No es la primera vez que a los vecinos del portal nº4 de la calle Sanduzelai, en el barrio de San Jorge de Pamplona, les toca ser testigos de sucesos de distinta índole. En este último caso, con la muerte de una inquilina tras precipitarse de un tercer piso cuando se descolgaba con unas prendas de ropa desde la ventana de su cocina tras una discusión que mantuvo con un hombre, de origen argelino, que ha sido detenido por quebrantamiento de una orden de alejamiento de violencia de género. Pero más allá de esto, son "recurrentes" los problemas acaecidos en este domicilio. "Aquí ocurren altercados cada poco", ha expresado una de las vecinas del portal.

En ese sentido, varios han mencionado que hace dos años hubo una intervención policial porque una chica estuvo secuestrada. E, incluso, ha habido varias peleas en las que diversas personas han resultado heridas. "Pero como en esa casa siempre hay mucha gente que llega y desaparece, no podemos saber quiénes son", ha dicho otro vecino. En cualquier caso, son ya muchas las ocasiones en las que la comunidad de vecinos se ha quejado a la inmobiliaria para lograr frenar estas situaciones de inseguridadproblemas y malestar. "Es que no nos dejan apenas vivir aquí con calma. Yo, de hecho, ayer no me pude quedar dormida con los gritos y no salí a ver qué pasaba porque tenía miedo", ha confesado otra de las vecinas.

12 inquilinos en un piso de 90m2

La situación de la vivienda ha sido otro de los aspectos que más ha indignado a los residentes del inmueble. Según relatan, en el piso residen hasta 12 personas en una vivienda de apenas 90 metros cuadrados, una circunstancia que califican directamente de “inhumana”. Los vecinos denuncian que esta alta concentración de inquilinos provoca una convivencia insostenible, marcada por un constante trasiego de personas.

“Es imposible descansar”, lamentan. Aseguran que es habitual escuchar llegadas a altas horas de la madrugada, así como gritos, discusiones y ruidos continuos, lo que ha generado una sensación creciente de inseguridad y malestar en la comunidad. “No sabemos quién entra o sale, siempre hay gente distinta”, explican, insistiendo en que llevan tiempo trasladando estas quejas a la inmobiliaria sin obtener una solución efectiva.