entramado de redes y de prohibiciones. No soy un hombre al que le guste el humor excesivamente provocativo. Pero sí hay colegas a los que les gusta un humor más ácido y controvertido y están siempre en tela de juicio. Me parecen exageradas algunas críticas, pero es lo que hay ahora.

¿Algún nuevo proyecto de cara a 2020?

-Probablemente saque un monólogo nuevo para este 2020 que nos llega. Llevo ya dos años de gira con el monólogo Más vale solo que ciento volando. Estaré con él hasta mayo. Con la banda de música, DeLaRoom, seguiremos haciendo conciertos en el café Berlín. Estoy escribiendo proyectos con alguna que otra productora.