Una mezcla de ilusión y responsabilidad han guiado el inicio de Ibilaldia, que en palabras de Haizea Etxebeste, lehendakari de Kirikiño Ikastola, pone en valor "el compromiso de todos" en defensa del euskera. Fue hace 49 años cuando unos "soñadores" pusieron en marcha este proyecto educativo con la cultura vasca como su seña de identidad.
En aquel momento, cuando se empezaban a vislumbrar los primeros pilares de la democracia, se asentaron los primeros retos, que ahora “se están renovando”, según Etxebeste. Ese trabajo conjunto que comenzó a gestarse está a punto de cumplir medio siglo de vida, 50 años en los que han formado a nivel intelectual y personal a miles de niños que han pasado por las aulas de Kirikiño Ikastola.
Promover y fomentar el idioma es la guía de Kirikiño que crea en Txurdinaga y los barrios de influencia una comunidad que vive y crea en euskera. Etxebeste no ha querido olvidarse de "Urretxindorra, Abusu y Harrobia", las otras tres ikastolas de Bilbao, que comparten con ellos el mismo objetivo: una sociedad euskaldun. Un entorno en el que conviven todos los ejes sobre los que se sustenta la identidad de un pueblo reflejada en “la música coral, las danza, la música o los bertsolaris”.
Al ritmo de 'Aldapeko sagarraren', el fresco ambiente inicial ha ido subiendo. El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, ha señalado la necesidad de apostar por el impulso al euskera como una "responsabilidad compartida" entre instituciones y el resto de la sociedad. El propósito es claro: crear un futuro donde el euskera sea el eje. El primer edil ha llamado a todos los agentes a implicarse por el euskera porque la lengua es una cuestión de "ikastolas, familias y Ayuntamiento". Por ello, ha puesto énfasis en que “el camino que se hace a pie refleja el compromiso a favor de la educación en euskera”.
El trabajo desempeñado por Kirikiño Ikastola no sólo se refleja en días como hoy, sino que como les ha felicitado el alcalde de Bilbao por todo la labor educativa y social que han impulsado desde hace décadas. Todo ello para crear un “proyecto educativo sólido e ilusionante” al que cada curso se quieren sumar decenas de familias.
En esa línea de trabajar de manera conjunta también se ha manifestado Begoña Pedrosa, consejera de Educación del Gobierno Vasco. "Sólo entre todos podemos construir el futuro del euskera", ha afirmado. Pedrosa ha ejemplificado cómo se difunde el euskera a través de los más pequeños. "Cuando alguien llega de fuera, enseguida le dicen 'ven con nosotros '. Y esa frase que parece un pequeño gesto, no lo es" porque “es una manera de sentirte parte de un lugar”, dar los primeros pasos para la integración. Los más pequeños son los primeros en abrirse a sus compañeros recién llegados compartiendo sus conocimientos y “ayudando a los que llegan”.
Los cambios que se están produciendo en las aulas también se reflejan en el uso del euskera. Pero, a pesar de que muchos alumnos no tengan la lengua vasca como lengua materna, la consejera ha subrayado la oportunidad que se presenta para atraer a esos ciudadanos al euskera. "Es un trabajo silencioso pero el euskera necesita a las personas. Mientras los adultos hablamos de futuro, los niños son los que lo construyen diariamente", ha incidido.
Cómo serán los próximos años en la educación es un debate vigente pero si hay una línea sobre la que se va a tejer el sistema es el desafío de que el euskera sea el hilo conductor de la sociedad. “Hay que crear espacios donde la lengua se use con naturalidad y que ayude a más personas a sentirse parte de la comunidad”, ha insistido la consejera. Eso sí, la responsabilidad no debe recaer en los niños y niñas sino que son los adultos los que tienen que tener “coherencia y capacidad” para desarrollar los espacios donde el euskera esté presente.
Los "mil colores" con los que se pinta el euskera son la base sobre la que se crea una "herramienta de apertura ", según Elixabete Etxanobe, diputada general de Bizkaia. Hablar, vivir, disfrutar en euskera en un "movimiento que sale de dentro" y Etxanobe ha alabado la labor de Kirikiño por "abrir y difundir" la lengua a todas aquellas personas que quieran.
El modelo de las ikastolas es un forma de educar y formar alumnos en la que el euskera es la base, donde se trabaja para "fortalecer la comunidad en euskera", en palabras de Josu Telleria, presidente de Ibilaldia. "Somos euskera y trabajamos diariamente con orgullo y comprometidos para difundir la lengua", ha subrayado.
Antes de dar inicio al recorrido, se ha vivido uno de los momentos más especiales cuando Kirikiño Ikastola ha cedido el testigo de Ibilaldia a Bihotz Gaztea. La ikastola santurtziarra organizará esta cita por tercera vez en historia tras las experiencias de 1995 y 2018. Su lehendakari Asier Valle ha instado a "mirar al mundo" que tenga en la "cultura euskaldun" uno de sus ejes.