Está rodeado de verde, tiene casas de piedra, un puente del siglo XVI y una leyenda que lleva circulando más de tres siglos. La revista Viajar lo describe como un lugar que "enamora a todo el que lo visita" y que cuenta con "un patrimonio histórico impresionante". Liérganes está a apenas una hora de Bilbao y en 1978 fue declarado Conjunto de Interés Histórico-Artístico.

Un pueblo construido en piedra

Lo primero que llama la atención al llegar a Liérganes son sus casas. No hay fachadas de ladrillo ni revestimientos modernos: todo es piedra. Entre los edificios más destacados está la Casa de los Cañones, con "un estilo barroco cántabro adornada por unos cañones de bronce en sus esquinas". También destaca el Palacio de la Rañada, "fundado en 1718 y declarado Bien de Interés Cultural", la categoría más alta de protección del patrimonio en el Estado. La revista Viajar señala que visitar Liérganes es encontrarse con "sitios que parecen sacados de un cuento".

Liérganes Palacio_de_La_Rañada, Triplecaña

El puente más antiguo de la zona

El Puente Mayor es otra de las visitas obligadas. Es "uno de los primeros puentes de piedra de Cantabria" y tiene una historia larga: su construcción empezó en 1587 y "no fue terminado hasta casi 20 años después". Su importancia fue clave en una época en la que la región buscaba "facilitar la comunicación entre la Meseta y la costa, sustituyendo las construcciones de madera por piedra". Hoy sigue en pie y es uno de los elementos más fotografiados del pueblo.

Liérganes puente romano Dutch Uncle

La leyenda del Hombre Pez

Liérganes tiene también "una de las leyendas más emblemáticas del norte". Justo debajo del Puente Mayor hay una escultura creada por el artista cántabro Javier Anievas que rinde homenaje al llamado Hombre Pez. La historia cuenta que Francisco de la Vega fue "un chico nacido en el siglo XVII al que siempre le gustó nadar y bucear". Con 14 años, "su madre le mandó a Bilbao para ser carpintero, pero una noche de San Juan se adentró en la ría de la ciudad y desapareció". Lo sorprendente es que "5 años después, en 1679, apareció nadando entre las olas de Cádiz". "Nadie sabe si esto realmente sucedió o no", reconoce Viajar, pero la leyenda sigue viva.

Para conocerla con más detalle existe el Centro de Interpretación del Hombre Pez, "situado en un antiguo molino construido en 1667" y rehabilitado. Está a pocos minutos andando de la escultura, lo que resume bien una de las ventajas del pueblo: "una de las mejores partes de ser un pueblo pequeño es que todo está cerca".

Liérganes está en el interior de Cantabria, a una hora en coche desde Bilbao. Es una excursión perfecta para un día: el casco histórico, el puente, la estatua del Hombre Pez y el centro de interpretación se pueden ver con comodidad en una mañana. Para comer, el pueblo tiene varios restaurantes con cocina cántabra tradicional.