El "templo" de Bizkaia en el que se rodó 'Los Domingos' y que enamora a National Geographic
Un convento con seis siglos de historia se ha convertido en uno de los escenarios más reconocibles de la película
Los Domingos, “la película que junto a Sirat se ha convertido en una de las favoritas de los Premios Goya”, pone el foco en “la vida de Ainara, una adolescente que decide ingresar en un convento de clausura”, y lo hace, como subraya National Geographic, desde un universo narrativo muy reconocible por su tono: “un ambiente normal, en lugares normales y con personajes absolutamente humanos”, “sin bandazos grandilocuentes ni extraordinarios”. Esa sensación de vida cotidiana, explica la revista, no es casualidad: “cada localización (todas ellas repartidas por Bizkaia) ha sido cuidadosamente seleccionada para generar el ambiente que acompaña a cada escena”.
Los espacios protagonistas del rodaje
En este mapa de escenarios, los templos y edificios religiosos tienen un papel central. “Como no podía ser de otra forma, los espacios religiosos han sido las localizaciones estrella de Los Domingos”, escribe National Geographic, que identifica dos lugares principales: la parroquia y el convento.
Las escenas de la primera se rodaron en la parroquia del Santísimo Redentor de Algorta, descrita por la revista como “un templo de estética contemporánea, de ladrillo caravista y hormigón”, inaugurado “en la década de los 70, concretamente en 1973”. Además, añade National Geographic, “pertenece a la Orden de los Trinitarios” y fue una elección muy práctica para el rodaje, porque “fue elegido por la directora por su espacio y amplitud, que ofrecían al equipo muchas posibilidades técnicas”.
El segundo gran escenario y el que más simbolismo arrastra en la película es el convento de Santa Clara de Gernika. Según National Geographic, “estuvo ocupado por las clarisas durante 600 años”, pero “actualmente ha sido desacralizado” debido a que “la comunidad de religiosas había disminuido y envejecido mucho, y apenas era posible sostener la vida de clausura”. Tras el cierre, explica la revista, “la construcción fue adquirida por el Gobierno Vasco”, y hoy ha servido como localización para “uno de los escenarios más relevantes de Los Domingos”.
Bizkaia como atmósfera
Más allá de los edificios religiosos, el artículo insiste en que la directora construye su relato también a través del territorio y lo cotidiano. “Azúa consigue generar un universo cinematográfico propio”, señala National Geographic, y lo hace en parte por los lugares elegidos, porque la historia habla de “una familia vizcaina tradicional en algunos aspectos, y más contemporánea en otros”. Esa dualidad, apunta la revista, se refuerza con “las calles y edificios bilbainos”, “las carreteras secundarias rodeadas de un paisaje verde y frondoso” e incluso con “los núcleos urbanos de municipios como Gernika o Getxo”.
La conclusión de National Geographic es que el conjunto de localizaciones construye un realismo muy especial: “tanto los espacios religiosos como el resto de localizaciones de la película generan una ambientación íntima a la par que realista”, acercando al espectador a “la vida de una familia vizcaina de pleno siglo XXI” y “alejándose de una representación teatralizada de la vida religiosa”.
Y esa elección, remata la revista, "nos ayuda a entender la historia y a contextualizarla”, “convirtiendo así cada lugar en un elemento clave a la hora de entender, dudar y debatir” sobre las preguntas que plantea la película.
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