Una madre, un hijo y la expareja de la presunta estafadora han sido detenidos en Burgos por recetar sin licencia y prescribir terapias inventadas a al menos diez víctimas, entre ellas vascas, con problemas físicos o psicológicos. La mujer, sin titulación oficial en medicina, en ocasiones aportaba un número de colegiado de la asociación médica estadounidense como especialista en neurología, neurocirugía, neurofisiología clínica y diagnóstica, pero sin poderlo acreditar documentalmente.

Madre e hijo, detenidos a mediados del año pasado por lo mismo: estafar a multitud de víctimas con problemas físicos o psicológicos con falsos y elevados tratamientos, actuaban mediante el engaño con el pretexto de mejorar la salud de las víctimas con todo tipo de tratamientos a precios desorbitados. En estas últimas investigaciones hay seis nuevas víctimas por los tratamientos médicos prescritos por la falsa doctora especialista. Las personas afectadas son de Asturias (una), Burgos (dos), Gipuzkoa (dos) y Valencia (una).

También hay otras cuatro víctimas, dos de ellas como consecuencia de la venta de perros y de daños y deudas pendientes en las viviendas alquiladas. Y los otros dos perjudicados son una clínica veterinaria y un veterinario colegiado por impago de tratamientos, falsificación de recetas y suplantación de identidad.

Contacto con las víctimas

La madre era la que establecía la primera comunicación con las víctimas. Por otro lado, la expareja y el hijo colaboraban con la preparación de las dosis y su envío. Este último era la persona que recibía los honorarios por los tratamientos dispensados por su madre.

Según informan fuentes policiales, la falsa doctora aprovechaba el momento de vulnerabilidad mental o física de los pacientes para aconsejarles clínicamente terapias medicinales y manuales. Además, se ofrecía para colaborar e introducirse en su círculo más cercano para obtener información personal que aprovechaba para su beneficio.

El análisis de una cuenta bancaria tutelada por el hijo ha descubierto diversos ingresos recibidos mediante transferencias durante los últimos siete años, con una suma que roza los 285.000 euros. Sin embargo, tanto él como su madre carecen de actividad laboral y, por tanto, de ingresos legales.

Uso de pseudónimos

También se ha evidenciado el uso de pseudónimos para enmascararse, lo que refuerza el fraude que llevaba a cabo desde el año 2015: “Hada” en la faceta de médico, “Celia” en el campo de la venta de perros o “Israel” eran los nombres usados, este último como veterinario para falsificar recetas con las que obtener antibióticos, colirios, antiinflamatorios y vacunas.

Hasta el momento son diez las víctimas por tratamientos médicos que han denunciado sentirse engañadas, aunque se tiene constancia de que las reales son muchas más. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevos casos, afirman fuentes policiales. Las tres personas han sido detenidas por delitos de estafa, intrusismo profesional, contra la salud pública, falsedad documental y usurpación de estado civil.